SI TÚ FUERAS, AMOR

Poeta sugerido: Luisa Castro Legazpi

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Amor, si fueras…, si tú fueras, mi amor,
la imagen que yo guardo en mi retina
tan bella, tan esbelta, tan divina,
de hermosura tan llena y de color,

la misma que en mis ojos se adivina
de aromas y de flores perfumada
radiante resplandor que iluminada
deslumbra cual jarrón de plata fina.

Si no fueras virtual, si es que tú fueras
alegre, tan graciosa y vivaracha
te alzaría en mis brazos hoy, muchacha,
pidiéndote que al fin tú me quisieras.

Y aunque finja, pues todo es fantasía,
es tan fuerte el efluvio, la emoción
que he debido advertirle al corazón
pues si no juro por dios perecería.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Luisa Castro Legazpi

Luisa Castro Legazpi

EL CÍRCULO VACÍO

No hablaré del sufrimiento de los hombres,
no hablaré.
Yo soy el único personaje
pero no tengo forma.
No me puedes señalar.
Imagina ese hueco al que no viene nadie
porque todo se ha dicho ya y no somos inocentes.
Se ha producido ya ese desgaste
que hace que la forma
no recupere nunca su función.
Vasijas rotas.
La sopa derramada.
Los crímenes.
¿No estaba en tu mano evitarlos?
Evitar ese sufrimiento
de las historias que poco importan,
de los caminos que no llevan
a ningún lugar.
El sufrimiento del personaje
que ya no tiene forma,
sólo un vacío,
un vacío que genera imágenes
como la del niño
que algún día fue,
como la del hombre esperanzado.

Rompiste con todo eso,
no por tu voluntad.
Sucedió porque la fuerza,
la vida dentro del cuerpo,
tiene unos límites
y los transgrediste todos
creyendo que con ello
alcanzarías
alguna clase de verdad.

Vencer.
Vencer al mundo.
Vencer al otro.

Acuérdate de la primera vez,
la lucha por la hegemonía
en una isla inventada,
y querías participar,
no quedarte fuera.

Oír las risas frenéticas de la manada
y hacerles comprender
que tú también existes.

Pero los recuerdos no tienen validez.

Sólo hay un clima de hilaridad
entorno al vacío.

LA CAÍDA

Las montañas cristalizan en mil años
y el mar gana un centímetro a la tierra
cada dos milenios,
horada el viento la roca
en cuatro siglos
y la lluvia,
también la lluvia se toma su tiempo para caer.
Sé paciente con mi corazón
que suspira por una obra duradera.
Como el viento,
como la lluvia,
también mi corazón
se toma su tiempo para caer.
De Amor mi señor, Tusquets, 2005

Mi madre trabaja en una fábrica de conservas.

Un día mi madre me dijo:
el amor es una sardina en lata. ¿Tú sabes
cómo se preparan las conservas
en lata?
Un día mi madre me dijo: el amor es una obra de arte
en lata.
Hija,
¿sabes de dónde vienes? Vienes
de un vivero de mejillones
en lata. Detrás de la fábrica, donde se pudren
las conchas
y las cajas de pescado. Un olor imposible, un azul
que no vale. De allí vienes.

¡Ah!, dije yo, entonces soy la hija del mar.

No.
Eres la hija de un día de descanso.

¡Ah!, dije yo,
soy la hija de la hora del bocadillo.

Sí, detrás, entre las cosas que no valen.
De Ballenas, Hiperión, 1992

Agonía

Tú no vienes.
Te sientas a mi lado
y te gusta hacer preguntas
y esperas
que yo extraiga un pez brillante
del fondo del lago.

Pescadora no soy.
Nadie me ha visto enturbiando la orilla del río
con unas botas de agua.

Lo que estremece al buscador de oro,
ese brillo convulso,
para mí es dolor.
De “De mí haré una estatua ecuestre” 1997

Antes de ser árbol fui cazador

Antes de ser árbol fui cazador,
cacé ciervos,
cacé orugas,
cacé negros caballos de río,
cacé pájaros distintos en el ala de la noche,
cacé nobles dentaduras de conejo,
cacé un asno antiguo en el ojo de la higuera,
cacé vacas gordas con el cuerno habitado de pistilos.
cacé larvas para ti de pequeñita muerte,
cacé libélulas con el cuello dibujado
y rostros de sirena en el culo del invierno
cacé.

Antes de ser puente fui incendiaria
y en cada cabello abrí una brecha
como un barco.
Sabía el fuego,
conocía las artes. Parte de mis dedos
se ardieron y así vistes: piel bajo
la piel, en el útero
cenizas
y así nazco.

Ahora soy domador. Vivo en el circo
y luego lo peor
cuando la fatiga y la tarde
y una plantación de eunucos que regar
en el corazón imberbe de la tierra.
De “Los versos del Eunuco” 1986

Aunque se rían de los versos que te escribo

Aunque se rían de los versos que te escribo
y que dejo escondidos en las mantas del catre,
pedaleo.
Y Vegadeo es de lejos un fósforo encendido,
llevo alas en las ruedas,
voy en llanta,
pero conozco el paisaje y tengo alma
porque hago amistades
con recuas de perros de varios pueblos
y diversa índole.

Me ladran porque te amo.
Se arrojan a mis zapatos como fanecas salvajes.
De “Ballenas” 1988

Bucea

No llenes el foso de cocodrilos,
no lo hagas, bésame,
yo luego no podré tirarme de cabeza
y todo terminará como siempre
sin haber empezado.
Llévate mi vida, deja en paz mi pelo,
lleva todo lo que tengo, nunca encontrarás
el nudo oculto de mi cabeza, no me des
la lata más, no me dejes un regalo
ni quieras beberte mi copa, llévate
mi vida
y no me mires más.

Sólo bucea,
clava el arpón en tu presa,
afina y discierne
porque ya no eres joven.

De “De mí haré una estatua ecuestre” 1997

Buenas noches

Yo sólo espero
que llegue la noche para poder dormir.

Darán las once -no es la hora
todavía
de que se acuesten los niños-.

Un poco más y podré cerrar los ojos
hasta mañana.

El día me despertará
con la misma disculpa de siempre.

Le perdonaré, sí.
**
Yo sólo deseo
que pase el tiempo y por fin llegue la muerte.
Que pase sobre mi cabeza y mi cuerpo
corriendo
hasta que pueda decir
basta, ya me has bautizado,
nada nuevo sucederá
si dejas caer sobre mí
el agua y tus bendiciones.

Sólo deseo eso.
Que pase el tiempo deprisa,
que llegue la vejez
y ya nada importe,
sólo lo que a solas en mi corazón sobreviva,
sólo lo que me acompañe hasta allí
y también allí
todo eso me abandone.
De “De mí haré una estatua ecuestre” 1997

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