SIMPLEMENTE GRACIAS

»El Poeta sugerido: Diana Moncada

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A Yolanda Arias Forteza

Si un día aquí, Yolanda, no te veo,
habrás de disculpar me ponga triste,
del día aquel dichoso en que me viste
tú ha sido un acicate en mi paseo.

No importa aquí el espacio o la distancia
que allí donde escribí sentí tu aliento,
si digo lo contrario es que te miento,
bendigo tu bondad y tu constancia.

Hay otros que también me habrán seguido
tan tercos como el fuego hace en la fragua,
la lluvia que del cielo se ha caído,

mas solamente alguno ha resistido.
Lo mismo que a la sed, tú has sido el agua
de un vate que se muestra agradecido.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Diana Moncada

Diana Moncada

El silencio del mundo

Cubrí mis ojos de piedras para ver el silencio del mundo,
tu cuerpo era una alfombra mágica
sobre la que volamos hacia las carnes
incendiadas del desierto.

Enmudecidos
hallamos en nuestra danza el acertijo de todas las máscaras,
llenaste mi boca de amuletos
y abandonamos el círculo de nuestra primera alucinación.

La lengua trifásica nos envolvió en glaciares azules,
escogimos la hecatombe
como un lecho para desviar las formas futuras.

La garganta del mundo se iluminó sobre la noche
y volvimos la mirada hacia los mares tranquilos,
los peces flotaban como nubes apresuradas,
el mundo caía lentamente
hacia la boca de una ballena adormecida,
nos preguntamos,
¿acaso hay otra forma de morir?

Cubrí mis ojos de piedras para ver el silencio del mundo,
besé la fractura,
amé las fauces
de la bestia que fuimos.

Cielo rojo

El cielo está rojo, dijimos
y abrimos los ojos como lámparas sobre la maleza
Déjennos en nuestra trampa
porque esta ciudad no es una ciudad
ni este planeta un planeta
y este árbol es el sueño de un árbol que crece salvaje en una mañana clara de otro tiempo y de otro lugar
No somos lo que creímos ser
y así está bien
así las plumas siguen meciéndose
desapercibidas debajo de nuestras nucas
y mañana es una instantánea que se reproduce como una canción de verano
sobre las olas del mar que nos vigila
detrás de todas las esquinas de esta
ciudad placebo
ciudad precipicio
donde la única verdad
es que el cielo es rojo
y que caminamos lentos
sobre su ramaje de incendios y espesuras
sin encontrar el hogar la playa o la forma
que contenga el sueño sin edad que somos.

Los hambrientos

Avanzamos como las nubes en su terrible poética del desgarramiento.
Somos el residuo que arrastra entre sus manos
el desfigurado gesto de ser.

Hemos heredado la desolada curva de la cacería
y henos aquí hambrientos
llenos de lodo y rabia
esperando de los espejos
la esquiva mirada en la que nacimos por primera vez.

Las últimas instrucciones

Por ti di a mi padre las últimas instrucciones
(Si en la mañana mi pensamiento es vertical, entierra mis piedras bajo el agua y sé el pez que siempre quisiste)
por ti abandoné su torre
torre que él construyó para que yo criara serpientes y abedules
tras de ti asenté fiebres y niños vacíos que encontré y no pude descifrar los signos
solo vi como una constelación reptaba libidinosa sobre nosotros buscando un agujero
…………………………………………………………Soportarás la liviandad y la amenaza
Hay una ciudad que arde y vemos desde aquí cómo se retuercen todas sus líneas para cantar un himno inconfundible y puro porque la destrucción es histriónica y por su bilis asediada corren años y años de no saber más que los exactos ángulos del fin primero que no el último que no el mar quieto otoñal inaccesible donde se supura materia viscosa llamada vida
Deposité en tus ojos los metales con los que acunaba mi padre mis caballos
pero quisiera volver a su pozo para decirle que la traición es la medida de la transparencia
poco conocida en esta parte del espacio donde nada permanece
soñé con diamantes que corrían sobre su pecho
lánguido como un pasto enfermo y sensual donde solía dormir
pero en ti encontré un esqueleto deforme y lleno de tos y anatemas
déjame llorar la muerte, Martín
mi padre viene para podar las nubes violetas
y encender mi cabeza como un faro perdido que viaja nunca
déjame
sé un mar que se hunde bajo minerales extraños
mantén tu visión blandiendo la espada de tus enemigos
mi padre viene
y la nave se abrirá en tres
nada impedirá que mis columnas se sequen como troncos sobre su lengua amarga.

Ofrenda

Tú pastaste sobre un pueblo de reyes muertos para buscar la melodía de los ángulos
viste entre cabezas reptantes las inexactitudes del viaje y
decidiste hacerlo para limpiar tu pensamiento con vacíos
a ti que los trenes te acechan y los paisajes taladran tu debilidad
se debe el color de lo profundo
la piedra que pulida vence lo vencido
a ti que fuiste sentenciado por una madre a la trama celeste
y que escuchaste las batallas
los paisajes inamovibles
y que fuiste el nardo y la rabia
a ti que fuiste expulsado por una caravana de puertas inalcanzables
tú que nada ves
que la nada te abre y te engendra
tú,
círculo que midió la tierra por medio de especulaciones
a ti que nada ves y que nada escuchas por encima del sonido
que en tus formas se desdobla el hambre
a ti que la vida te quema y los arboles te encierran
y que dibujaste el tiempo en manglares de hielo
para ti
el espacio
ofrece su cadáver intacto al amanecer.

Hoy los dedos me tiemblan

Hoy los dedos me tiemblan
como si dudaran de la existencia del cuerpo erecto de dios
como si la niebla no fuese la cama amplísima
donde el sueño muerde los ojos apaciguados del día
(el día que se mueve como un pez albino
en las manos de un niño que se cuelga)
Hoy los dedos me tiemblan
no saben no entienden no ven
dónde quedó el tacto de los ángeles enfermos
Hoy sus huesos simulan el lenguaje de las ramas en invierno
Hoy no sé no entiendo no veo
Mis dedos tiemblan
y el sol blanquísimo se derrama sobre nuestras escamas borrándonos.

La leche de Antares

Tu cuerpo es el tragaluz de Antares
a través del cual represento para ti una obra terrestre.
Se trata de un texto mudo y torpe que arrastra su lengua alucinada
hasta la cúpula de tu lascivia nuclear.
Es imposible que me reconozcas
mientras bebo la leche vieja de una estrella abandonada.
Hay una,
………….tres,
……………………cien máscaras arrinconadas en tus ojos,
y yo visto el enredo abismal de la ingravidez
mientras lees en mis senos los tres sueños del revés cetáceo.

Hay una,
………….tres,
……………………cien máscaras arrinconadas en tus ojos
con las que penetras el espectro inverosímil que soy.

Tu cuerpo brilla en el espacio
como un cactus prófugo de la oscuridad
y mi sexo mastica las espinas de un lenguaje castigado.

Entre Antares y tú las líneas emprendieron un viaje fugitivo.
Tu rostro te ha abandonado
y en su lugar crecen los helechos abortados de la infamia.

Sueño #13

Embarqué sobre mi barco acribillado
entre la viscosidad de una marea extraña
hubo semen en el lugar contrario
su caudal rasgando mi entrepierna
Fue mi trofeo o mi despojo
mi cuerpo copulando como una serpiente besando su cola
la ambigüedad de un sexo eyaculando las entrañas del mundo
la paradoja de ser una en lo otro,
el cielo jugando a ser el mar.

Memorias

Me gusta sentir mi cabeza colgar durante el sexo
Respirar entre cruces
Sentir el final arrastrarse hasta mi lengua
Saberme al borde,
casi muerta, casi rota, casi diosa
lamer el vértigo de perderse
olvidarme
hurgar en la memoria del otro lo que no encuentro en la mía

Oración

El día que pueda lamer mi boca, siendo otra,
por obra de extraños desdoblamientos
morderé tu más blanda orilla
tu más siniestra oración

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