COLORES/

Hugo Gola (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Confieso, yo amo los colores, todos,
pues todos me parecen muy bonitos,
cuadrados, ovalados, redonditos,
de frente, de perfil, de todos modos,
gigantes, tan pequeños, tan chiquitos.

Revoltosos, vistosos y graciosos,
ornados con matices opalinos,
límpidos, transparentes, cristalinos,
sencillos, presumidos, glamorosos,
orgullosos y de un ego supinos.

Los amo cual carmín amo en la boca
de una niña que me mira sonriente,
blanco el agua que escapa de una fuente,
que cae desprendida de una roca
o verde la esperanza se presiente.

Los amo al fin cual ser feliz se ansía,
su aspecto divertido variopinto,
del rosa, blanco y rojo vino tinto,
arco iris al atardecer de un día,
si algo hay que no me agrada lo retinto.

Colores, colorines, coloretes,
¿qué sería del mundo sin colores?
¿podéis imaginar neutras las flores,
pálidos de unos niños los mofletes?
colores, obras sois y mis amores.
©donaciano bueno

Comentario del autor sobre el poema: Los colores forman parte de la salsa de la vida, Qué sería de un mundo en el que todo fuera negro?

POETA SUGERIDO: Hugo Gola

Hugo Gola

Para leer en voz baja:

Cuando cierro los ojos
y no veo la calle
es cuando mejor la veo

Cuando caen mis brazos
y mis manos se duermen
es cuando palpo mejor
la corteza de los árboles

¿Es posible que sólo
cuando me arrase la muerte
alcance a descifrar
el ardiente y oscuro fuego de la vida?

Para leer en voz alta:

Sólo sonidos sordos
silentes
silbantes
salvajes
sucesivamente ciertos
suelen subir
o someterse
sostener situaciones
cifras
sitios
soledades
son la sola certeza
soslayan simulación
y servidumbre
sonido soberano
selva sinuosa
suspendida en el cielo
suave soporte
solar sacrificado
de un sol secreto.

Empieza

Empieza
empiezo
es el comienzo
el alba
del día primero
del único
estático
inmutable
rompe la luz
o continúa
matiz sonoro de la sombra
quiebra
desasosiega
la cornisa liviana
un cuerpo se despereza
y otro repliega su fatiga
y aún otro
penetra en otro
o abandona
lo que fue penetración
y todo en el mismo momento
en que ese minuto estático del alba
el gozo
el de las manos
el de la piel
el puro purísimo goce
difunde su énfasis
o se acurruca
en el repliegue
blanco de la sábana
y la última gota de semen
se evapora en el aire caldeado

Se da vuelta
se vuelve
en el semisueño
toca
toca todo
con su mano
todavía imantada
antes que llegue la luz
y caiga sobre el párpado
antes de que florezca
en la abierta flor de la pupila
nada basta
para la vasta expansión
que sube sola
sin nadie
y a la que nadie puede oponer
un dedo
una uña
un delgado cabello
última gota fértil
que cae
con toda la pasión
o sin ella

La mano que se abre
suave
y toca el seno
que se abre suave
en el alba
cuando se abre la luz
y rompe la corteza
mientras uno se yergue
o gime
y otro depone su arma
entrega todo
y se va
sin haber
o habiendo
pero se va
otros
todos se irán
pero él se va ahora
en ese suspiro final del alba

Paseó
paseó su paso
distraído
frente al fresto
dorado
escaló el fulgor de la colina
bebió del cristal
el líquido
fragante y claro
mordió por última vez
la carne oscura
la traspasó con su lengua
erizada
estilete
afilado
en un alba
incierta
y sucumbió
sin dejar rastro

A penas anda
apenas
una sílaba basta
solo una sílaba
y todo cambia
acentúa
corta
divide
un segundo
para revelar
todas las faces
en ese
ese sí
el estático
único
suspenso ahora
en la hora
de todos los inicios
en el instante
en que cae la semilla
y surge la niebla
y la gota de lluvia
es devorada por el polvo
por el cuerpo sediento

Dar un paso hacia el costado
caminar por la calle de arena
eludir aquel segundo estático
del alba
con la última luz
alguien retoma las orillas
junto al aura húmeda
recorre el cinturón de tierra
defensa ilusioria
contra un dios imprevisible
mientras mides tus pasos
con los suyos
en este invierno
desmedido
una gaviota sola
aletea azulada
y un martín pescador
avista su presa
en un vuelo rasante
se desvanece la luz
en tanto imprimes
una y otra vez
sol agua pájaros
para solitarios días
venideros

No hay refugio
sin embargo
pora el hueco de las manos
ni agua dulce para la sed
retomas a tu cerco de piedras
y cae el frío
sobre los nidos vacíos
la llama azul
tiembla
desvelada por el viento

La hora primera del alba
la hora crucial
del éxtasis
permanece suspendida
en la mitad misma
del camino
en el filo
en la punta afilada
en el filoso bisturí
que corta y penetra y separa
mientrs alguien despierta
y otro agota su danza
¿volverá este arco encendido
a tembrar en el segundo
de la aurora?

Se atraviesa
se cruza esta comarca
por la delgada cornisa
a veces
el pie se adhiere
a otra piel
y desborda la fricción
toca otro pie
y paraliza el tiempo
o se sumerge sin límite
y pie
y pie
y mano
y ojos
perduran en su brillo original

¿Qué nos queda
de aquel giro solar?
de aquel encuentro?
del vuelo sobre hondonadas
y requiebros?
de aquellos círculos fragantes
de aquellas esferas
feraces
o feroces
que a veces se tocan
en la línea del amor?
o se extinguen con las cenizas
del crepúsculo?

¿Somos acaso
‘las abejas de los invisible’?
o el aliento provisorio que dura un día
e intenta enhebrar la sombra con la luz?
o lo que perdura de aquello que ya no es…?
La rosa que pétalo
a pétalo
se deshace
¿florece de nuevo
en un aura
en un cielo blanco
o negro
en un cristal fragilísimo?
¿en qué playa de espuma
se deposita la dulzura?
¿hasta qué confín llega
el vértigo de los amantes?
su manzana fragante
sus dedos líquidos
sumergidos en huecos
ardorosos?

Los pétalos caídos
de la rosa
suben de nuevo
hacia la luz?
pero el fuego que no cesa
a qué entropía rinde su desvelo?
aquella trasmutación
trasvasa plomo en pluma
en aire
en nada?
el ferroso metal
en música silente
en sombra vagabunda?

¿Desde dónde miras?
¿con qué manos tocas todo?
con qué labios?
con qué tacto
vas ardiendo
de zarza en zarza?
con qué miel recompones
tejes curces trenzas
uno a uno
los hilos
de esta postrer
floración?

En el senundo
estático del alba
la vida
y la muerte
sueldan su suerte
una bebe de la otra
y el líquido
que no se agota
mantiene su nivel.

Nunca

nunca
el sueño
descubre
quién teje
en la sombra
quién mezcla
rostros
rastros
los dispersa
quién pone
los pies
sobre campos
lisos
quién?
Piedras
pastos
pálidos soles
flores arrasada
por el viento
pájaros ciegos
llegan
de dónde?
Padre mío
tan callado
que dices
que no te oigo
desde esa orilla
turbulenta.

Sin conocer…

¿Sin conocer
no puede
el ave
cantar?
¿O sí puede el ave?
Cantar no es
sino
un sol

¿Sabe
el ave
de su sol?

¿Sabe versa
sobre
lo que el ave
cantar
no puede?

Pero igual
el ave
canta
sin saber

¿Qué es
entonces
saber?

Si el ave
sin saber
canta
el río
sin saber ríe
el viento
sin saber
filtra
su suave sonido
entre las
ramas
¿sobre qué versa el saber?
¿Sabe
acaso
el ave
de dónde sube
el sonido?

Voz
sonido
silbo
¿sabe el que aprender?

Pájaro luz sonido
vienen
meneándose
rodando
desde la piedra
desde el silencio solapado
tejido púrpura
rodaja azul
cuarzo
cristal
ojo
aire vibrátil
palma
vórtice
torbellino
remolino de espuma
el pájaro
sabe y no
sabe
suspira apenas
y sale
de él
un sol

Sin saber
sabe
Siembra
su luz
¡su lu mi lu!
sin saber
teje
su urdimbre
el bosque

Le paradis n´est pas artificial
pero
¿quién lo logra?

¿Es este sol
el paraíso?
¿es este trino
el bosque
el ave
el paraíso?
¿y luego
agonía?

¿Fue inútil
toda
la ardua
relojería
de los años
el ascenso de siglos
los signos en el metal
borroso
en la piedra
en la semilla
-chispa guardada en la tumba
para alimento del viaje-
¿fue inútil saber?

Si soplas sobre el viento
si agregas al nudo de aire
tu nota
tu no tan limpia nota
tu nota sola
¿sumarás algo al saber?

¿Un flash
y luego
la agonía?

¿El paraíso
será
sólo
el olor de la menta?
¿y los ojos perdidos
de la vaca?
¿y las orejas
del galgo
siguiendo
el rastro
huidizo
de la liebre?
¿y el relincho
del potrillo
cabalgando apenas
por un pájaro negro
¿sólo un relámpago
el paraíso
y luego
la mella inevitable
de una hora
de agonía?

El oscuro
saber
del ave
la naranja
que cae
la hierba
que se
inclina
¿bosquejan acaso el paraíso?

Le paradis n´est pas arificiel
es
real
aunque
fugaz
Cruza
apenas
el aire
como la frágil mano
que atraviesa
la llama
¿y después?
¿una hora de agonía?

Saber versa paradis
paradis saber versa
mellado flash saber
saber relámpago paraíso

El ave
avala
el paraíso
sin saber
y tú
que manipulas
monedas
que degradas
tu ojo
que desquicias
tu lengua
que tanto
discurres y
acumulas
que rentas
ruedas
rumias
que sin descanso
recorres
tierra y mar
para
aumentar
no se sabe qué
¿o se sabe?
no logras
saber
lo que el
ave
sabe
al cantar

Pierde su sitio
y
ya no aprende
el hombre

Sin espacio
no puede
el alma
sin su espacio
no puede
sin su espacio
alma
ni cuerpo
pueden

Mas el ave
no pierde
ni la piedra
pierde
ni pierde
el caballo
ni la abeja
relincho gravedad silbo zumbido
¿sólo tú
pierdes
entonces?

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