TUS CINCO CHURUMBELES

Poeta sugerido: Manuel Moya

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Aunque quieras ocultarlo
tu pupila hoy te delata
y aunque no eres mojigata
miedos hay bajo tu bata,
no puedes disimularlo.

Hoy tus cinco churumbeles
dormirán al cielo raso
pues para ellos el parnaso
es un chiste y no hacen caso
a otros panales ni mieles.

Que esta noche sus boquitas
con piñones de algodón
no podrán bailar al son
que les marca el diapasón
de unas simples miajaditas.

Que en sus sueños de acetatos
de ensoñaciones vacíos
volarán a su albedrío
hartos de calor o frío,
de deseos timoratos.

De lisonjas y laureles
y ladridos mentecatos
serán tus niños los gatos
sujetos de sus boatos
de sus acechos peleles.

¡Cuídalos! que ese villano
que te cogió de la mano
y te lanzó a ese arrabal
pretenderá hacer igual
con esos cinco corceles.
©donaciano bueno

Poema social.

POETA SUGERIDO: Manuel Moya

Manuel Moya

TIENEN

Tienen
sed los campos.
Ha llovido poco últimamente.
Pasaron las tormentas
y no dejaron nada.
Sacaron a los ídolos
y no vino la lluvia.
La lluvia viene cuando quiere.
No tiene su sazón
hora fijada. Mucha o poca,
la lluvia jamás mide
cuanto otorga, ni prevé
dónde será bien recibida.
Llueve con simpleza,
simplemente.
Se deja llover por puro gusto.
No castiga la lluvia, no condena.
Es un don la lluvia, y no lo sabe.
De Sitios del agua (2001)

CANCIÓN DEL TAJO

Me quiero navegable como el Tajo
y que un hato de lucios o de tencas
salten por mi vientre.
En invierno quiero dar calor a una comarca
y en verano arrancar el escalofrío de un niño.
Me quiero navegable
y que los barcos crujan en mis huesos
y bailen las muchachas
al compás de una orquesta,
que los viejos pesquen en mi orilla
y no falte al arenero su jornal, su vaso de alma.
Me quiero navegable y ser por un momento
reflejo de esos pájaros
que cruzan volando el continente,
nubes a quienes nada importa
quedarse en el camino
o deshacerse como uva en el lagar del cielo.
Me quiero navegable y estar pasando a veces
y cantar a mi modo
canciones muy sencillas y tristes.
Del cuaderno Jerruje (2005)

HELMINTIA

Cuando llegues procura no olvidar
de dónde vienes,
a quién debes tu viaje
y a qué causa lo dedicas.
Si decides quedarte, quédate
y si partir, ahí tienes la nave.
Ahora bien, cualquiera que sea tu decisión,
el resto de tus días te sabrás equivocado
y a la vista de esos muros
tentados por el óxido,
gustarás envanecerte en el Dorado
que dejaste tantas veces escapar.
Por eso, cuando llegues
a la isla procura responder
a qué timón te debes, qué viento te empuja,
por qué, por qué viniste,
acaso así te atrevas a salvar
esa distancia entre fracaso y dignidad,
entre el águila y la presa.
De Interior con islas (2006)

NO LOS HOMBRES

A mi padre, a quien tanto esperaba cada tarde de mi infancia.

No los hombres
que vuelven de Hispania o de Cartago
cegados por el mirto o por el oro,
no aquéllos, cuyos torsos
perturban los jardines,
no los estrelleros, los escribas
ni el vencedor de Farsalia;
desde luego no los príncipes
ni el gladiador
que volvíó a eludir la muerte,
no el impúdico tribuno, ni el hebreo
tonante, inexpresivo,
al que temí menos por su sangre
que por su misterio,
no ninguno de los dioses
que dicen verdaderos
a quienes en su temor y en su codicia
tantos se encomiendan,
sino ver a mi padre
entrando solo en la ciudad
herido y sin escudo,
deslumbrante.
De Taller de máscaras (2001)

SALARIO

A cada hombre su luna y su salario,
su tanto de sal, su pobre mano
abrasada y hueca. Yo fui
con esos hombres y como uno de ellos
he vuelto a casa con la luna en los ojos.
Como cualquiera de ellos
he visto sucederse la lluvia en los plantíos
y el sol en los
últimos jaguarzos de la tarde,
cuando es la luna todavía un ojo helado.
Cada hombre tiene su luna y su prodigio,
su tormenta y su hora de estar viendo llover
impasible a la lluvia. Yo vi a los hombres,
a muchos de esos hombres llegar ante mi puerta,
llamarme por mi nombre y pues he sido
uno de esos hombres, y con ellos
dormido en el barbecho
y grabado en este tronco mi memoria
y su sazón, me vuelvo ahora,
aterido y débil en pos de mi salario.
De Salario (1998)

SOBRE LOS PIRATAS QUE SE LANZAN A LAS AVENTURAS DE LAS ISLAS

Habitan en mi agenda piratas misteriosos,
a veces me llaman o les llamo, son cordiales,
parecen divertirse con mis cosas
y envían largas cartas que obligo a descifrar
a mi señora. Por ella sé que son piratas
que buscan un tesoro (el que yo busco),
que esperan que yo les dé una pista,
cualquier pista, las mismas que entre líneas
les imploro.
De Interior con islas (2006)

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