LAS MOSCAS, LAS HORMIGAS

»Mi Poeta sugerido: Luis Natera Mayor

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Aquí, donde ahora habito no hay conejos,
ni hay chopos, ni hay trigales, ni hay ovejas,
tampoco he percibido a comadrejas
y no hay río y por tanto no hay cangrejos.

Ni hay níscalos, tamuja, ni hay bellotas,
y no juegan ni al mus ni al subastado,
hablando hasta un lenguaje deformado
y hasta dudo si putas son las sotas*.

No hay plaza mayor, casas de adobe,
ni hay montes ni hay frondosas arboledas,
tampoco los lagares ni hay bodegas
ni hay nada que le arriende y que le arrobe.

La iglesia del lugar no es una iglesia,
parecen campanarios adosados.
sin nidos de cigüeña encaramados
que muertas padecieran ser de amnesia.

Y no hay campos de trigo, ni hay espigas,
ni siquiera pinares ni viñedos
y hasta huyeron del campo los hayedos
que sólo unen las moscas, las hormigas.
©donaciano bueno

Tan cerca y tan distinto Clic para tuitear

En estos versos trato de destacar la diferencia dentro de España de dos Comunidades Autónomas, Castilla la Vieja, en la que nací, y Valencia, la que ahora vivo, sin pretender anteponer la una a la otra. *Allí se decía puta a la sota  de la baraja.

MI POETA SUGERIDO: Luis Natera Mayor

Luis Natera Mayor

INVOCACIÓN

Dadme la sombra de la luz
para borrar del mapa
los extraños indicios
de tanta desmemoria.
Dadme los ojos necesarios
para mirar de cerca
la herida de los ríos
que sangran de dolor.

CAPRARIA

Unamuno en Fuerteventura

Solo Don Miguel zurció tu ropa,
cosió tu arenal al viento
y te hizo madre
de los exilios y de los desiertos.
Sólo te llaman hija de desventuras
los coroneles,
los ingratos,
los obcecados siervos
de la fertilidad sin aire.
Sólo el anacoreta
bebe en el malpaís
y se sacia con poco
como el mar y el dromedario.

TE DEBO UNA PALABRA

Te debo una palabra
donde quepa mi sangre,
donde quepa el temblor
que me sostiene
en aparente calma.
Te debo el pan robado
a tu hambre de siglos,
a tus hornos cerrados
a la labor del día.
Aquí tienes la luna que te falta
y todos los geranios
de mis jardines rotos.
Te debo más que el agua
reclusa en una lágrima
y más que las mareas
de todas mis tristezas.
Acepta cuando menos
la corona de espinas
de mi cuerpo sin habla.
Lo doy todo por dicho.
No me queda siquiera
la última palabra.

OBSTINACIÓN DEL CANTO

Si algo queda en el humo de los días
que no se desvanezca
y pueda ser soporte
del vuelo de los pájaros
no es una catedral, sino una rama
o el milagro del nido
que en su cuerpo se tiene.
Si algo puede fundar
la voz del hombre
que respira y padece
con moderado alivio cuanto vive
no es la música etérea
que compone su pecho y se hace aire,
sino el canto obstinado de la vida,
que insiste en alumbrar
la noche y el silencio.

OTRO DÍA SIN TI

Otro día sin ti
sosteniendo la noche
con el rostro mojado y la tristeza
desatada de súbito.
Otro día en el mar
que me negó el acoso de las olas
cuando más deseaba
naufragaren la espuma.
Otro día sin límites
en el ocaso bronco
de las gaviotas ágiles de antaño.
Otro día soñando en el hechizo
del azar de tus alas
buscando el pan del beso
acercándome vana, inútilmente
a la orilla encantada de un otoño
que escribe en cada hoja
mi soledad sin ti.

¿HACIA DÓNDE?

¿Cómo escoger la flor,
la página vivida,
la mejor luna, el salmo,
la mirada, la voz…?
¿Cómo morir así de oscurecido
sin que el fragor del mar
me abra, por lo menos,
la puerta del silencio?

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