QUITO ES UN BESO

Poeta sugerido: Gata Cattana

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La Flor es de los Andes, se decía,
precioso lugar, ciudad sin techo,
de firme irregular algo maltrecho
y gente apabullante de alegría.

La que vive soñando con derechos
mirando como así pasan los días,
algunos recogiendo los desechos
entre gracias a Dios y avemarías.

Pareciera que aquí la vida avanza
en este divagar sin rumbo fijo,
pidiéndole al buen dios les dé cobijo
y provea del bien de la pitanza.

Diríase que un nuevo Sancho Panza
habita y se recrea en estos lares,
por todos lados, hay cientos, a millares
repletos de ilusión y de esperanza.

No tienen mucho, sí lo indispensable,
cabalgan, la cabeza llevan alta,
de aquello que no ansían no les falta,
aparente su vida es saludable.

Quiteños son, de aquí gente sincera,
de trato familiar inigualables,
ejemplos, que son gente de primera,
sonriendo a la vida, insuperables.

Yo que de aquí no soy, aquí quisiera
rogarles que visiten la ciudad
tan llena de belleza y de bondad,
que aquí siempre el tiempo es primavera.

Quito y yo pareja somos de hecho,
yo la amo y ella a mi me corresponde,
si la busco, yo sé donde se esconde,
todo es amor pues de ella no sospecho.

Paseo hoy por la zona colonial,
con sus bellos espacios me embeleso,
sus plazas y rincones sin igual,
Quito es sensacional, Quito es un beso.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Gata Cattana

Gata Cattana

A Madrid.

Este domingo de reconciliación y desagüe,
de desarme,
esta tregua momentánea de recuento
y disuasión…

que no sirva de precedente.

Es verdad que estabas
más guapa que nunca,
con tu tráfico, tus lucecitas de navidad
encendidas desde agosto,
tu amanecer
tremendamente adictivo
por su naranja
y la contaminación.
Te sienta bien la contaminación,
esa mañana te sentaba bien,
filtraba la luz como el papel cebolla
y ese amarillento nublado
también resaltaba
el azul de mis ojos.

Tus mañanas son como las mías,
con ese rastro de pintura negra en el contorno
y ese violeta de temprano, de ojeras,
por las secuelas de la noche
ajetreada.

¿Soy yo la que se parece a ti o eres tú,
que me has estado tentando hasta convertirme
en lo que tú querías?
Este saco de ojeras y de huesos
que vaga por tus cloacas esperando
que te dé por sacarme de ahí y
me pagues lo que me debes.

Se nota que no tienes ni puta idea
de donde vengo ,
se nota que no sabías quien era
hasta que me tragiste a tus cloacas,
si lo supieras
me habrías puesto en otro sitio.

Pero da igual.
Porque mi excentricidad era inapreciable
al lado de la tuya,
mi soberbia era una canica
al lado de la tuya,
y por eso siempre me sentí
cómoda bajo tu látigo,
porque mi locura y mi crueldad
pasaban desapercibidas
y en comparación
aquí yo era David
y tu Calígula.

Eres tan cínica,
eres tan jodidamente cínica
hija de puta que pareces el mismo Dios
te crees el mismo Dios verdad?
Pues he venido a darte de tu propia medicina.
Te crees que tu administras
y repartes, y partes la pana
pero se nota que no tenías ni idea
de quien era yo antes de traerme,
y eres tú la que se parece a mí,
la que ya quisieras parecerte
un poco a mí,
ya quisieras.

Este domingo has estado muy cerca.
Pero eso.

Que no sirva de precedente.

El orden de los factores

Matar al padre.
Matar al hijo.

El orden de los factores

altera el producto.

Dicen los viejos, los libros,
los filósofos..
todas las fuentes de conocimiento que conozco
dicen
que es fundamental
primero
matar al padre
y luego
matar al hijo,
si lo tuvieras.

yo he tenido muchos
muchos, tantos
que ni siquiera recuerdo
los nombres que les puse.
que ni siquiera la hora del parto,
ni la hora
de la muerte.
Tantos que
ni uno favorito,
ni mi ojito derecho,
tantos que de
tantos caínes y abeles
aquello era una guerra civil.

y yo estaba ahí,
con el rostro serio que debe tener Yahvé
viendo,
dejándolos morir…
participando activamente
en la de algunos:

-tu quoque mater mii?
-ego quoque, ego quoque hijo mío,

con mis propias manos
con el mismo puñal que a tus hermanos
hube de matarte en favor propio
y aún así
me siguen saliendo los tiranos
desde el coño a la cabeza,
de la punta de las manos a la punta
de la lengua, cada equis tiempo
y cada equis tiempo
la sangre nos riega
la casa.

Todos los psicólogos,
las bibliotecarias, los poetas,
todas las fuentes de conocimiento
que conozco
y los farmacéuticos insisten:
es fundamental
matar al padre
y luego
matar al hijo.

Pero he tenido tantos,
he sido tan madre que
apenitas tiempo para ser hija
y mi padre sigue vivo.

Pero sólo tengo uno.

LA ESCALA DE MOHS (fragmento)

(..) Al final todo el mundo…
Todo el mundo tiene un precio.

Y quién me iba a decir a mí
que después de tanto principio,
tanta ley y tanto código,
tanto juez y tanta ética
tanto farol bien tirao´…,
que el mío iba a ser tan minúsculo.

Yo siempre lo supe:

cuando me dieron a elegir
entre la gloria o la paz,
yo ya lo sabía,
hubiera elegido lo segundo.
no soy de cantares de gesta.

TU OFICIO, POETA (fragmento)

(…) Que el conocimiento
no sea una amenaza.
Tu oficio, poeta,
es dignificar la especie.
Escoger las palabras
que pondrías en tu lápida.
Decir, por ejemplo:
>.

Merecerte la vida
hasta tal punto
que tu muerte
parezca una injusticia.

Y dejarte ir,
como si nada, como todos
(poetas o no)
hacia la larga
y aburrida
eternidad

LA SATINE (fragmento)

Tu amor siempre fue
el niño amor.
El tierno amor adolescente
de eres mi garza
y mi Helena de Troya,
de cuánto te quiero
y sin ti no hay más luna…

Pero yo nunca fui Helena.
Yo nunca fui Helena y ni siquiera Penélope.
Yo nunca fui ese tipo de princesa
que espera sentada
escuchando odas a su hermosura.

Porque yo era más la Satine,
la Agripina. La Teodora de Bizancio,
que administraba y quebraba imperios
con una palabra.

COSPEDALES (fragmento)

Te vas y me aparecen Cospedales.
En serio.
Miles de ellas esparcidas por toda la ciudad,
bien repeinaditas, con falda por la rodilla
y pendientes de perla.

Y me tiro cosa de un mes
escribiendo mierda insustancial en diferido,
en forma, efectivamente de simulación
o de lo que hubiera sido en diferido,
en forma, de noticia pasajera,
de anécdota, de suceso,
de lista de la compra
y de prospecto.
En serio.

Te vas y me aparecen Gallardones
con la mueca inquisidora
y el discurso de mi abuela,
persiguiéndome los gestos,
los derechos y las metas,
señalando con el dedo
y escupiéndome por puta.

Y mientras todo esto pasa, mi amor…
Mientras todo esto pasa
Rouco Varela se frota las manos.
Se frota las manos y otra cosa.

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