RECUERDOS DE MI PUEBLO

»El Poeta sugerido: Muhya

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Mi infancia son retazos de un pueblo de Castilla,
pequeño, primoroso, silencioso y coqueto,
de mil mieses doradas en campos, recoleto,
brasero en el invierno en la mesa camilla.

Me veo como un pino rodeado de pinares,
vueltas dándole al ruedo como un trillo en la trilla,
en las viñas cogiendo los racimos a pares
o pescando cangrejos en el río Arandilla.

Mis recuerdos me acercan a aquellos segadores,
sudorosos y armados con su hoz y su zoqueta,
y sus cuerpos curvados sobre y surco y temblores
bajo los duros dardos del sol en la cabeza.

Las campanas al vuelo reclamando a vecinos
los domingos a misa. Del cura la amenaza
de lanzar un sermón muy tedioso y cansino
mi impaciencia en correr a jugar en la plaza.

Para mi fue un enorme placer ir a la escuela,
con toda propiedad fui un alumno aplicado,
de mis maestros guardo sus mejores tarjetas,
Alejándro, don Víctor y también don Aniano.

Con estos ingredientes y de esta levadura
mi personalidad fue fermentando, hoy inquieta,
ahora, triste ya sólo una pieza madura
dispuesta para al mundo mandar a hacer puñetas.

¡Cómo añoro los tiempos de mi más tierna infancia!
con la uva en el largar y el vino en la bodegas,
el pánico cerval del cerdo en la matanza,
los rebaños de ovejas y en verano las siegas.

Mi infancia son recuerdos de un pueblo de Castilla
de Castilla la llana, de la Castilla asceta,
de aquellos suelos patrios plagados de poetas,
Machado y Azorín, que aun tengo en la mesilla.
©donaciano bueno.

Zazuar es una localidad y un municipio situados en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León (España), comarca de la Ribera del Duero, partido judicial de Aranda, ayuntamiento del mismo nombre.

POETA SUGERIDO: Muhya

Muhya bint al-Tayyani

ALEJA DE LA AGUADA DE SUS LABIOS

Aleja de la aguada de sus labios
a cuantos la desean,
igual que la frontera se defiende de cuantos la asedian,
a una la defienden los sables y las lanzas,
y a aquéllos los protege la magia de sus ojos.

WALLADA

Wallada ha parido y no tiene marido;
se ha desvelado el secreto;
se parece a María,
pero la palmera que ella sacude es un pene erecto.

Defiende la línea de sus labios

Defiende la línea de sus labios de los que los desean,
como se defiende la línea de la frontera de los atacantes;
a una la defienden los sables y las lanza,
a la otra la defienden la magia de la mirada.

 – – –

“¿Acaso hay para nosotros,
después de esta separación, una salida;
puede quejarse cada uno de nosotros
de lo que ha sufrido?
Pernoctaba yo en los tiempos
de nuestras visitas mutuas durante el invierno
sobre las brazas crepitantes por la pasión.
¿Cómo, pues, estando en la situación de este abandono,
ha apresurado el destino lo que yo temía?
Giran las noches y no veo el fin.
De nuestro distanciamiento,
ni la paciencia me libra
de la esclavitud de mi anhelo.
Riegue dios la tierra donde estés
con toda clase de lluvias copiosas”.

 – – –

Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros,
no habrías escogido ni amarías a mi esclava;
has dejado una rama donde florece la hermosura
y te has vuelto a la rama sin frutos.
Sabes que soy la luna llena,
pero, por mi desdicha,
de Júpiter estás enamorado”.

 – – –

Tras la separación, ¿habrá medio de unirnos? 
¡Ay! Los amantes, todos de sus penas se quejan. 
Paso las horas de la cita en el invierno 
sobre las ascuas ardientes del deseo, 
y cómo no, si estamos separados. 
¡Qué pronto me ha traído mi destino lo que temía! 
Más las noches pasan, y la separación no se termina, 
ni la paciencia me libera, de los grilletes de la añoranza. 
¡Que Dios riegue la tierra que sea tu morada, 
con lluvias abundantes y copiosas!

 – – –

Tu apodo es el hexágono, un epíteto
que no se apartará de ti
ni siquiera después de que te deje la vida: pederasta, puto, adúltero,
cabrón, cornudo y ladrón.
Ibn Zaydun, a pesar de sus virtudes
maldice de mí injustamente y no tengo culpa alguna;
me mira de reojo, cuando me acerco a él, como si fuese a castrar a su Ali.
A pesar de sus méritos, Ibn Zaydun ama
las vergas que se guardan en los calzones;
si hubiera visto el pijo en las palmeras
se habría convertido en pájaro ababil.

PURA PIEDRA

Cuando te enteraste de lo mucho que te quiero
y supiste el lugar que ocupas en mi corazón,
y cómo me dejaba arrastrar por el amor, sumiso,
Yo, que a nadie más que a ti consentí que me arrastrara,
Te alegraste de que el sufrimiento cubriera mi cuerpo
y de que el insomnio pintara de negro mis párpados.
Pasa tus miradas por las líneas de mis cartas
y verás mis lágrimas mezcladas con la tinta.
Cariño mío: mi corazón se deshace
De quejarse tanto a un corazón de pura piedra”.

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