TERTULIANOS

»El Poeta sugerido: Ricardo Yáñez

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Ayer escuché a una tal,
locutora de renombre
de una radio nacional,
prefiero omitir su nombre,
en una de esas tertulias
donde algún hombre cabal,
políticos y farfullas,
exponen sus teorías,
con su fobia y simpatías,
sobre cinco mil cuestiones,
lanzando sus opiniones
-razones y sinrazones-
hasta del juicio final.
Es frecuente y muy habitual
que opinen de emprendedores
sin que se apliquen el cuento,
puesto que por lo general
ante su predicamento
-políticos, sindicalistas,
paniaguados, funcionarios,
y hay algunos periodistas-
todos viven del erario.
Teóricos de recetarios
van criticando a empresarios
lanzando en cada momento
medidas sin fundamento
que alivien sin dilación
el empleo en la nación.
¡Qué sabrán estos señores
-dicen que obras son amores,
y no basta con razones-
si en su puñetera vida
han jugado una partida,
si no saben qué es comprar,
ni vender, ni amortizar,
ni a empleados contratar,
arriesgando el patrimonio,
unirse al mismo demonio
para sacar adelante
un proyecto ilusionante
evitando poder dar
con los huesos sin parar
en el infierno de Dante!.
Que hablar por hablar y hablar
lo hace  bien cualquier farsante.
©donaciano bueno

Tertulianos: reuniones informales y periódicas, donde se congrega gente interesada en muchos y diversos temas para debatir, informarse y compartir opiniones, se conocen como tertulias. Se trata de una costumbre española que fue muy frecuente en sus colonias independizadas hasta mediados del siglo XX. En la actualidad, los contertulios o tertulianos (tal como se los llaman a los asistentes) suelen ser personas de diferentes ámbitos que participan en programas adhoc en radio o televisión. Opinan sobre muy diversos y diferentes temas sin tener en muchos casos ni puñetera idea.

POETA SUGERIDO: Ricardo Yáñez

Ricardo Yáñez

Poema

Tenemos que rodear este tiempo de pájaros, dijo la prima Eva,
que sabía
de la inutilidad de todo esfuerzo, por lo cual
-ella agónica- me sorprendió. ¿Te acuerdas que
reía?, musitó
como en fiebre
y fue cuando el relámpago partió en dos su árbol.
Partía ella
hacia el fondo de sí, hacia la sangre
ya nunca apresurada. Nadie muere después de nadie.
Nadie -le
iba yo diciendo
desde el avión- vive, después de todo. Vamos, pues,
como dices
a rodear
esta espuma de pájaros, esta risa que dices que
reías
y consolémonos de tu adiós con el fuego de tu aún
estoy llegando.

Poema (1)

Qué es cantar
sino saberse vivos para siempre
qué reírse
sino florecer desaliñadamente
igual que en los llanos
la manzanilla
la coronilla
el girasol
En fin qué es estar vivos
sino cantar reunidamente
abriendo y cerrando la estrella
de la certidumbre.

Ni lo que digo

El amor es esa estrella filosa
y el desamor quién sabe qué carajos
pero yo no soy yo
ni este aire mi aire
Es un tambor el miedo
y la paz un tejido frecuentado
pero en mi corazón hay un cangrejo
y alguien está torciendo mi pescuezo
¿Qué es el atole blanco?
¿Qué los cigarrillos faros?
Pero a quién le interesan esas cosas
cuando uno se muere de sí mismo.

¿Qué son los huevos fritos, por ejemplo?
¿Qué son los buenos días?
Los vecinos arrían la bandera
de la felicidad, pero quién se los festeja?
quién se los critica?
Sólo los que se aman los comprenden.

Se está tirando el bóiler. Hay que apagarle.
Se encordó este reloj. Hay que arreglarlo.
Hizo frío por la noche.
No lo olvides.

A veces es una araña la palabra amar
una araña en las vigas de la casa
y uno es la mosca la tonta mosca
A veces el amor es una aspirina
vieja olvidada en el botiquín
y uno no el dolor de cabeza sino el aburrimiento
A veces el amor es una botella de tequila
escondida en el fondo del ropero
y uno la mano oscura y el trago rápido.

Si me emborracho pienso en ti.
Si me viene el amor a las palabras, a los ojos, al llanto
a los cigarrro alas, al tequila sauza,
¿en quién voy a pensar?
Hay un Ricardo Yáñez que me pega, que todo el día me pega,
y hay un Ricardo Yáñez que te ama. Ese es el bueno.

No me detengas

No me detengas, Amor, la mano
cuando a la espina de tu rosa acerca
su torpeza impoluta.
Es que quiere sangrar con tu color.
Es que quiere herir de tu esperanza.
Amor, no por su daño temas, se lo busca.
Amor, no la detengas, que es su vida.

Los hombres azules

Los hombres azules
en el agua brillante
los hombres negros
en el agua
y los peces saltando
en el aire
por sus cabezas
los peces de mercurio y plata
(Del libro de reciente aparición Estrella oída,
coeditado por El Aduanero y la UAM Azcapotzalco.)

Deshojamiento el aire respirado

Deshojamiento el aire respirado
lengua dolida luz el pensamiento
y llave de ceniza el pedimento
de que el fuego nos diga iluminado

Rebalse de luciérnagas el vado
vaharadas de ámbar y el aliento
arborescencias habla soy y siento
en murmurio aquel tiemblo abandonado

Coruscación y asombro de la brisa
que cuatrocientas voces cristaliza
pajarillo sajado del instante

noventa y nueve veces el diamante
se dice sin decirse en claridades
soplo de oro por vientos de verdades
(Del libro Si la llama, por aparecer en coedición
de Trilce y el Instituto Politécnico Nacional)

Bebiera un día

Bebiera un día
la estrella de mi sueño
el que seguía
Bebiera un día
el venado del agua
voz herida
Bebiera un día
el tiempo de lo eterno
que ya perdía
Bebiera un día
las palabras del agua
a mediodía

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