LA PATRIA HERIDA

Pedro de Cartagena(Poeta sugerido)

 

Aún retumba en mis oídos de los soldados el canto,
de las mujeres el llanto por los hijos que han perdido,
a esos héroes convencidos que por ti lucharon tanto
no sufran el desencanto, a los dioses yo les pido.

Bendita sea la historia, los que la oprobian ¡malditos!
desde aquí lanzo este grito y reivindico tu memoria,
de tus sueños las victorias y tu orgullo ¡dios bendito!
¡al mundo luces palmito y el orbe alaba tu gloria!

Tu, ahora vientre de alquiler, antes de hijos expandidos,
por tus eventos vividos, por tu estilo y buen hacer,
no dejes que hoy como ayer te insulten esos bandidos
bastardos, y lancen crujidos que te harán estremecer.

Altiva y a la vez silente, rica, aunque hoy empobrecida,
tu, matrona presumida, impide que ahora la gente
a ti deje de quererte y a tu historia deslucida,
por los odios quede herida y certifiquen tu muerte.
©donaciano bueno.

POETA SUGERIDO: Pedro de Cartagena

Pedro de Cartagena

Coplas que hizo teniendo el amor en el estrecho que aquí dize

La fuerza del fuego que alumbra, que ciega
mi cuerpo, mi alma, mi muerte, mi vida,
do entra, do hiere, do toca, do llega,
mata y no muere su llama encendida:
pues ¿qué haré, triste, que todo m’ofende?
Lo bueno y lo malo me causan congoxa;
quemándome el fuego que mata, qu’enciende,
su fuerza que fuerza, que ata, que prende,
que prende, que suelta, que tira, que afloxa.

¿A do yré, triste, que alegre me halle,
pues tantos peligros me tienen en medio?
Que llore, que ría, que grite, que calle,
ni tengo, ni quiero, ni espero remedio:
ni quiero que quiera, ni quiero querer,
pues tanto que quiere tan rauiosa plaga;
ni ser yo vencido, ni quiero vencer,
ni quiero pesar, ni quiero plazer,
ni sé qué me diga, ni sé qué me haga.

Pues ¿qué haré, triste, con tan gran fatiga?
¿A quién me mandáis que mis males quexe?
¿Qué me mandáis que siga, que diga,
que sienta, que tome, que haya, que dexe?
Dadme remedio, que yo no lo hallo
para este mi mal que no es escondido;
que muestro, que cubro, que sufro, que callo,
que biuo me mata y no puedo dexallo,
por donde de vida ya soy despedido.

No sé para qué nascí

No sé para qué nascí,
pues en tal estremo estó,
que el vivir no quiero yo
y el morir no quiere a mí.
Todo el tiempo que biviere
terné muy justa querella
de la muerte, pues no quiere
a mí, queriendo yo a ella.
¿Qué fin espero de aquí,
pues la muerte me negó,
pues que claramente vio
que era vida para mí?

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