YO AMO LA VIDA

»Mi Poeta aquí sugerido: Horacio Salas

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de AMOR

 

Yo amo a la vida
con el mismo vigor que odio a la muerte,
a un nuevo amor le doy la bienvenida
y le reprocho a dios mi mala suerte.

Yo amo a la vida
con la ilusión de un niño a una pelota
que lanza y vuelve al punto de partida
y recoge de nuevo cuando bota.

Yo amo a la vida
cual siento que mi nieta a mi me besa
cuando, triste, se anuncia despedida,
con ansiedad confiando que regresa.

Y yo la amo sin miedo, sin fisuras,
pues convencido estoy de su talento,
y bebo despacito, sin premuras,
al paladar mostrando que la siento.

Y la persigo viendo que se escapa
lo mismo que me ocurre con el viento,
el auto que de pronto va y derrapa,
el alma que no veo y la presiento.

Y yo la digo guapa, guapa, guapa,
soñando me responda algún momento
y la veo vestida de chulapa
hasta el fin de este cuento que hoy me invento.
©donaciano bueno

Comentario del autor sobre el poema: En sí misma, la vida es un cuento, a veces con buenos o malos momentos pero siempre con pésimo final.

MI POETA SUGERIDO: Horacio Salas

Horacio Salas

GENÉTICA

No me dio muchas cosas: una escasa estatura
el humor permanente
los buenos modales en la mesa
el trato a las mujeres
No me ha dejado ni una casa ni un campo
coleccionaba deudas y acreedores
compañeros de póker y leyendas
pero está en mí
se aparece de pronto en el espejo
en un inesperado movimiento / en una mueca
en las cejas pobladas
se me presenta a veces corrigiendo mi letra
o en los últimos sueños de la noche
lo veo en el medio de la calle
de sobretodo oscuro / despidiéndome
o ya destruido tembloroso irritable
amarillento
triste porque su hijo se ha marchado al exilio
ignorando en el fondo
si estaba en el Pacífico o en Suecia
Confuso y confundido
como lo estuvo siempre
suponía que el tiempo puede volver atrás
que se repite
No amaba los poemas
y prefería una buena sentencia a una novela
se dormía en cualquier parte
y era capaz de gastar en un rato
el sueldo de dos meses
Nunca nos comprendimos
salvo una noche
en que me vio llorar de amor
(y me lo dijo)
aunque al día siguiente otra vez nos callamos
Él no aprendió a llorar
no pudo hacerlo ni ante mi madre muerta
a la que amaba hoy lo comprendo cuánto
de qué manera trabajosa / tramposa
pero intensiva / intensa humorista y dramática
Su soledad se agudizó con mi partida
pero no me lo dijo
(o me lo dijo y no pude entenderle)
Cada tanto llegaban unas cartas
confusas al principio
incoherentes más luego
Cuando después de algunos años volví a verlo
no era el mismo
su cuerpo me pareció resquebrajado
y en su mirada había una nebulosa
– pensé que cada uno elige su destino-
los dos habíamos edificado
nuestras paredes altas sin ventanas
hablamos de la nada
nos mentimos
Ahora junto a mi madre me visita en los sueños

Rara vez nos hablamos.

DINOSAURIO

Conocedor de las teorías de Darwin
para sobrevivir ha reducido su tamaño (casi en exceso)
y el mimetismo (el camuflaje) le da buen resultado
Cuando camina por Palermo no lo advierten no llama la atención
salvo si carga con un número inusual de volúmenes
o lee mientras saluda a los vecinos a los porteros de la cuadra
o cuando (por el rabillo del ojo para que descubran
características de su especie)
observa ávidamente los ombligos que brotan en verano
Sabe que hay otros en el mundo que poseen estigmas similares
aman a Mozart a Haydn a Malher se emocionan con Bach
y varias sonatas de Beethoven los conmueven
no se equivocan al citar a Neruda y nunca se refieren a Borges
con ligereza de modelo que resbala sus largos muslos
por una pasarela
algunos además coleccionan postales centenarias
reconocen una frase de Proust de Flaubert o de Barthes
disfrutan El Banquete el sabor de los quesos bretones
las ostras los percebes o la luz de Picasso
El pobre dinosaurio para mimetizarse mira televisión todos los días
y hasta analiza sin errores visibles tácticas y estrategias
detrás de las gambetas
Con el paso del tiempo cada vez permanece más días en la cueva
y lee para informarse de las furias del hombre
de las transformaciones que debe ensayar prolijamente para no descubrirse
Pero los antiguas reptiles son reptiles y esos disimulos
por momentos se hacen evidentes
no les gusta mentir ni hablar de lo que ignoran
la vejez los ha vuelto eruditos bibliófilos
y en el fondo añoran la amplitud de los campos
cubiertos de vegetación de frescos pantanos y biquinis
Algunos dinosaurios utilizan la técnica de manera aceptable
Se indignan se resignan sufren le temen al dolor y a la muerte
se enamoran de humanas y tapan sus angustias tapizando de libros
las paredes
Todavía cada tanto deslizan un poema
que como grandes huevos en la playa
serán festín de arqueólogos
en siglos venideros.

Y chau Buenos Aires

A más de diez mil metros sobre el agua
en el momento justo en que dos ojos verdes
me ofrecen una toalla perfumada
y no puedo concetrarme en la lectura
porque cinco muchachas argentinas suponen
– sin conocer a Hemingway es claro –
que París es de verdad una fiesta a cada hora
no pienso en la sonrisa
o en esa última foto en Medellín
(parece mentira que con miedo)
no recuerdo la camisa rayada la guitarra
y las nubes de las calcomanías
ni siquiera la voz

Volando en el sentido inverso a Magallanes
se han mezclado los cables
en un cortocircuito con chispazos celestes
y desde las Barrancas de Belgrano
sube el olor a enero y los colores de otoño entre
los árboles
y en lugar de Gardel es Fiorentino quien canta
por lo bajo
y me pregunto cómo le explico a esta azafata
portuguesa
que Gardel se murió en el treinta y cinco
que no había nacido todavía
y que sin embargo hoy cuando dejo la Argentina
sobre el asiento de este boeing
que hace escalas en Río y Lisboa
a mí se me enterevera con otras pertenencias.

(los puntos amarillos en los ojos de una mujer querida
los rostros del amor cuando escribía poemas en la
la almohada
los soles que dibujé en su cuerpo
las palabras de un misterioso idioma adolescente
algunos sueños que aún pueden justificar la vida
una ausencia que duele en todo el cuerpo
esa mirada triste de mis hijos
cuando me despiden en Ezeiza
una tormenta eléctrica sobre la Recoleta
cubriendo de relámpagos al alcohol y la noche
unas líneas de Borges que emocionan

No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
el humo de los tangos en San Telmo
ese rostro implacable
que choca conmigo en todas partes

Cómo podría explicarle a esta rubia muchacha portuguesa
sin tenerla en los brazos sin amarla
– tan cerca como estamos de este cielo
al que le han desordenado las estrellas –
que Gardel hoy son todos mis recuerdos
y que yo soy Gardel
y no me he muerto.

ELLA

Ella de cuerpo entero o sólo por fragmentos
ella con las piernas cruzadas sobre una manta roja
cumpliendo el rito mágico de poner un bollito de nylon debajo de
                                                                                la puerta
con la piel de sus manos más suaves que los recién nacidos
ella mirando en el vacío
con el pantalón deshilachado
o rozando mis muslos con sus muslos
ella milímetro a milímetro
ella entre las sábanas
con su cintura en el aire de la casa
con copos de jabón cayendo de los hombros
ella sonriente con un vaso de vino entre los dedos
o su voz a través de los teléfonos
con ese tono apenas perceptible con que dice mi nombre
ella con breve ropa transparente
ella cuando me besa
cuando queda atrapada en una foto
combinando colores en las telas
ella en mis brazos debajo de mi cuerpo
durmiéndose en mi hombro.

RILKE Y LOU SALOMÉ VISITAN LA PENSIÓN DE MACHADO

I
Tal vez ella lo vio como a un espectro
fue un sacudón eléctrico azul resplandeciente
que se instaló en el whisky de la tarde
como un cicatrizante en las costuras
o una dedicatoria igual que golondrinas
sobre la cordillera de los Andes
Náufragos que tantean las piedras en la noche
debían echar de menos los libros de la infancia
novelas leídas a escondidas
recuerdos de galeones y mapas enterrados
tristeza de la copa al romperse en la mano
o la lengua lamiendo las heridas
Fabricantes de máscaras detectives del habla
descubridores en una selva virgen
se encontraron.

II
Evocaban nubes de otro hemisferio y estrellas luminosas
mientras desparramaban un cielo confundido
como una sudestada en los molinos de la meseta ibérica
Trasladaban la Casa de las Flores
de Argüelles a Palermo
leían versos y guiñaban teorías
importadas en libros amarillos y vestidos violeta
y hasta tímidamente se rozaban las manos
al secar el sudor de los vasos en la mesa de fórmica
y al descuido con cierto estudiado escepticismo
cruzaban las miradas y hablaban de conjuros y de pócimas
de poemas y de amores ajenos
lo necesario para tomar distancia
aunque los cuerpos temblaran en cada despedida.

III
Y tal vez en un verso que llegó de improviso
entre elegías de exilio se abrazaron
como quien reconoce una antigua tibieza
en las ruinas dispersas de un palacio incendiado
pero la ausencia giraba en espirales
sobre el cielo reseco de Castilla
se instalaba en la charla le llovía a las palabras
en una fina capa de polvo sobre el hombro

Después en los rescoldos de los sueños
como frente a un espejo observaban el humo de las hojas
y se instalaban sobre la realidad del día.

IV
Lamparón de ceniza en la solapa, manchas en la corbata
los recibió al pie del acueducto bajo un sol obstinado
que enrojecía los techos y derribaba pájaros
agradeció los libros (el recuerdo / las cartas)
tosió durante un rato mientras Rilke pensaba
que hoy
es siempre todavía
(y se lo dijo)
sentados a la sombra del alcázar ella contó su infancia
y el dolor de la muerte
grabaron cada frase en la memoria
(y tal vez para siempre)
Un recinto redondo con un altar nocturno
las paredes curvadas de los druidas templarios
y la búsqueda inútil de recetas alquímicas
que permitiesen ingresar en el túnel de los viejos olores
a cuadernos y a lápices a cantinas baratas
a arenas del Atlántico.
¿Habrá sufrido Rembrandt dibujando ese Cristo?
¿Cuánto linaje se detuvo en el tiempo?
El ángel verdadero entró por la ventana
y se plantó encima de una mesa desvencijada y sucia
de unos cuantos manuales secundarios
de un cuaderno de versos inconclusos
Y por la tarde vieron matar seis toros en la arena
jugando al erotismo de la muerte que era como una sombra
y por momentos una presencia física
el recuerdo de los monjes trapenses
o los jadeos de algún orgasmo mágico y siempre venidero.

V
Y para desconcierto de la crítica
de las cronologías del trivium y el cuadrivium
ella cantaba siempre Los mareados
y él repetía los versos de Cadícamo
Andarían por otras biografías
Ella teorizaría sobre los intersticios del cerebro y del alma
El dibujaría las máscaras sería como un actor o un erudito
o tan sólo un poeta capaz de una disertación sobre botánica
o las tesis de Hegel su estricto compatriota
Volvieron a despedirse en algún aeropuerto
Siempre queda París tal vez dijeron
aunque los diccionarios digan otra cosa
pero son pura distorsión de la imagen
precisiones biográficas
mentiras
la verdad es la vida
Y lo que resta.

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