AMOR Y MELANCOLÍA

Poeta sugerido: Julián Martín Martín

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Andando tú haces camino
mientras vas tiempo matando.
Otras cosas vas obviando
renunciando así a adivino.

Eres magma de emociones
soñando como en un cuento,
eres quien va a paso lento
sin más, sin contemplaciones.

Otros cruzan a tu lado
que opinan que el paraíso
una ilusión con permiso,
exclusiva es del osado.

Ni siquiera la esperanza,
otrora fuera agonía,
solista será, templanza,
fuente de filosofía.

Amar sin contemplaciones,
la raíz de la alegría,
tiene en jaque a sinrazones.
Amor y melancolía.
©donaciano bueno

Acróstico: AMOR ES ESO QUE NOS FALTA

POETA SUGERIDO: Julián Martín

Julián Martín Martín

JUNTOS

Vamos sintiendo juntos la angostura
al cruzar por el mismo pasadizo,
tú con mi liviandad, yo con tu hechizo;
tú con mi oscuridad ,yo con tu albura.

Vamos pagando juntos el peaje
al afrontar los mismos desalientos,
fieles de mis momentos tus momentos,
unidos tu equipaje a mi equipaje.

Juntos con nuestros vicios y virtudes,
con nuestras pequeñeces y amplitudes.
Juntos en la armonía o la desgana.

Juntos con nuestras dudas e ilusiones….
Que si no es junto a ti, faltan razones
para intentar amanecer mañana.
[del libro Cauces del Silencio]

UN POCO DE ILUSIÓN

Dejaré sobre tu alma dolorida
estas gotas de alivio y de esperanza;
en ocasiones la palabra alcanza
lo que no se consigue con la huida.

Es débil, caprichosa, reducida,
y tan despacio la ilusión avanza
que se evapora tenue en lontananza
antes de penetrar en nuestra vida.

Pero aunque a veces nos abruma el peso
hay que formar con ansia ese proceso
que consiste en luchar con valentía

y mantener el rumbo con firmeza.
Nunca se acaba lo que no se empieza.
Nunca se alcanza lo que no se ansía.

EN RECUERDO DE A F. G. LORCA (I)

¡Ay, noche de terciopelo!
En tu oscuro laberinto
rugió un sonido distinto
y se hizo de noche el cielo;
ajado quedó el pañuelo
sobre la piedra enlutada
y se estremeció Granada
pues la tierra al recibirlo
soltó un quejido de mirlo
con el ala desgarrada.
Y a la luz de la luna
vieja de brillo
se perdió la aceituna
junto al tomillo.
Roja sangre de sus manos
copió la tierra de arcilla
quebrándose por la orilla
los romanceros gitanos.
El alba olvidó en los llanos
Acércate poesía
de madrugada
con la melancolía
de estar dañada.
No han podido malos vientos
erosionar una vida
que fue pródiga y fluida
en amor y pensamientos;
al contrario, sus acentos
se agrandan la memoria
fieles a su trayectoria.
¡Qué ironías de la suerte;
Quisieron darle la muerte
y lo llenaron de gloria!
Verso de notas rico
derecho subes
que escribes Federico
sobre las nubes.
Acércate poesía
de madrugada

estrofas rotas de espera
y una cara blanca y cera
iba perdiendo el aroma
cuando acaricia la loma
la neblina mañanera.
Sigue pasión inquieta
no te detengas
que te llama el poeta
para que vengas.
Circulan distorsionados
ecos del “gato garduño”
y alzó el silencio su puño
sobre símbolos cruzados;
Suspiros amordazados
se hundieron en el ambiente
y de la llorosa fuente
los manantiales se abrieron
y con las sombras tejieron
un responsorio doliente.
con la melancolía
de estar dañada.
No han podido malos vientos
erosionar una vida
que fue pródiga y fluida
en amor y pensamientos;
al contrario, sus acentos
se agrandan la memoria
fieles a su trayectoria.
¡Qué ironías de la suerte;
Quisieron darle la muerte
y lo llenaron de gloria!
Verso de notas rico
derecho subes
que escribes Federico
sobre las nubes.
[del libro Cauces del Silencio]

EN LA TIERRA DE TU ETERNIDAD

A la memoria de D. José Mª Gabriel y Galán
(Un día en Guijo de Granadilla)

Me he encontrado contigo esta mañana
en tus campos de vírgenes jarales
que eran esa ventana
por la que contemplan a raudales
las bendiciones de la fe cristiana.
Predispuesto a saciarme de hermosura
vagué entre los calveros y la umbría
y contemplé la hondura
que en edeniales chorros de armonía
empapaba el ambiente de dulzura.
Puse mis labios sobre el curso frío
de un veneno sangrante en la ladera,
y el entorno bravío
en aquella eclosión de primavera,
llenó de calma mi pesar sombrío.
Debajo del olivo de una huerta
me cobijé sediento de impresiones
y, con el alma abierta,

bebí con avidez las emociones
que en el sentido la quietud despierta.
En las calles alegres del poblado,
al calor misterioso de su gente
me sentí desbordado;
como al bajar del cerro, la corriente
desborda de frescuras el sembrado.
Allí supe que aún eras querido.
Allí se contemplaba tu deseo.
Allí tu busto erguido.
Allí tu vieja casa museo
para tener perenne tu latido.
Me acerqué al cementerio, amplio y severo,
donde todo tesón y lucha acaba.
Junto a tu sitio austero,
quedé mirando al sol que resbalaba
acariciando tu cerviz de acero.*
Cuando aún quedaban tantas mariposas
que levantarse en las mañanas quietas,
se rompieron tus rosas.
Cuando ya no las dicen los poetas
¿Dónde irán las palabras amorosas?
[del libro Versos tendidos al oreo]

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