DECLARACIÓN DE AMOR

Poeta sugerido: María Dolores Cabrera y Heredia

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Es tanto este cariño que te tengo,
que hoy lamento no ser más expresivo
diciendo hasta quedarme sin aliento
lo mucho que te quiero y te he querido.

Juntos fuimos por mares procelosos,
bajando hasta los valles del olvido,
andando por caminos pedregosos
mas siempre hasta el final hemos seguido.

Aquí hoy te doy las gracias por amarme
que aunque a veces fue mucho lo sufrido
pesa más lo felices que hemos sido
y doy gracias a Dios por aceptarme.

©donaciano bueno

A mi compañera de viaje Maria Angeles

POETA SUGERIDO: María Dolores Cabrera y Heredia

María Dolores Cabrera y Heredia

Ilusión

Soñé que en una noche de estío,
del firmamento azul
te desprendiste, diáfana y ligera,
como un globo de tul.
Yo vi que hollabas, sin romper tus tallos,
las flores con tu pie;
y sentí que la punta de tus alas
acarició mi sien.
Parecía que el aura de la noche
te llevaba hacia mí;
y, al acercarte al lecho en que dormía,
te miré sorneír.
Poco después sobre mi frente helada
tu frente se inclinó;
apoyaste tus labios en los míos
y un besó resonó.
Al sentir el perfume de tu aliento,
se estremeció mi ser;
mis mejillas de llanto se inundaron;
pero era de placer.
Entonces extendí hacia ti mis brazos
con delirante afán;
quise asirte y, como una blanca nube,
¡ay!, te vi disipar.
Y conocí, aunque tarde, que era un sueño
que mi mente forjó;
que todo era mentira, vida mía,
¡porque era una ilusión!
¡Ilusión! ¡Bendita seas!
Cuando despiertos soñamos
y en nuestros sueños gozamos,
no padece el corazón.
¡Y cuánto no goza el alma
cuando por amor delira,
aunque la dicha a que aspira
es también una ilusión!
Ilusiones son los goces,
ilusiones son los placeres,
la amistad de las mujeres,
de los hombres el amor.
Ilusión es todo aquello
que, al pasar por nuestra mente,
nos conmueve dulcemente,
calmando nuestro dolor.
Y si bien reflexionamos,
los dolores que sufrimos
y las penas que sentimos
ilusiones son también.
Portque el hombre que debiera
de su mente desecharlas
se complace en aumentarlas
como si fueran un bien.
¡Ay!, cuando en la triste noche,
pensando en mi suerte varia
y alzándote una plegaria,
sienta mi angustia crecer,
dígnate, si es que me quieres
como me amaste en la vida,
dígnate, sombra querida,
de tu cielo descender.
Y, aunque al mirarte en los ojos,
derramen copioso llanto,
si vieras, ¡consuela tanto
a mi pobre corazón
que, aunque pronto te disipas
como la niebla ligera,
a una dicha verdadera
prefiero yo una ilusión!

LAS PRIMERAS VIOLETAS

Amatistas perfumadas
De suávisimos colores,
Que la diosa de las flores
Con su sonrisa hizo abrir.
Y desde entonces sois siempre
De todas, la flor primera
Que logra en su cabellera,
Su grato aroma esparcir,
Os presta por ella, sombra
El bosque, frescura el rio,
Diamantes os dá el roció,
Y la aurora su arrebol,
Y vuestras hojas se estienden
Sobre vosotras frondosas
Para ocultaros celosas
A las miradas del sol.
Cuando naceis, mas brillante
Se ostenta el azul del cielo
Reverdece el yerto suelo
Renace la creación,
Cálmense los aquilones,
Las nieblas huyen ligeras,
Porque sois las mensajeras
De la mas bella estación!
Há poco, de negras nubes
La esfera estaba cubierta,
Y á aquella luz triste, incierta
La campiña al contemplar,
Bajo un sudario de nieve,
Una Vírgen parecía
Que sus ojos cierra al día
Para nunca despertar.
Y como el cielo sombrío,
Como la campiña muerta,
Tenia yo el alma yerta,
Enlutado el corazón,
Porque todos mis sueños
Desvaneció la fortuna
Robándome, una por una,
Hasta mi última ilusion.
Mi consuelo eran las lágrimas,
Un gemido fue mi canto,
Y sufrí después ya tanto
Que ni podía cantar,
Y no sé cómo, tan honda
Y prolongada tristeza,
No hizo estallar mi cabeza,
Y mi razón apagar!
Mas Dios, que á los sufrimientos
Reserva eterna corona,
Dios, que jamás abandona
Al que implora su poder,
Que en pos del invierno al campo,
Y al alma de mis dolores,
Al primero presta flores,
A la segunda el placer,
Al fin disipó las penas
Que torturaban la mia,
Cuando yo no comprendia
Esta celeste afición,
A cuyo influjo benéfico
É ignoradas emociones
Renacen mis ilusiones,
Y la fé, y la inspiración.
Porque sé violetas tímidas
Que en nuestras frescas praderas
En este año las primeras
Hizo brotar el calor
Y una mano idolatrada
Solo para mi ha cogido
De la que os he recibido
Como una prueba de amor
Que á la manera que ahora
Encerradas en mi estancia,
Llegáis con vuestra fragancia
El ambiente á embalsamar,
La esperanza que despierta
Vuestra memoria querida
Bastará toda mi vida
También, para perfumar.
Ciudadela de Jaca – 28 de enero de 1854

Hoy… contemplo conmovida

Hoy… contemplo conmovida
Esa flor que tanto amé:
Ella es la imagen querida
De esa época de mi vida
Que tan deliciosa fue,
Y su nombre quise dar
A estos cantos que inspiraron
La amargura y el pesar;
Que en mi mente se abrigaron,
Que mi llanto hizo brotar.
Que en la edad de los amores
Mis primeros cantos son,
Humildes como esas flores
Que derraman sus olores
En la primera estación.
Y son las que yo quería,
Las que de niña besaba,
Las que a todas prefería,
Las que en mis trenzas prendía,
Las que en mi seno guardaba!!

De el “Hastío”

Las mujeres las detestan
En el fondo de su alma,
Envidiándoles la palma
Que ellas nunca han de obtener;
Y el hombre que hoy las adula
Mañana las abandona;
Porque el hombre no perdona
El talento en la mujer.
——
La mayor parte nos miran
Como a seres inferiores,
Para ellos son las mejores
Las que pueden dominar,
Y creen que las que tienen
Talento y un alma ardiente,
No se dejan fácilmente
Cual las otras engañar.

 – – –

Consejos a…

¡Cuánto tendrás que sufrir
En la amable sociedad,
Si tu sensibilidad
No procuras extinguir!

Muchos hombres hallarás,
Que te pidan con ardor
Una palabra de amor;
Mas no los creas jamás.
Llevados por la ambición
De la gloria o del poder,
Si adoran a una mujer
Es solo especulación
(…)
Tú agradecerla sabrás [la lección] Pues verás, aunque hoy te asombre,
Que el amor es para el hombre
Como un juego, nada más.
Y que tú no debes darlo
A ninguno, vida mía,
Que son los hombres del día,
Incapaces de apreciarlo

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