De Soria a Aranda

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Marcho liento, trashumante peregrino
en busca de trovadores y juglares,
de los bribones tratantes de bovino
o de arcanos facedores de cantares.

El Duero, rio que pesado va de amores
yace o va, se engrasa y silencioso pasa
y esparciendo generoso va su grasa
para orgullo de sus nuevos pobladores.

Anda y se desanda y a veces agranda
trazando en su recorrido garabatos,
restos, reliquias, señuelos, arrebatos
de posadas, de mesones y de viandas.

Retazos son que van de Soria a Aranda,
con retratos que de abates y pastores
y reinatos fenecidos por traidores
a causa de tantas guerras zurribandas.

¿Do quedan ya los vetustos carromatos?
¿do está el arado romano en sus labrares?
hoy las bodegas, los tinos, los lagares
reclamando están en busca de alegato.

Do altas torres de las iglesías pías
abarzadas a sus fieles cigüeñales
en casa noble algún blasón, los trigales,
vestigio ya son de la memoria mía!.

©donaciano bueno

He introducido algún término del castellano antiguo, unos menos conocidos como: Abarzar: abarcar, Liento: húmedo, Do: dónde, zurribandas: luchas, y otros de uso más común. San Esteban de Gormaz, Atrauta (y sus bodegas), Langa de Duero, Castillejo de Robledo, La Vid (con su famoso monasterio), Peñaranda de Duero y, por fin Aranda son algunas de las poblaciones de este recorrido.

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