¿Crear yo empleo? ¡tururú!

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Yo creo empleo ¿y tú?
-Yo no, yo vivo del erario.
Y ese erario ¿qué es?
-El es quien paga mi salario
para que puntual llegue a mi cuenta a fin de mes.

¡Caray, ese patrón que tú tienes qué serio es!
Pues además de serio, también es solidario.
¿has dicho solidario? conmigo no es ¡pardiez!

A los pobres ayuda que no tienen trabajo
y gastándose va los millones a destajo
y hasta a los viejitos les apaña su vejez.

Vejez, vejez, destajo…Pues yo no me relajo,
por más que tu me insistas yo no comprendo pues
donde puedo descubrir yo a ese momio, a ese tajo.

¿Dime cómo lo puedo lograr siendo empresario
si, agobiado, cada mes no llego hasta el final
y hasta a mis empleados pagar, pago fatal?

¡Pagar la seguridad social… pagar a hacienda…,
pagar y sólo pagar, no hay nadie que lo entienda,
luchar por sobrevivir muriendo en la contienda!

Y puestos ya a presumir dime ¿de dónde saca
tanto ese magnánimo patrón como destaca?
¿quién al convite invita y quién paga la merienda?

Sacar, sacar y sacar clavándonos la estaca
el hígado arrancar muriendo yo en el intento
para que otros puedan sonreir y vivir del cuento.

-Innocente emprendedor. Tu eres ya un perdedor
¿quién yo?
-Tú sí, tú, el que arriesgando el patrimonio
trata de luchar contra el mismísimo demonio

-Que este mundo en que vives es un depredador,
que con tus ilusiones no vas a ningun lao
y al fin no serás ni agradecido ni pagao.

¡Ah!, pues que todos Estado somos, nuestra tienda,
y además contribuyente soy a que tu cobres
no es justo vivir de las migajas que a ellos sobre.

¡Fuera ya ese señuelo de ser emprendedor,
con tu patrono quiero ir, vivir como un señor,
y a otros el empleo! Yo, empleado como tú

y despreocuparme así si frio hace o calor,
vivir mi vida tranquilo en plan tecnicolor
¿Empleo? tú, hazte tú y que te zurzan ¡tururú!

©donaciano bueno.

En estos versos he tratado de reflejar, no sé si con algún éxito, las diferencias que existen entre dos estratos laborales de la sociedad. De una parte la clase funcionarial que dispone de un seguro de por vida y de otro los llamados emprendedores, gente generalmente jóven, muchos por obligación que arriesgan su vida y patrimonio para sacar adelante una idea, un proyecto creando empleo con cuyos impuestos, a todas luces excesivos, entre otros se paga a los funcionarios.

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