MIS MAESTROS POETAS

NICOMEDES SANTA CRUZ

Cómo has cambiado, pelona,
cisco de carbonería.
Te has vuelto una negra mona
con tanta huachafería.
Te cambiaste las chancletas
por zapatos taco aguja,...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

JOSÉ ÁNGEL BUESA

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS

JORGE LUIS BORGES

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

FEDERICO GARCÍA LORCA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

BLAS DE OTERO

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

RAFAEL ALBERTI

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

ANTONIO MACHADO

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...-la tarde cayendo está-.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Este amor que ha venido de repente
y sabe la razón de la hermosura.
Este amor, amorosa vestidura,
ceñida al corazón exactamente.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

SALVADOR DÍAZ MIRÓN

En buen esquife tu afán madruga,
el firmamento luce arrebol;
grata la linfa no tiene arruga;
la blanca vela roba en su fuga
visos dorados al nuevo sol.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARQUÉS DE SANTILLANA

Recuérdate de mi vida,
pues que viste
mi partir e despedida
ser tan triste.
la respuesta non devida
que me diste;
por lo qual
mi despedida fué tan triste.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

RAFARL POMBO

Dame, ¡oh Dios! tu bendición
Antes de entregarme al sueño,
Y de todos los que yo amo
Cuida tú mientras yo duermo.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

Recuerdo que en los días rosados de mi infancia,
la abuela…(¿de quién son los abuelos?, ¿de los niños?),
solía por las noches, cuando la tibia instancia
parecía una caja de dulces de la luna,
contar historias viejas. Hoy ya no sé ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS FERNÁNDEZ DE MORATÍN

Amor, tú que me diste los osados
intentos y la mano dirigiste
y en el cándido seno la pusiste
de Dorisa, en parajes no tocados;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

TIRSO DE MOLINA

Que el clavel y la rosa,
¿cuál era más hermosa?
El clavel, lindo en color,
y la rosa todo amor;
el jazmín de honesto olor,
la azucena religiosa,...?.
Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GABRIEL CELAYA

A veces me figuro que estoy enamorado,
y es dulce, y es extraño,
aunque, visto por fuera, es estúpido, absurdo.
Las canciones de moda me parecen bonitas,
y me siento tan solo
que por las noches bebo más que de costumbre.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FELIX MARÍA DE SAMANIEGO

Apacentando un Joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
¡Favor!, que viene el lobo, labradores.
Éstos, abandonando sus labores,
acuden prontamente,
y hallan que es una chanza solamente.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRANCISCO ALDANA

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:
¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME SABINES

A caballo, Tarumba,
hay que montar a caballo
para recorrer este país,
para conocer a tu mujer,
para desear a la que deseas,
para abrir el hoyo de tu muerte,
para levantar tu resurrección. Lee y disfruta de sus poemas...

MANUEL GUTIERREZ NÁJERA

Los pájaros que en sus nidos
mueren, ¿a dónde van?
¿Y en que lugar escondidos
están, muertos o dormidos,
los besos que no se dan?

Lee y disfruta de sus poemas...

LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

¿Qué acecho de dolor el alma vino
a herir? ¿Qué funeral adorno es éste?
¿Qué hay en el orbe que a tus luces cueste
el llanto que las turba cristalino?

Lee y disfruta de sus poemas...

DÁMASO ALONSO

Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

Lee y disfruta de sus poemas...

ROSALÍA DE CASTRO

¡Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS ROSALES

Abril, porque siento, creo,
pon calma en los ojos míos,
¿los montes, mares y ríos,
qué son sino devaneo?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

VICENTE ALEIXANDRE

¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME GIL DE BIEDMA

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LEÓN FELIPE

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JOSÉ ZORRILLA

¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JULIA DE BURGOS

Yo vengo de la tierna mitad de tu destino;
del sendero amputado al rumbo de tu estrella;
el último destello del resplandor andino,
que se extravió en la sombra, perdido de tu huella.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JUANA DE IBARBOUROU

A ártico cielo y soles de Brasiles
bajo palio de heridos corazones,
a ociosa espuma y a fluviales sones
anda el Sagrado Corazón en lides.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARIO BENEDETTI

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS GUILLÉN

¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.
Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:,....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

OCTAVIO PAZ

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GUTIERRE DE CETINA

Excelso monte do el romano estrago
eterna mostrará vuestra memoria;
soberbios edificios do la gloria
aún resplandece de la gran Cartago;...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MANUEL ALCÁNTARA

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JOSÉ BERGAMIN

AGUA sólo es el mar; agua es el río,
Agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
No es del agua, es del viento.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

CONCEPCIÓN ARENAL

Había en un lugarón
Dos hombres de mucha edad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GABRIEL Y GALÁN

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GLORIA FUENTES

El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

AMADO NERVO

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna...

Lee y disfruta de sus poemas...

LOPE DE VEGA

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Esparce octubre, al blando movimiento
el sur, las hojas áureas y las rojas,
en la caída clara de sus hojas,
e lleva al infinito el pensamiento.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LUIS CERNUDA

Ventana huérfana con cabellos habituales,
Gritos del viento,
Atroz paisaje entre cristal de roca,
Prostituyendo los espejos vivos,
Flores clamando a gritos
Su inocencia anterior a obesidades.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRAY LUIS DE LEÓN

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

RUBÉN DARÍO

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRANCISCO DE QUEVEDO

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

SAN JUAN DE LA CRUZ

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

SANTA TERESA DE ÁVILA

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Volverán las oscuras golondrinas
De tu balcón sus nidos a colgar
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS

MANUEL MACHADO

Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,...

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

PEDRO SALINAS

A esa, a la que yo quiero,
no es a la que se da rindiéndose,
a la que se entrega cayendo,
de fatiga, de peso muerto,
como el agua por ley de lluvia.

Lee y disfruta de sus poemas...

JORGE MANRIQUE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIGUEL HERNÁNDEZ

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Lee y disfruta de sus poemas...

RAMÓN DE CAMPOAMOR

En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira:
Todo es según el color
Del cristal con que se mira. 

Lee y disfruta de sus poemas...

ALFONSINA STORNI

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

NICOMEDES SANTA CRUZ

Cómo has cambiado, pelona,
cisco de carbonería.
Te has vuelto una negra mona
con tanta huachafería.
Te cambiaste las chancletas
por zapatos taco aguja,...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

JOSÉ ÁNGEL BUESA

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS

JORGE LUIS BORGES

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

FEDERICO GARCÍA LORCA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

BLAS DE OTERO

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

RAFAEL ALBERTI

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

ANTONIO MACHADO

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...-la tarde cayendo está-.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS POETAS

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Este amor que ha venido de repente
y sabe la razón de la hermosura.
Este amor, amorosa vestidura,
ceñida al corazón exactamente.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

SALVADOR DÍAZ MIRÓN

En buen esquife tu afán madruga,
el firmamento luce arrebol;
grata la linfa no tiene arruga;
la blanca vela roba en su fuga
visos dorados al nuevo sol.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARQUÉS DE SANTILLANA

Recuérdate de mi vida,
pues que viste
mi partir e despedida
ser tan triste.
la respuesta non devida
que me diste;
por lo qual
mi despedida fué tan triste.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

RAFARL POMBO

Dame, ¡oh Dios! tu bendición
Antes de entregarme al sueño,
Y de todos los que yo amo
Cuida tú mientras yo duermo.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

Recuerdo que en los días rosados de mi infancia,
la abuela…(¿de quién son los abuelos?, ¿de los niños?),
solía por las noches, cuando la tibia instancia
parecía una caja de dulces de la luna,
contar historias viejas. Hoy ya no sé ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS FERNÁNDEZ DE MORATÍN

Amor, tú que me diste los osados
intentos y la mano dirigiste
y en el cándido seno la pusiste
de Dorisa, en parajes no tocados;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

TIRSO DE MOLINA

Que el clavel y la rosa,
¿cuál era más hermosa?
El clavel, lindo en color,
y la rosa todo amor;
el jazmín de honesto olor,
la azucena religiosa,...?.
Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GABRIEL CELAYA

A veces me figuro que estoy enamorado,
y es dulce, y es extraño,
aunque, visto por fuera, es estúpido, absurdo.
Las canciones de moda me parecen bonitas,
y me siento tan solo
que por las noches bebo más que de costumbre.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FELIX MARÍA DE SAMANIEGO

Apacentando un Joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
¡Favor!, que viene el lobo, labradores.
Éstos, abandonando sus labores,
acuden prontamente,
y hallan que es una chanza solamente.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRANCISCO ALDANA

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:
¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME SABINES

A caballo, Tarumba,
hay que montar a caballo
para recorrer este país,
para conocer a tu mujer,
para desear a la que deseas,
para abrir el hoyo de tu muerte,
para levantar tu resurrección. Lee y disfruta de sus poemas...

MANUEL GUTIERREZ NÁJERA

Los pájaros que en sus nidos
mueren, ¿a dónde van?
¿Y en que lugar escondidos
están, muertos o dormidos,
los besos que no se dan?

Lee y disfruta de sus poemas...

LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

¿Qué acecho de dolor el alma vino
a herir? ¿Qué funeral adorno es éste?
¿Qué hay en el orbe que a tus luces cueste
el llanto que las turba cristalino?

Lee y disfruta de sus poemas...

DÁMASO ALONSO

Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

Lee y disfruta de sus poemas...

ROSALÍA DE CASTRO

¡Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

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LUIS ROSALES

Abril, porque siento, creo,
pon calma en los ojos míos,
¿los montes, mares y ríos,
qué son sino devaneo?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

VICENTE ALEIXANDRE

¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME GIL DE BIEDMA

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LEÓN FELIPE

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,...

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MIS MAESTROS-POETAS

JOSÉ ZORRILLA

¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!

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MIS MAESTROS-POETAS

JULIA DE BURGOS

Yo vengo de la tierna mitad de tu destino;
del sendero amputado al rumbo de tu estrella;
el último destello del resplandor andino,
que se extravió en la sombra, perdido de tu huella.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JUANA DE IBARBOUROU

A ártico cielo y soles de Brasiles
bajo palio de heridos corazones,
a ociosa espuma y a fluviales sones
anda el Sagrado Corazón en lides.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARIO BENEDETTI

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS GUILLÉN

¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.
Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:,....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

OCTAVIO PAZ

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GUTIERRE DE CETINA

Excelso monte do el romano estrago
eterna mostrará vuestra memoria;
soberbios edificios do la gloria
aún resplandece de la gran Cartago;...

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MIS MAESTROS-POETAS

MANUEL ALCÁNTARA

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

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MIS MAESTROS-POETAS

JOSÉ BERGAMIN

AGUA sólo es el mar; agua es el río,
Agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
No es del agua, es del viento.

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MIS MAESTROS-POETAS

CONCEPCIÓN ARENAL

Había en un lugarón
Dos hombres de mucha edad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GABRIEL Y GALÁN

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GLORIA FUENTES

El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.

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MIS MAESTROS-POETAS

AMADO NERVO

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna...

Lee y disfruta de sus poemas...

LOPE DE VEGA

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Esparce octubre, al blando movimiento
el sur, las hojas áureas y las rojas,
en la caída clara de sus hojas,
e lleva al infinito el pensamiento.

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MIS MAESTROS-POETAS

LUIS CERNUDA

Ventana huérfana con cabellos habituales,
Gritos del viento,
Atroz paisaje entre cristal de roca,
Prostituyendo los espejos vivos,
Flores clamando a gritos
Su inocencia anterior a obesidades.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRAY LUIS DE LEÓN

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

RUBÉN DARÍO

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

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MIS MAESTROS-POETAS

FRANCISCO DE QUEVEDO

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

SAN JUAN DE LA CRUZ

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

SANTA TERESA DE ÁVILA

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Volverán las oscuras golondrinas
De tu balcón sus nidos a colgar
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS

MANUEL MACHADO

Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,...

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

PEDRO SALINAS

A esa, a la que yo quiero,
no es a la que se da rindiéndose,
a la que se entrega cayendo,
de fatiga, de peso muerto,
como el agua por ley de lluvia.

Lee y disfruta de sus poemas...

JORGE MANRIQUE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIGUEL HERNÁNDEZ

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Lee y disfruta de sus poemas...

RAMÓN DE CAMPOAMOR

En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira:
Todo es según el color
Del cristal con que se mira. 

Lee y disfruta de sus poemas...

ALFONSINA STORNI

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

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UNA HISTORIA DE AMOR/HUMOR (Mi poema)
Juan Bautista Arraiza (Mi poeta sugerido)

Inicio » Humor » UNA HISTORIA DE AMOR/HUMOR (Mi poema) Juan Bautista Arraiza (Mi poeta sugerido)

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MI POEMA…de medio pelo

 

María fue mi novia, la quería,
después vino otra más y la siguiente,
a todas las juraba yo, inocente,
que un día hasta el altar las llevaría
con un beso en la frente.

El tiempo fue pasando y aunque cura
dejando fue una ristra de resabios,
colmando así el rubor de un pintalabios
mis ojos despistados de ternura
y algún beso en los labios.

Mas fue estando una noche de jarana
que osé ya traspasar la puerta abierta
metiéndome de lleno en la reyerta
tratando de gozar de una fulana,
creyendo que era experta.

Maldita decisión que aun me arrepiento,
tal tipa susodicha era una arpía,
me quiso a mi engañar ¿cómo sería,
-me dijo ser novicia en un convento-,
con un avemaría?
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO:  Juan Bautista Arraiza

LA FUNCIÓN DE VACAS

Grande alboroto, mucha confusión,
voces de «Vaya» y «Venga el boletín»,
gran prisa por sentarse en un tablón,
mucho soldado sobre su rocín;
ya se empieza el magnífico pregón,
ya hace señal Simón con el clarín,
el pregonero grita: «Manda el Rey»,
todo para anunciar que sale un buey.

Luego el toro feroz sale corriendo
(pienso que más de miedo que de ira);
todo el mundo al mirarle tan tremendo,
ligero hacia las vallas se retira;
párase en medio el buey, y yo comprendo
del ceño con que a todas partes mira
que iba diciendo en sí el animal manso:
«Por fin, aquí me matan y descanso.»

Sale luego a echar plantas a la plaza
un jaque presumido de ligero;
zafio, torpe, soez, y con más traza
de mozo de cordel que de torero;
vase acercando al toro con cachaza;
mas no bien llega a ver que el bruto fiero
parte tras él furioso como un diablo,
vuelve la espalda y dice: «Guarda, Pablo.»

Síguese a tan gloriosa maravilla
un general aplauso de la gente;
uno le grita: «Corre, que te pilla»;
otro le dice: «Bárbaro, detente.»
Y al escuchar lo que el concurso chilla,
iba diciendo el corredor valiente:
«¿Para qué os quiero, pies? dadme socorro.
¿No es corrida de bestias? Pues yo corro.»

A las primeras vueltas ya se halla
el toro solo en medio de la arena;
por no saber qué hacerse, va a la valla,
a ver si en algún tonto el cuerno estrena;
mas desde allí la tímida canalla,
que estando en salvo de valor se llena,
al pobre buey ablandan el cogote,
unos con pincho, y otros con garrote.

En esto, con su capa colorada
sale a la plaza un malcarado pillo;
puesto en jarras, la vista atravesada,
y escupiendo al través por el colmillo,
dice con una voz agacharada:
«Echen, échenme acá el animalillo»;
mas viene el buey; él piensa que le atrapa;
quiere echarle la capa, pero escapa.

Hecha al fin la señal de retirada,
que en otras partes suele ser de entierro,
pues muere el animal de una estocada
o a las furiosas presas de algún perro,
sale el manso y pastor de la vacada,
y al reclamo del áspero cencerro,
la plaza al punto el buey desembaraza,
quedando otros más bueyes en la plaza.

LAS GRACIAS DEL BAILE

1
Hija de la inocencia y la alegría
Del movimiento reina encantadora,
Terpsícore, hoy te implora
Propia deidad mi ardiente fantasía.
Tú, que animada del impulso blando
Que siente toda ingenua criatura
Viendo a sus pies florida la llanura,
El cielo claro, el céfiro lascivo,
Vas sus fáciles saltos arreglando
Y esparces gracia en su bailar festivo;
Tú, del sagrado fuego en que me inflamo,
Diosa de juventud, serás la guía;
Tú, a quien mil veces llamo
Hija de la inocencia y la alegría.

2
¡Oh, si volviendo atrás su fugitivo
Curso la edad, me viera con presteza
De la Naturaleza
Transportado al Oriente primitivo!
¡Cómo te viera en toda tu influencia,
Oh diosa, deleitar a aquellas gentes
Que, aun sin pudor, se amaban inocentes!
Ellas, sin más adorno que las flores,
Yy su candor por única decencia,
Iban bailando en pos de sus amores,
Y sobre aquellos cuerpos que del arte
Aún no desfiguraban las falacias,
Lograbas derramarte
Tú, con todo el tesoro de tus gracias.

3
Mas ¡ay! que ruborosas de las cumbres
Se arrojaron las ninfas a los valles,
Y cubrieron sus talles
Con arte rudo, igual a sus costumbres.
Los árboles les dieron su corteza
Y sus frondosas hojas, y el ganado
Se vio de sus vellones despojado
Para cubrir las inocentes formas;
Despareció la humana gentileza;
¡Y tú, Naturaleza, te conformas!
En tus obras maestras ¡cuál ruina!
¡Y cuál, bajo la nube del misterio,
Terpsícore divina,
Perdiste lo más bello de tu imperio!

4
Tu imperio ya no luce, aunque se extiende
Sobre la airosa espalda, el alto pecho,
Y el talle a torno hecho,
Que un envidioso velo lo defiende;
En vez de aquella ingenuidad amable,
Pródiga de las gracias que atesora,
Nos vino la modestia encubridora.
No es lícito a los ojos gozar tanto;
Mas el alma sensible, ¿cómo es dable
Que no halle en la modestia un nuevo encanto?
Más interesa en el jardín ameno
La rosa que naciendo se sonroja,
Que cuando, abierto el seno,
Va dando a cada e céfiro una hoja.

5
De las lúbricas gracias el prestigio
Hermanaste el pudor de tal manera,
Que la virtud austera
Se paró, enamorada del prodigio.
El alto cielo en tu favor se inclina,
Y la Naturaleza con anhelo
Ansió la creación de algún modelo
Digno de tus lecciones: de gentiles
Miembros, de majestad alta y divina,
Incapaz de mover pasiones viles.
Tal su deseo fue; y entre millares
De bellas ninfas una fue elegida,
Cual Venus de los mares,
De la espuma del Sena concebida.

6
Alargóle Terpsícore la mano
Al desprender de la nativa espuma;
Bajo su pie de pluma
La hierba apenas se dobló del llano:
En los mórbidos miembros de Citéres,
En los tímidos ojos de Diana,
En el rubor semeja a la mañana;
Su acción con majestad voluptuosa
Anuncia, mas no brinda los placeres;
Cúbrela un manto de azucena y rosa,
Y así, dulce, sencilla, delicada
(Copia, en sin, del objeto que idolatro),
De gracias coronada,
Se ofreció de la Iberia al gran teatro.

7
El bello aspecto enajenó las almas;
Mas luego suena el populoso claustro
Cual si agitara el austro
Un bosque entero de movibles palmas.
Ella el suelo y el aire señorea,
Mostrándose fenómeno, igualmente
Del cielo y de la tierra independiente;
Mírala el vulgo con el mismo arrobo
Con que otra vez una inocente aldea
Majestuoso descendiendo el globo.
Mas de las almas tiernas entretanto,
¿Cuál aquel movimiento no sentía,
Aquel secreto encanto,
Aquel placer que llaman simpatía?

8
El sonoroso coro de instrumentos,
Como las aves a la luz del alba,
Le tributa su salva;
Mas la tímida ninfa a sus acentos
Asustada se muestra; y como pide
Su delicada acción más dulce pauta,
Sólo modula la melosa flauta.
Entonces el suavísimo sonido
Imperceptiblemente se decide
Su movimiento blando y sostenido:
Parece a Galatea cuando apenas
Su corazón palpita, y va con pausa
Sintiendo por sus venas
Aquella vida que de amor fue causa.

9
Despléganse los brazos con blandura
Y noblemente erguida la cabeza,
A rodear empieza
Los ojos desmayados de ternura;
Ya de los bellos brazos compañero
Presentase en el aire el pie divino,
Pie que la tierra no pisó más fino;
Sólo en un punto imperceptible estriba
Que al suelo toque el otro pie ligero,
y no vuele la bella fugitiva;
Ella suspensa está; también con ella
Enmudece la música; y entonces…
Una imagen tan bella
Nunca la Grecia la imitó en sus bronces.

10
Vuelve a sonar con trémulo suspiro
La querellosa flauta, y el hermoso
Cuerpo a moverse airoso
En torno de sí mismo en lento giro.
¡Cielos!, ¡oh, cuál las ávidas miradas
Van sucesivamente repasando
La flexible cintura, el brazo blando,
Del seno virginal la doble forma,
Y las demás que deja señaladas
El velo que a ceñirlas se conforma!
Mas ¡ay! que entonces un momento eterno
Nos roba de sus ojos la luz pura,
Y en el nubloso invierno
No es tan lenta la noche más oscura.

11
¿Dónde vas?, ¿dónde estás?, la flauta gime;
Y ella, como en un presto sobresalto,
Se alza en súbito salto
Y clávase de frente. La sublime
Orquesta resonando la saluda,
Cual relámpago vivo el entusiasmo
Rompe, y deshace el silencioso pasmo;
Entre el espeso rebatir de palmas
No hay una voz, no hay una lengua muda;
¡Viva!, suspiran las ardientes almas;
¡Viva!, suenan en las filas inferiores;
¡Viva!, en los palcos, relumbrantes de oro;
¡Viva!, en los corredores;
¡Viva!, repite el artesón sonoro.

12
Muestra el desnudo la indulgente falda
Que las gentiles formas determina:
Su cabeza declina
Voluptuosamente hacia la espalda;
Siempre en su rostro la modestia impera,
Más por cada deseo, compasivos
Devuelven un placer sus ojos vivos:
Placer de amor, que honestidad respira;
¡Placer de amar, necesidad primera
De un tierno corazón! ¡Cómo el que aspira
Tu llama a confundir honesta y pura
Con una liviandad torpe y ficticia,
Al pie de la hermosura
Pierde el sosiego y no halla la delicia!

13
Mas ¿qué mudanza súbita? La orquesta
Se precipita alegre, y en el aire
Con gracioso donaire
La ninfa sin cesar se manifiesta.
Como leve balón se alza y aterra:
Dijeran que debajo de su planta
La atracción de la tierra se quebranta;
O bien que, de placer, en cada salto
Suspira el seno de la madre tierra
Y vuelve hermosa a levantarla en alto.
Vaga el rosado velo en el ambiente,
Y revelado en trenzas su cabello,
Deja ver claramente
La afectuosa posición del cuello.

14
Ni el presto pensamiento seguiría
La fuga de los pies; no es por el cielo
Tan fugitivo el vuelo;
Por el agua sin riesgo correría;
Si el uno se detiene, el otro en tanto,
Como paloma que agilita el ala,
Con batido halagüeño le regala;
Ya abandonan el suelo, y se restaura
Su aérea posición; ¡celeste encanto,
Que de inmortalidad respira el aura!
Presta para ganar dulces despojo,
Y luego huir por las etéreas salas,
En sus pies y sus ojos
Lleva de Amor las flechas y las alas.

15
No abuses de ellas, no, mi ninfa, espera;
Ni así girando en círculo voluble
Esa imagen ligera
En un hermoso vértigo se nuble,
Como se turba el río cristalino
Alrededor del hoyo que le veda
Su curso, y se revuelve en remolino.
Nuestro amor la ofendió, sí; pues ya queda
Fija su planta, y veo en su hermosura
La expresión del dolor y la ternura;
Como niña que en siestas amorosas,
De su querido amante, incauta siente
Junto a sus frescas rosas,
En vez del labio el atrevido diente.

16
Ninfa gentil, serena los enojos.
Isbel…, ¡ay cielos!, que en mi propio agravio
Huyó tu nombre de mi ardiente labio
Como tu imagen de mis tristes ojos.
Tú, que a la esfera del amor te subes
¡Brinco amoroso de las gracias bellas,
Como ellas ágil y fugaz como ellas!
¿Cómo te ofende nuestro justo incienso,
Tú, que has nacido para hollar las nubes
Que andan vagando por el cielo inmenso?
¿Cómo tú misma la pasión no halagas,
Si cual abeja variando flores,
De pecho en pecho revolante vagas,
Vertiendo gracias y cogiendo amores?

17
Divina Isbel, tu cuerpo con molicie
En las auras parece se recuesta;
Tan frívola tu planta como presta,
Halaga la terrena superficie;
Fresca hermosura, juventud riente
Tus nobles actitudes hermosea;
Y tal es tu decoro, que ni el aire,
Cuando bailando tu ropaje ondea,
Audaz se ve que tu pudor desaire.
Sublime Isbel, ese país, que ha dado
A Venus, y a Diana honra divina,
Venus, menos que tú dulce y graciosa,
Menos casta Lucina,
Vuela, písale tú, serás su diosa.

18
Mas tú sigues risueña, y perfilando
El cuerpo celestial, libras su peso
Sólo en un pie, travieso
El otro al aire con los brazos dando.
Sólo tu rostro veo de soslayo,
Sólo de tus mejillas una rosa,
Y de tus vivos ojos sólo un rayo,
Todo me anuncia un atrevido vuelo;
Sí, linda Isbel; esa postura airosa,
Imagen de la paz y del consuelo,
No anuncia que te lances fugitiva
Del alto Jove a transportar la copa,
Sino a lograr la venturosa oliva,
Que está anhelando la infeliz Europa.

19
¿Quién goza, sino tú, el poder divino
De franquear la tierra, hender los vientos?
Pronto tus movimientos
Vuelo serán, los aires tu camino.
Tú, cual eres gentil, serás sensible;
Que nutrirse unos ojos tan fogosos
Con el hielo del alma es imposible;
Parte, y verás los hombres venturosos;
Vuela del Norte a los primeros climas,
Sube a los Alpes; sus nevadas cimas
Blanquean del candor de la inocencia;
De allí descubrirás el ara santa,
Que ya tal vez levanta
A la paz la feliz beneficencia.

20
A tu mano, a tu frente de alabastro,
Dará la paz su bienhechora oliva;
Tú partirás, Isbel, rauda y altiva,
Y de serenidad serás el astro.
Las artes, con los ojos aún no enjutos,
Alfombrarán las rosas tu carrera;
Tú ni sus hojas doblarás siquiera
Con tu rápido pie: valles y montes,
Que la guerra dejó yermos de frutos,
Traspondrás, y en los bajos horizontes
Alzará el arador la frente ansiosa,
Ennoblecida de sudor, y al verte
Tan bella y luminosa,
Presentirá su venturosa suerte.

21
¡Cuántos tributos de ternura y gozo
Te ofrecerán en tu glorioso giro!
La viuda ausente su último sollozo,
El padre anciano su postrer suspiro.
Mas cuando atenta a serenar los mares
Por el cristal del agua atravesares,
Huye del agua tú, Náyade bella;
Huye del agua tú, sigue mi aviso;
Que si como un amor te ves en ella,
Tú serás en amor como Narciso.
Así lleves la paz al hemisferio,
Desde el Ibero hasta el Britanio solio,
Del uno al otro imperio,
Y desde el Louvre al alto Capitolio.

22
Perdona, Isbel, perdona el extravío
De un entusiasmo que su bien presagia;
¿Qué puede producir la noble magia
De tu baile gentil, el señorío
De aquellas actitudes, do presiden
El amor, la belleza y la decencia,
Sino estas ilusiones de inocencia?
Y tú, divino origen de este encanto,
Terpsícore, perdona mi embeleso
Por una ninfa que proteges tanto;
No juzgues, ¡ay!, por eso, arte divina,
Que mis inciensos en tu honor rebajen,
Que a ti la gloria sólo se encamina
Del loor dado a tu perfecta imagen.

SONETOS

1

El jugador

Éste sí que es el modo verdadero
de aprovechar el tiempo; ésta si es brava
ocupación, en la que ayer estaba
con sus sentidos cinco un hombre entero.

Decía yo, a la izquierda del banquero
caerán el as y el tres: no lo acertaba
¿Parece que la cosa no importaba?
Pues importó todito mi dinero:

Y aún mas, que mi palabra es muy segura,
y sobre ella también quiso fiarme
el otro, que fiaba en su ventura.

Perdí, me sofoqué; y al retirarme
me dio un aire, cogí una calentura,
y no tuve después con qué curarme.

2

A los que con sólo una tintura de gramática creen poder juzgar
En toda la literatura, aplicándoles la sentencia de Apeles:
Ne sutor ultra crepidam

Ante los ojos del concurso Griego
puso Apeles un rasgo de su mano;
era la copia del Pastor Troyano,
causa fatal del memorable fuego.

Consultaba el Pintor con blando ruego
los votos de uno y otro ciudadano:
censura la sandalia un artesano,
y el divino pincel la enmienda luego.

Entonces lleno de soberbia el necio
pretende hacer ridículo aparato
de todo su saber, y en tono recio

Censuró lo más bello del retrato;
pero Apeles volviendo con desprecio
le dice: Zapatero a tu zapato.

3

En el día de San Fernando el deseo inútil

Canta, me dice un natural deseo
de obsequiar en su día al Soberano:
calla me dice Apolo, que es en vano,
pues yo la lira no te di de Orfeo.

Pero este gozo que en los rostros leo,
este ansioso postrarse al Solio hispano,
este amor al delirio tan cercano,
¿se ha de entregar, sin canto, al vil Leteo?

¿No está, responde Apolo, en compañía
del Rey la excelsa Amalia a quien ni escaso
su llama dio el Amor, ni yo la mía?

Pues de su labio en prosa, o verso acaso,
vale más «ten, Fernando, un feliz día,»
que todos los elogios del Parnaso.

4

En el mismo día al río que pasa por Aranjuez

Tajo, tú que el furor de las pasiones
remedas en cascadas rumorosas,
y luego espejo claro entre las rosas
nos retratas de Amalia las facciones;

alza la frente a mis alegres sones,
de la dorada arena en que reposas,
y oye cual tus orillas venturosas
resuenan en aplauso y bendiciones.

A Fernando su pueblo las ofrece,
y hoy se venera su bondad propicia,
que tanto, oh río, a ti se te parece;

pues como tu corriente su justicia
con los soberbios riscos se embravece,
y a las sencillas flores acaricia.

5

Oyendo anunciar las campanas las exequias del dos de mayo

Al anual luto, de un tirano insulto
centra la lealtad de un pueblo entero,
hoy nos llama con eco lastimero
el metal hueco, en religioso culto.

Lagrimas pide el sentimiento oculto
que aún guarda el corazón de hecho tan fiero:
lágrimas ya; que sangre ¡harta el acero
vertió en venganza al infeliz tumulto!

Siete giros dio el sol antes que viera
la espada deponer, con que lidiando
fatigó al corso la nación Ibera.

¡Gloriosa lid, pues terminó lanzando
al ancho mar la coronada fiera,
y volviendo a su trono al Rey Fernando!

6

En el aniversario de la entrada del Rey nuestro Señor en Madrid
a su vuelta de Francia

Católico Monarca, que has vencido,
siendo escudo a la fe de tus mayores,
mas que del fiero Marte los rigores
las perfidias de un siglo corrompido.

Tú que Fernando y español nacido
colmaste nuestros votos y clamores,
doblando así la afrenta a tus traidores
con dos títulos más de ser querido:

Hoy renueva, Señor, Madrid el gusto
de haberte visto regresar triunfante
de la opresión de un invasor injusto.

¡Cuánta gloria no encierra un solo instante,
pues da a tu sacra sien lauro el más justo,
y al pueblo ibero palma de constante!

7

En el día del cumpleaños de la Reina nuestra Señora

Vuelve, Aurora feliz, que la tormenta
con que nos afligió discordia impía
no permitió a la España hasta este día
tranquila ver, ni saludar contenta.

Luce serena ya, y el brillo aumenta
con que sirves al sol de hermosa guía:
dando a mi Reina, en años de alegría,
cuantos de amargo afán momentos cuenta.

Muéstrala que no siempre rodeado
el hispano dosel se halla de susto;
ni siempre hay penas de Fernando al lado:

sino que en paz ya gozarán del gusto,
que solo a su alma bella es adecuado,
de hacer el bien, y de premiar al justo.

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Donaciano Bueno Diez
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