SE FUE POR DONDE VINO

Poeta sugerido: Eduardo Padilla

EL POEMA Lee otros poemas REFLEXIVOS

 

Él vino para ver y nació ciego,
debió de acomodarse de escuchante;
sin ver ni conocer fue hacia adelante
expuesto a veleidades cual labriego
que al cielo ve cambiante.

Que él aprendió a leer y en ese instante
creyóse portador de un bien supremo,
fingió ser mas que dios, como un blasfemo,
y fue más que divino un ser liante,
un lerdo, un tonto, un memo.

Vivió como si todo fuera un juego
apostándose al caballo ganador,
pretendiendo ser aquí el dueño y señor,
el amo de la llama de este fuego
y de su resplandor.

Y él se fue, se fue en un día aciago,
un día gris, plomizo y anodino
harto ya de mirar, algo cansino,
sin apenas beberse el primer trago,
se fue por donde vino.
©donaciano bueno

Y tú, cómo vives? Clic para tuitear
POETA SUGERIDO: Eduardo Padilla

Eduardo Padilla

MANITAS CALIENTES

Dijo el Diablo a los esquimales:
La nieve no es nieve.

Ellos lo miraron sin decir nada.

La nieve es más que nieve.
O bueno, dijo, al leer sus caras,
la nieve no es una,
es mil y una.

Algunos ya daban señales
de incredulidad
o aburrimiento
así que el Diablo
comenzó a bailar tap
y a cantar que:

La nieve es
la caspa del diablo
en el smoking
de un albino.

La nieve es
la sal apelmazada
en el polo sur
de un salero.

La nieve es
la cal que Dios
arroja con una pala
sobre la tumba del mundo.

La nieve es el esperma que deja el mar
en las sábanas de un motel
donde la mucama se harta
y renuncia.

La nieve es la huelga de los colores
que se rehúsan
a salir de la cama
hasta que mejore el tiempo.

La nieve es la piel
de una nación
fantasma
llamada
anhedonia.

1.
Fui a la oculista.
“Lea la línea de en medio.”
¿Será que Dios exista?
La oculista manipuló el foróptero.
“De nuevo, la misma línea.”
¿Será aquel Dios sexista?
La oculista escribió la fórmula de mis nuevos lentes
y me ofreció un 20% de descuento.
2.
Fui al oculista.
“Lea la línea de en medio.”
¿Será aquel Dios sexista?
El oculista manipuló el foróptero.
“De nuevo, la misma línea.”
¿Será que Dios exista?
El oculista escribió la fórmula de mis nuevos lentes.

LA GRAN SOLTERÍA

(JUNK BONDS)

“The future… a vast,
conforming suburb of the soul.”
J.G. Ballard

Mi mujer cayó del cielo
como una accionista
arrastrada
por un colapso en la bolsa
y una cuerda
alrededor del cuello;
la cuerda va atada
a mi nombre y número
de identidad,
que es una caja fuerte
que se desploma desde mi nacimiento
hasta la fecha.

No sé por qué la caja se desploma;
no sé quién la ha lanzado
desde la cima del mercado.

Sé la combinación
pues es fácil recordar
mi posición sexual favorita
seguida de los dos ceros
que nos unen ante la ley.

Por mucho que nos queramos
vendrá el día en que la caja fuerte
termine de caer y
se estrelle contra el gentío.

Habrá peritaje.

Abrirán la caja y encontrarán
sus cartas de amor
y mis bonos basura.

Irán por mí a la oficina.

Me avergonzarán frente a los demás empleados.

Mi madre hablará mal de mí
frente al jurado.

Hablará mal de mí, queriendo ayudarme.

El fiscal de distrito
hará bromas de mal gusto
mientras escudriña las prendas
de mi mujer muerta.

El juez leerá la sentencia.

Mis amigos entrarán por la puerta doble del juzgado
y me llevarán a empujones
hacia el cumplimiento de mi condena.

Partiré del puerto hacia la isla de Santa Elena.

Llegaré a media noche.

No habrá luz pero
alguien prenderá una hoguera
al otro lado de la bahía.

Caminaré hacia el único fuego.

Por esquivar un bulto horrendo
tropezaré con otro.

Serán los huesos de Napoleón.

Ya no podré levantarme.

Daré órdenes
pero ningún ejército
me hará caso.

No habrá nada más qué hacer.

Mis ojos serán como
vagos que van
dando tumbos por el cielo,
pidiendo asilo
en cada estrella.

EROS DESTRUYÓ MI TIENDA DE ABARROTES

Descripción del agresor:
Metro y medio.

Pelo de puercoespín
con vibrador atorado en el culo
haciendo corto.

Piel roja
con zarpazos de blanco
y un morado
cosmogónico.

Ojos lechosos
como huevos de pulpo.

Cuerpo pringoso,
rico en
vitaminas y
moco blanco
pegamentoso.

Resbaladizo cual escualo
bajando por un tobogán.

Tartamudo, se decía místico.
Decía:

“Arriba el misti-
sí-sí-sí-
sismo.”

“Sismo-sismo-sismo”
decía el eco.
De Un gran accidente (2017)

EMPLEADO DEL MES

a Niko Perovic

Fluye el mundo en las afueras de mi negocio.
¡He tomado notas!
Me pagan muy poco la hora.

Hay bonanza en las colinas.
He tomado fotos.
Llevado a cabo sondeos.
Hay una serie de
números rojos
que corren
con la velocidad de un demonio
atravesando el desierto saudita
en línea recta
(la Carretera 10 es pura recta).
Hay un olor a moronga
y aquelarre
en el lobby de mi negocio.

Yo digo que
el próximo gran ajedrecista
será una bacteria.

Y si voy a ganarme la vida
elijo ser la sirvienta
que desempolva la clepsidra
de un dios verdugo.
En Revista La Presa número 2, Mayo 2017

NO TE METAS CONMIGO

Le agarré el martillo a tu hermano
y salí al jardín a romperte
los cristales.

Eres una persona demasiado juiciosa.

Tu casa tiene demasiados cristales.

“Hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte.”

¡BAM! Te rompo un vidrio.

“El hogar moderno es el que adopta las normas higiénicas del cuarto de baño.”

¡Bam! Te rompo otro.

“Tú sabrás que mi nombre es Dios cuando caiga mi venganza sobre ti.”

Bam. Me repito demasiado.

Ahora entra mi mano
por tu ventana
sin juicio que la detenga.

Meto la mano
y con el sol hago sombras
de animales
contra tus paredes blancas.

¡Tus paredes son demasiado blancas!

¿Quién eres tú
para dictar prisión?

Yo estaba ocupado
con mis insectos guerreros
cuando llegaste tú
con la podadora.

Rompiste mis juegos.

Ahora yo rompo tus tebeos.

Escucha,
si quieres descuartizar mi cadáver
no entierres los restos en el jardín.
Luego sales al baño por la noche
y no quiero que tropieces
con los cables
que van de mi cuerpo
al Infierno,
donde una retrospectiva
de mi obra
se proyecta.

EL ÁNGEL AHOGADO

Aquel ángel que amaneció ahogado en la alberca,
¿en qué anaquel
lo pusimos?

¿Y qué fue de él
o de ella
a todo esto?
Recuerdo que le buscamos el sexo
durante la autopsia
pero su cuerpo era plano
y hermético;
era una mesa
mitad palimpsesto
mitad campo magnético.

Era simétrico entonces,
sin dimorfismo.
Era un/a hermafrodita
cortado por un espejo.
(¡Era el cangrejo de Kubin!
¡Era un grotesco espejismo!)

Era cifra de marfil
o era huevo de diamante;
era esfinge de perfil
y de materia inoperante.

¡Cosa enigmosa!
Aquel aquella
-aquella objeto-
no tenía un columpio
entre las piernas;
y para meter el biberón
no había ningún agujero
en el sujeto.

La estación discreta

Fui expulsado de la asamblea por hablar mal del Otoño.

No me parece justo pero quién soy yo
para hablar de justicia.

Entiendo que el Otoño es pieza clave
en esta ciudad de arquivoltas.

Pero los hechos son graves. Suelta una manzana en el aire
y la verás caer al suelo. La manzana cae al suelo
por la gravedad de los hechos.

Y es que alguien tiene que decirlo.
Alguien tiene que hablar por ellos.
Tú estás demasiado ocupado dando órdenes al sastre.
Los demás le están sacando brillo al inventario.
Y los que quedan están con la escoba,
barriendo los escombros bajo la alfombra.

Sólo quedo yo entonces.

Siento la presión de hablar por ellos.

Alguien tiene que decir que el Otoño también tiene las manos sucias.
Alguien tiene que hacer notar sus ligas con el Invierno.

Si yo fuera un colaborador quisiera que alguien más lo notara.
Quiero, más que nada, rendir bien mis cuentas.

El Otoño algo tuvo que ver
con la destrucción de esa aldea.

El Invierno no pudo haber actuado solo.

Saben que digo la verdad.

Yo tampoco actué solo
pero no me verán negarlo,
ni perder mi sombrero por las prisas
de una fuga mal implementada.

Aquí estoy. Vengan a verme.
Quiero pagar la cuenta, cualquier cuenta,
todas las cuentas.
No importa
que no sean mías.