A UNA HUMILDE CAJERA DE SUPERMERCADO/

Pedro Correa Vásquez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Esta es la historia real
que yo viví esta mañana.
Abandoné la poltrona
cuando sonó la campana
para acercarme a comprar
a un cercano Mercadona
como va siendo habitual.

Entré en el supermercado
-meto un euro en la ranura
del carrito con premura-
y comienza mi andadura.
Ahora cojo algo de aquí,
después aquello de allí,
luego tomo de “Hacendado”,
eso verde, eso morado,
para comer o cenar.

Y a la hora de pagar
me atiende una señorita
¡que guapa y qué jovencita!
-¡listos los del Mercadona!-
Con sonrisa angelical
miró el carnet de soslayo,
y me espetó: ¡Donaciano,
qué nombre tan especial!
Desde que trabajo aquí
nadie he visto con su nombre.
Tengo una curiosidad:
¿en casa le llaman dona?
¿sabe de alguna persona
importante o de renombre
que tenga su nombre igual?

Yo, me apuré, la verdad,
y mirando a la chiquita,
respondí con seriedad:
además de un periodista,
un fraile de Ciudad Real,
y una persona cabal
que es la que tiene a la vista.

Cuando pueda vuelvo allí,
a ver si la localizo,
pues a causa del hechizo
que ella me produjo a mi,
no pude leer la placa
donde su nombre aparece,
a ver si mi amor se aplaca
o el furor desaparece.

O a ponerme otra inyección
de ilusión y de alegría,
que me embargue el corazón
y me dure todo el día.

Desde aquí pido a don Juan,
el dueño de Mercadona
-perdón por la intromisión-
que suba el sueldo a esta “dona”,
que le ponga un pedestal
por su trato tan cordial
y además, lo digo yo,
además, por ser tan mona.
©donaciano bueno

Mercadona es una importante Cadena de Supermercados de alimentación, Hacendado su marca blanca, y en valenciano, dona, es dama o señora. Juan Roig es el dueño de la empresa.

¿Conoces a Pedro Correa Vásquez? Lee/escucha algunos de sus poemas

Pedro Correa Vásquez

La Gran Puerta

Quedan noches. El cuerpo se distancia
en una marejada. Muy desierta
está la vida. Vuélvete. Despierta
de tu largo letargo de arrogancia.

El sello ya nos queda, dura infancia.
El alma se desangra. Tierra muerta
nos abrirá muy tarde la gran puerta
que acaba con las gracias, con el ansia.

La casa se ha quedado sin jardines.
La noche no despierta ni se cansa.
No busques en la vida raros fines.

El alma en los finales siempre es mansa.
Extraña sensación de extraña ciencia.
La vida es una noche de paciencia.

Tankas

4.
Poca es la lumbre
y pobre es el misterio.
El río corre.
Sus aguas lavarán
la sangre de los justos.

5.
Rama de espinas
sostiene al colibrí.
No existe abismo
que asuste el corazón
inmenso que lo alienta.

9.
La hoja que cae
se enfrenta a su Destino.
Y nada cambia.
Tantas hojas caídas
serán tierra para otras.

16.
El viento helado
regresa de los cerros.
Los pobres cuerpos
se ligan para siempre:
congelados esfuerzos.

La canción del pordiosero

Y fue en vano el grito de dolor

que lanzó en medio del Desierto

Su alma era un depósito de oscuros recuerdos.
Su calma, sólo una forma de fingir.

Miró a todas partes:
nadie acudía a salvarlo.

Una inmensa ola, nacida en el infierno,
lo arrastraba y ya no sentía dolor.

Mejor era el placer de saberse ido,
borrado de la faz de la Tierra.
Y en medio del abismo que esperaba a su angustia, pensó:

si la flor hubiera sido eterna…

Y luego, todo cesó.

La primera morada de los árboles

Te hablo en el lenguaje de la primera
placenta
De la primerísima morada de los espíritus
Donde inhalo frente a ti
Hasta las hojas moradas de los árboles
En la estación profunda del parto
donde hacen estrépitos los cascabeles
El polvo se alza cual si fuera humo
se enreda y da vuelta y más vueltas
con sarteles floridos de jade
junto a los cañaverales
en la cercanía de las neblinas rojas
donde vive la codorniz blanca
donde la serpiente se enrosca
junto a las moradas de los halcones
en el lugar de nuestro origen
sus ramas apuntan donde emerge el sol
sus membranas apuntan hacia el horizonte
del alma.

Dancemos para los dueños de la fiesta
Bebamos, bebamos la chicha dulce
de la gran estilista del arco iris.

Volveremos a fincar nuestras raíces
en el sueño del universo y colgaremos todas
las hamacas
girando alrededor del sol
Y sólo entonces
todas las voces
volverán a fermentarse en un solo útero
hasta convertirse todo en la tinaja de oro…

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