UN CUENTO PARA GENO/

Oswaldo Escobar Velado (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Erase que se era,
Geno, querida nieta mía,
un mes, un día y una hora
que no he de concretarte por ahora
pues al ir a mirarle, de alegría
la aguja del reloj se desprendía
bailando por el suelo, de manera
que saltando en perfecta sintonía
con sus brincos llegaba hasta la acera.

-La caracola-
Cual si fuera la Dora cazadora,
resulta que en la playa me subía
a lomos de una enorme caracola,
y justo al apoyar mi posadera
sobre el lumen lucido de esa esfera
a dar vueltas comienza mi testera
-pensando que de miedo me moría-,
fui perdiendo el equilibrio y me caía.
Miré a la suave brisa y percibía
la sonrisa traviesa de una ola.

-Una pera-
Mas muy poco después yo repetía
aupándome a los lomos de una pera
el reto que insistente perseguía
¡no era pera, que aquello era repera!
Tan grande era esa pera limonera
que por mucho que brincaba no podía
acercarme ni un poquito a su pechera.
Y es así que escurriéndome hasta el suelo
sentí que las legumbres de las huertas
me observaban ¡oh, asombro! boquiabiertas.
¡Oí de mi  fracaso se reían,
tan solo de pensarlo ya me he muerto!

-La ardilla-
A pesar de ese fracaso, no contento,
-esta vez fue un lugar de maravilla-,
me puse a comprobar en otro intento,
un parnaso de pinos adornado,
que allí yo me encontraba ilusionado
subiéndome a los lomos de una ardilla.
Pegué un tímido brinco y ni te cuento,
sin tiempo que pensar me vi en su lomo,
¡tan fácil, no saliendo de mi asombro!
al tiempo que aún, lo reconozco, como
si de un resorte se tratara, en un momento,
de un árbol me vi colgando en una rama.
Allí permanecí con miedo y sin aliento,
fue una eternidad, ignoro cuánto tiempo,
mientras oía cuchicheos de la grama.

-La moraleja-
Y al fin la cuarta vez ya conseguí lo que quería.
Yo subía a mi alquería de la escalera al revés,
¡por esa regla de tres, cuando bajaba, subía!
y aunque al primer escalón yo di un traspiés
tomando impulso y apurando mi energía
conseguí resolver la embarazosa situación,
mientras me hacía la siguiente reflexión:
mi niña Geno, si abandonas, ya perdiste,
revisa ese sueño que un día tu tuviste,
persíguelo con decisión y no estés triste
y verás que en una próxima ocasión
lo que tanto deseabas, al fin lo conseguiste.
©donaciano bueno

 

Mi nieta Genito acaba de cumplir dos años. Lógicamente no puede leer este cuento a la constancia. Lo hago con la esperanza de que cuando tenga la edad y preparación para hacerlo, tenga en cuenta este sencillo y elemental consejo de su abuelo.

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Oswaldo Escobar Velado

DISTANCIA DEL NIÑO A LA CHILTOTA

Una llama que canta es la chiltota
en la mano del niño aprisionada.
Aprisionada en su regazo brota
la llama con que canta iluminada.

De la llama que canta enamorada
hasta el sueño del niño nada azota.
La chiltota del sueño levantada
en el niño se vuelve flor y nota.

Cuando canta la llama, todo el cielo
se ilumina en el canto y en el vuelo
de la llama que pasa por la brisa.

Y si canta la llama en la ventana
más sonora se vuelve la manzana,
manzanizando el aire y la sonrisa.

REGALO PARA EL NIÑO

Te regalo una paz iluminada.
Un racimo de paz y de gorriones.
Una Holanda de mieses aromada.
Y Californias de melocotones.

Un Asia sin Corea ensangrentada.
Una Corea en flor, otra en botones.
Una América en frutos sazonada.
Y un mundo azúcar de melones,

Te regalo la paz y su flor pura.
Te regalo un clavel meditabundo
para tu blanca mano de criatura.

Y en tu sueño que tiembla estremecido
hoy te dejo la paz sobre tu mundo
de niño, por la muerte sorprendido

Patria exacta

Esta es mi Patria:
un montón de hombres; millones
de hombres; un panal de hombres
que no saben siquiera
de donde viene el semen
de sus vidas
intensamente amargas.

Esta es mi Patria:
un río de dolor que va en camisa
y un puño de ladrones
asaltando
en pleno día
la sangre de los pobres.
Cada Gerente de las Compañías
es un pirata a sueldo; cada
Ministerio del Gobierno Democrático
un demagogo
que hace discursos y que el pueblo
apenas los entiende.

Ayer oí decir a uno de esos técnicos
expertos en cuestiones
económicas; que todo
marcha bien; que las divisas
en oro de la patria
iluminan las noches
de Washington; que nuestro crédito
es maravilloso; que la balanza
comercial es favorable; que el precio
del café se mantendrá
como un águila ascendiendo y que somos
felíz que vive y canta.

Así marcha y camina la mentira entre nosotros.
Así las actitudes de los irresponsables.
Y así el mundo ficticio donde cantan
como canarios tísicos,
tres o cuatro poetas,
empleados del Gobierno.

Digan, griten, poetas del alpiste.
Digan la verdad que nos asedia.
Digan que somos un pueblo desnutrido.
Que la leche y la carne se la reparten
entre ustedes
después que se han hartado
los dirigentes de la cosa pública.

Digan que el rábano no llega
hasta las mesas pobres; que diariamente
mueren cientos sin asistencia médica
y que hay mujeres que dejan
la uva de su vientre
a plena flor de calle.

Digan que somos lo que somos
un pueblo doloroso,
un pueblo analfabeto,
desnutrido y sin embargo fuerte
porque otro pueblo ya se habría muerto.

Digan que somos, eso sí, un pueblo excepcional
que ama la libertad muy a pesar del hambre
en que agoniza.
Yo grito, afirmo y aseguro:
En todas partes donde vivo, el cerro.
En todas partes donde canto, el hambre
El hambre y el dolor junto a los hombres.
La miseria golpeándoles la vida
hasta quebrar el barro mas cocido del alma.

Y a ésto amigo se le llama Patria
y se le canta un himno
y hablamos de ella como cosa suave,
como dulce tierra
a la que hay que entregar el corazón hasta la muerte.
Mientras tanto al occidente de la casa que ocupo
hay una imagen encaramada en el mundo
(¡mayor razón para que viera claro!)
y allá junto a sus pies de frío mármol
una colonia alegre
se va en las tardes
cantando, a los cinemas

Bajo la sombra de “El Salvador del Mundo”
se mira el rostro de los explotadores.
Sus grandes residencias con sus ventanas que cantan.
La noche iluminada para besar en Cadillac
a una muchacha rubia.

Allá en el rostro de la Patria, un gran dolor
nocturno: allá y yo con ellos, están los explotados.
Los que nada tenemos como no sea un grito
universal y alto para espantar la noche.

Allá las mesa de pino; las paredes
húmedas; las pestañas de las tristes candelas;
la orilla de un marco de retrato
apolillado; los porrones
donde el agua canta; la cómoda
dende se guardan las boletas
de empeño; las desesperadas
camisas; el escaso pan junto a los Lunes
huérfanos de horizontes; el correr
de los amargos días ; las casas
donde el desahucio llega y los muebles
se quedan en la calle
mientras los niños y las madres lloran.

Allá en todo ésto, junto a todo ésto,
como brasa mi corazón
denuncia al apretado mundo
la desolada habitación del hombre que sostiene
el humo de las fábricas.

Esta es la realidad.

Esta es Mi Patria: 14 explotadores
y millones que mueren sin sangre en las entrañas.

Esta es la realidad.

Yo no callo aunque me cueste el alma!
©Oswaldo Escobar Velado
De Patria Exacta

Dolor tremendo

Pienso en los niños pobres de mi tierra…
En Colorado Springs no hay gente mala.
Cómo quieren al perro y a su perra,
¡son los mejores muebles de la sala!

Aquí perros con suéter y bufandas,
con la alegria azul sobre los ojos.
Allá en mi tierra bajo jacarandas
niños pores sacándose los piojos…

Aquí toman los perros el desayuno
con leche, tostaditas, granizado.
¡Desconocen la pena del ayuno!

Qué tremendo, tremendo este dolor:
¡Vive mejor un perro en Colorado
que un niño pobre allá en El Salvador!

Cristoamérica

Venid a ver conmigo
Este mapa de mi tierra sulfurosa y volcánica.
Venid a ver este dolor que estalla
Aprisionado entre sus dos océanos.
El mapa aquí lo tengo.
Fijaos bien en esta mano simple que señala.
En esta mano de hombre sin anillos papeles.
Voy a tocar a un Cristo.
Sí. Sí, aquí está.
Su cabeza herida en la llanura de México,
Su corona de espinas formada
Con los niños héroes
De la bandera tricolor
Del águila, la tuna y la serpiente.
Venid a ver mi mapa desgarrado.
Ved el cuerpo del Cristo y sus venas azules.
El Suchiate le ofrece una esponja con agua
Y una mano le quita la bondad de ese gesto
Tan fluvial y tan alto.
Para su sed, Belice.
Ved el cuerpo del Cristo y sus venas azules.
En el Petén hay llagas con olor a madera.
Ved su brazo derecho clavado en Tiquisate.
Mirad el otro brazo moribundo en honduras
Sobre la Costa Norte.
Venid a ver, que Nicaragua entera
Es un lanzazo abierto
En el desnudo pecho
Del Cristo que os indico.
Ved como el Cristo al firmamento mira,
Y oíd cómo sus labios marchitados balbucen:
“No los perdones, Sandino,
Porque Ellos,
Sí saben lo que hacen”.
Mirad los cárdenos golpes en su pecho;
Aquí está en Venezuela
Donde el petróleo es una vasta sombra;
La carne magullada tiembla debajo de los Andes.
Sangran las minas de Perú y Colombia.
El Amazonas llora su lágrima selvática
Y cae, en medio, de la noche de América.
Grita Cuba con voz azucarada:
Su miel es sangre de vegetal campana
Que golpea el anillo del mar en que reposa.
El cocodrilo suelta su magnolia en el río
Y el violín de los peces se desnuda en el agua,
Y una rosa silvestre de las costas de Chile
Llora junto al estambre salado del nitrato.
¡Desgarrado está el cuerpo!
Seguid mi mano simple sin anillos papeles;
Ved aquí en Panamá las carnes mutiladas,
Las oceánicas rosas golpeando su cintura.
¡Desgarrado está el cuerpo!
¡Desgarrado en Colombia!
En Paraguay las llagas iluminan la noche.
En Puerto Rico un hombre medita en una cárcel
Y en Brasil otro hombre regala su ceniza.
¡Desgarrado está el cuerpo!
¡Mirad sus pies helados
Clavados en la Antártica!
En Perú los sonámbulos metales resuenan
Como huesos quebrados
Y en la pampa argentina hay temblor de caballos
Por el Cristo del mapa.
Este Cristo sangrante que mi mano señala
Se llama Cristoamérica.
La piedra de su Iglesia se levanta en Bolívar.
Morazán sostiene su bandera de siglos
Y en su coro de niños su mineral estatua
Nos abre su esperanza.
Cristoamérica que estás en el pueblo,
Que estás en el niño, en el pan y en la uva
Esperamos que tú resucites
El día tercero.

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