A MI ME GUSTA…

»El Poeta sugerido: Román Mayorga Rivas

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Me gusta ver la gente que sonríe,
la flor que se abre dulce y despereza,
la cara de algún niño cuando reza,
el ciego cuando pide que le guíe,
y empieza a caminar y no tropieza.

Me gusta dar en facebook que me gusta
así que no lo hubiera yo pensado
poniéndome en lugar, del otro lado,
sospechando al mirar que lo degusta
y agradezca con él me haya topado.

Me gusta si me dicen un piropo
aunque pueda creer que es fariseo
sin pararme a pensar si me lo creo,
que agua bendita esparce ese guisopo
y miro y me remiro y no me veo.

Me gusta ver el caño de una fuente
que nada pide a cambio y se prodiga,
no precisa que nadie le bendiga
para ser tan amable y diligente
libando sin cesar de su barriga.

Me gusta seguir siempre aquí a tu lado
sintiendo sobre mi hombro tu cabeza,
disfrutando feliz de mi torpeza,
agradeciendo a dios que te he encontrado,
presumiendo, adalid, de mi proeza.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Román Mayorga Rivas

Román Mayorga Rivas

Cisne negro

En las dormidas aguas del estanque,
góndola de azabache, un cisne negro,
a la luz moribunda de la tarde
bogando va con sus callados remos.
… …
Cuentan que un día, como flor del aire,
cayó una garza en el estanque terso,
que repelióla el cisne, y que, al instante,
de un picotazo lo dejó ella ciego.
… …
Voló, huyendo veloz, la nívea garza
y, aunque sin ver, el cisne victorioso,
sintióse único rey de sus dominios;
… …
y así, desde que nace la mañana
hasta que muere el sol, lo cruza solo,
negro como el dolor y pensativo.

Me gusta cuando callas (Poema XV), Pablo Neruda
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 

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