UN VERSO DE CHOCOLATE/

Luis Palés Matos (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Yo, que un día tu amigo fui de letras,
subidos en idéntico escenario,
aupados por las musas al calvario,
del templo de Caliope y sus profetas.

Jugando con los versos como niños,
haciendo algunas veces el payaso,
creyéndonos Machado o Garcilaso,
buscando impresionar haciendo guiños.

Tú, con quien yo jugaba al escondite
e, infantil, me enzarzaba en mil peleas,
hoy quiero aquí afirmar y que me creas
lo mucho que me sirve aquel envite.

Pues que escribir no es más que hacer regates,
a palabras sumando los conceptos,
persiguiendo a una serie de preceptos
para al fin acabar haciendo mates.

Un verso hoy quiero hacer de chocolate
tan dulce como antaño el pirulí
y aunque puedas tacharlo de dislate
que sepas que hoy lo escribo y pienso en ti.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Luis Palés Matos

Luis Palés Matos

FRONTIS

Lector, vas a beber en una fuente,
donde al bajar el labio y la mirada,
encontrarás tu imagen retratada
en la seda de su onda transparente;

vas a beber el agua de un torrente
hecha de Todo y en resumen Nada,
que sabe de la estrella inmaculada
y de la sima negra y atrayente…

Ese es mi verso; profundiza un poco.
No compadezcas mi dolor, si loco
te lanza entre la sombra su saeta;

sigue, a tientas quizás: Jasón perdido,
y toparás al cabo sorprendido,
el vellocino de oro del poeta.

CANCIONES DE LA VIDA MEDIA

Ahora vamos de nuevo a cantar alma mía;
a cantar sin palabras.
Desnúdate de imágenes y poda extensamente
tus viñas de hojarasca.

No adulteres el mosto que hierve en tus lagares
con esencias extrañas,
y así, te dará un vino sencillo pero puro,
porque es vino de casa.

Anda el viejo camino para que se te vea
la intención noble y clara,
y huye de las retóricas travesuras ingenuas
que inquietaron tu infancia.

Ya eres vieja, alma mía. Árbol que entra en la zona
de la vida mediada.
Como fruta madura te cuelga el sentimiento
de la rama más alta.

Rama de bella fronda que perfumó al canto,
ahora se ve pelada…
Para cuajar el fruto tuvieron que caerse
las hojas de la rama.

Así estás, alma mía, en tu grave hora nueva,
toda desnuda y blanca,
erguida hacia el silencio milenario y profundo
de la estrella lejana.

EL RELOJ

Con una incontrastable isocronía
canta el reloj las horas que transcurren,
y cual gnomos, por su armazonería,
como suspiros, rápidas, se escurren.

Quizá el tedio lo mata, y a porfía
las dos agujas del reloj, se aburren,
de estar marca que marca todo el día,
arcano idioma que ellas no discurren.

Mirado desde lejos, tiene aspecto
extraño y mitológico, de insecto
que ye correr la vida, indiferente;

y el péndulo, una lengua centelleante,
hiperbólicamente jadeante
que se mofa del tiempo eternamente.

MATINAL

(Para Carmelo Obén)

El letargo padece despertamientos;
palpita entre las frondas rumor de oleaje,
y una llovizna sueña desgreñamientos
de cristales sutiles, sobre el ramaje.

Como un orientalismo de ensoñamientos
la neblina recoge su tul de encaje.
¿Qué efervescencia pone sacudimientos
en la pereza rústica del paisaje?

Un trino cristalino lejano suena,
y Polimnia desflora su cantilena
en el glú-glú risueño de la fontana:

Febo guiña indeciso detrás del monte,
y explota en llamaradas el horizonte
al ósculo candente de la mañana.

GUAYAMESA

Suave como los tallos del papiro,
con una vaga irradiación de fresa
es tu talle de egipcia, en el que admiro
toda la majestad de una princesa.

El ensueño y el mar, en el zafiro
de tus ojos, se tiñen Guayamesa;
y como turquesino es el suspiro,
en tus ojos se baña de turquesa.

Cabellera auroral y frente blanca
donde el pudor alguna vez se estanca…
cuando tu cabellera rizos llueve.

Al caer en tu frente ese tesoro,
urde un desborde de flamante oro
sobre un albino témpano de nieve.

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A veces la belleza me emocionamas yo del atractivo no alardeo,que al hablar me atraganto…
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