TORRELODONES

Poeta sugerido: Nadia Contreras

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Yo vivía feliz,
era un lugar de ensueño,
volaban las rapaces,
las aves montaraces,
que todo era risueño.
Muy cerca de Madrid,
cual fuera único dueño
del aura que hay allí,
de lo que compartí
-era un lugar pequeño-.

Besaba aquella torre
que da a Torrelodones
su nombre y su prestancia,
el porte y la elegancia
¡la torre de los dones!.
La vida corre y corre
-yo ya no vivo allí-,
más siento la nostalgia
de aquella corta estancia,
¡lo intenso que viví!

El aire de la sierra
preñando mis pulmones,
al pié, Navacerrada,
de inviernos la nevada,
y tantas sensaciones.
Esa bendita tierra
de sudores mojada
henchida de ilusiones
rellena de emociones
y de sueños plagada.

Tus bares, tus mesones,
tus tiendas y tabernas.
-viejas calles modernas-.
y faustos moradores.
Hoy rindo así homenaje
a ese lindo paisaje,
Madrid de mis amores.
©donaciano bueno

Torrelodones es un municipio del noroeste de la Comunidad de Madrid (España), situado a 29 kilómetros de Madrid. Por su localización entre la sierra de Guadarrama y el área metropolitana de la capital, está vinculado a dos comarcas madrileñas: la comarca agrícola de Guadarrama y la corona metropolitana de Madrid.

POETA SUGERIDO: Nadia Contreras

Nadia Contreras

Entre el principio y el final

I
Me devora otro fondo.

Un mar ajeno
donde el tiempo ha perdido
el color, la voz,
la sombra
de las cosas que no terminan.

“Ayúdame a no pedir
ayuda”.

II
La sed es espiral.

Se enreda
como la arena
y el vientre
provisto de semen
está prohibido.

Dentro de mi cuerpo
hay una playa que alumbra.

[Tus padres y tus hermanos
son ataúdes].

El destino conduce
hacia otras vertientes.

Alguna vez hablamos de esto.

Yo lo recuerdo así:
dibujabas el cielo
y las estrellas se perdían
en su propia sombra.

No era necesariamente
una vertiente,
pero hablamos
del filo de aquella brecha
en la que los hijos
dejarían su nombre.

Tardes desplomadas
para no morir sola.

III
Nuevo aire,
nueva agua,
nuevos colores
“disueltos en la luz”.

Otro relámpago se instala
en la distancia que separa mi vientre
de la tierra
y los jardines florecen
y los poemas
invierten la perspectiva
en la que fui otra cosa:

hielo formado entre los labios
y el sexo.

IV
En la inflexión del olvido
dejo los sentimientos.

Llorar, equivale
a acercar lo lejano,
a doblegarme
ante las puertas
que se cierran
y fotografías
donde no se distingue
el hundimiento de la sombra.

No voy a llorar
cuando mueras, padre;
no voy a agregar
más lágrimas
a las lágrimas,
más palabras
al lenguaje descompuesto
de la ausencia.

Vivir consistirá
en extender la mirada
sobre el desierto
y duplicar, dentro de ella,
el color de la espuma,
el color del fuego
que enciende los campos.

Luego, hallaremos
otros rostros
entre el principio y el final.

V
A Juanita

En vano el aire
en tus pulmones
y las señales invisibles
de los pájaros,
a veces en el cielo,
a veces en el río.

No soportas el empujón
de los cristales
cuando abres los ojos.
Poemas inéditos de Nadia Contreras, 2017.

Cuando el cielo se derrumbe

I
Algo de cierto hay en esta historia,
en esta casa
que nos mira crecer sin hijos.
La misma casa
construida piedra a piedra de los sueños
y que nunca pensé para mí.

Todo me pertenece:
la mesa, los árboles, la repetida canción del silencio.

Hay días
que Señora voy
de la cocina a la cama en que duermes.
Señora a tus pies:
la que mira a través de tus ojos,
la que te llora con uñas y dientes
justo en el infierno
de las caricias mustias.

Algo de cierto hay en esta historia.
La mujer que soy:
la más amada,
la más perfecta.

II
Esto de las despedidas

esto de las palabras enredadas
entre el paladar y la lengua

los ojos humedecidos
tiene qué ver
con el autobús
de las nueve y quince de la noche
y sus rutas de aire

la rueda del tiempo
que no se detiene

en su caída
Y vuelvo en las promesas
vuelvo,
a enderezar los años torcidos de la infancia

en esto de las despedidas,
a escribir la altura de mi nombre
cuando hay una siempreviva que me recibe

y un llanto
contenido por los abrazos

Y estamos aquí
en esto de las despedidas
cuando las voces son un mismo canto

y la navidad
nos devora

Pero ya nada se quiebra

Nada en la mesa
de los magnánimos frutos

Pienso en esto de las despedidas
y en el llanto

cerrado

del poema.

III

He mirado lo suficiente
a veces por encima de los cuerpos,

a veces desde su vendaje imperturbable.

[Predije auroras,
vi a mis hijos crecer]

Oigo mi infancia
y la juventud de quien deshizo
en sus manos
el vuelo del pez,

el incendio del pájaro.

Con mis heridas
llegó a su fin el aliento
de la que juró no morir.

En este panteón
está su voz.
Y es su voz
la que me calla.

Poemas con sol, en tres tiempos (fragmento)

I
En el adentro de un corazón en jirones:
voces desgajadas
en el filo de la tragedia.

Cierro los ojos:
cuerpos, túneles en oscura sangre,

avispas,

cantos de palomas
como maldiciones,
conjuros.

Si el sol

por un instante?

La casa es tumba vacía.

¿Quién viene a consolarme?
Escucho pasos,
pero las puertas

no se abren.

Soy una raíz.

Una raíz torcida
bajo el nido
de los coyotes.

Ayer dije:
río,
montaña,
cascabel.

La imaginación
no da
para tanto.

II
En la mesa del quirófano
soy el cuerpo

y las próximas 24 horas

No sentiré nada
?acaso un cosquilleo
un ligero ardor?

¿Cuando despierte
todo habrá pasado?
¿dicen?

Al fondo del sueño:
una casa vacía,
una montaña

¿Por cuánto tiempo más he de morirme?

¿Por cuánto

buscarán en mí

lo que no existe?

III
Estoy dispuesta

dispuesta
a dejarlo todo:

mis poemas,
mis libros,
la muñeca que soy

frente al espejo

del invierno.

No puedo más.
La soledad corroe,
su corriente, agua en brío.

Despertar es arder,
dentro de mí:
la mujer
de la flor y la manzana
: el látigo de su ausencia.

Algo andaba mal

desde entonces
el rumbo,
mi ascendencia
de hombres
y mujeres absortos.

[Mira: me quitaron los senos,

el vientre
del que ahora nacen ramas secas]

Contra el orgullo

estoy dispuesta.
Y que el amor
de una vez por todas
se quiebre como una nuez.

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Pasaba el tiempo dudando que pasaba,miraba al frente y el frente no veía,contaba horas mirando…
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