TROTAMUNDOS Y EXTRANJERO

»Mi Poeta aquí sugerido: Reynaldo Sietecase

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Yo sé que allí nací, de allí me fui
dispuesto a no volver, como hace el viento,
dejando de mi arraigo el sentimiento,
buscando otras maneras de vivir.

Haciéndole al andar un buen regate.
Me fui para volar. Pues que el destino
de inicio va trazándote el camino
al día en que te da ya el jaque mate.

Me fui para seguir siendo extranjero
y ver que el mal talante es de recibo,
oyendo: pues de aquí no eres nativo,
cual simple y despreciable temporero.

Y hoy vuelvo a recoger ya ese sombrero,
el mismo que olvidé, cual trotamundos
que deja de vagar por otros mundos
sufriendo y soportando el aguacero.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Reynaldo Sietecase

Reynaldo Sietecase

Dos ladrones

Hay tres cruces y tres crucificados
en la más alta, al diome, el Nazareno.
En la del wing lloraba el chorro bueno
mangándole el perdón de sus pecados.

Escracho torvo; dientes apretados,
marcaba el otro lunfa el duro freno
del odio, y destilaba su veneno
con el rechifle de los rejugados.

¿No sos hijo de Dios? Dale. Salvate.
Sos el Rey de los Moishes, arranyate.
¿Por qué no te bajás? ¡Dale, che, guiso!

Jesús ni se mosquió. ¡Minga de bola!
Y le dijo al buen chorro: Estate piola
que hoy zarparás conmigo al Paraíso.

Los mineros invisibles

Sólo la muerte los rescata
Saben que en el olvido
crece el socavón más peligroso
“Yo te lo dije Juan
es bueno tener miedo”

Quemados
Asfixiados
Sepultados bajo toneladas de negrura
los mineros de Río Turbio
vuelven a la superficie

“Mirá por donde vas
movete con cuidado”

Con las manos curtidas
y las caras tiznadas
emergen de la tierra
cargando con sus penas
sus terrores

“Yo te lo dije Negro
no confiés en tu suerte
cavar tan cerca del infierno
debe tener su precio”

Ante ese desfile de espectros con linterna
las viudas no lloran
los niños no esperan
Ante su paso firme y sus canciones
El empresario ruin
El político infame
El dirigente cómplice
Como brasitas que arden
se pierden por el aire.

PARTIDAS

Mi padre levanta el alfil nacarado
que brilla temible como una cimitarra
y la mujer de negro quiebra su boca
en un rictus amargo
Llevan años jugando esta partida imposible
en bares de mala muerte
valga la estúpida redundancia
En la casa de amigos
cuando todos callan
y detienen los gestos
para que la mujer coloque sus trebejos
de modo caprichoso

El viejo zorro la burla
una y otra vez
con sus temibles diagonales
Ejecuta aperturas inventadas
para cada ocasión
Pone jazz en vinilo
la aturde con Miles Davis
usa a las grandes bandas y la saca de quicio
Bebe coñac del pico
come chocolate amargo
la distrae con historias destempladas
Sabe que la derrota llegará puntual e inevitable
No esta noche
No esta noche

Mi padre espanta con su risa el aliento fétido
que exhala la mujer
“La impaciencia es enemiga del ajedrez”
le susurra amable
antes de rematarla.

HACE LEJOS

Sombras que sueño
Antiguos besos
Barracas al sur

En tiempos del email
mensajes en una
botella de cerveza
garabatos
nada de nada
viento y arena

Ofrezco necesidad
Dentelladas al corazón
Noche en la luz
Inquietudes diversas

No siento el cuerpo
que me aplasta para el amor

Hace lejos
Pesadillas de manual
con abrazos imposibles:

Vuelvo a encontrarte en un tren
para perderte again
en la estación siguiente

Estás muerta
y esto es irrefutable
o gorda con ruleros
viendo crecer hijos
que no me pertenecen

Estás en un sitio final
e inalcanzable

Hace lejos
Mejor
Es Buenos Aires.

CÓMO ESCONDER UN ELEFANTE

Es igual a un poeta
solo un poco más grande
Visto de cerca
es macizo
Pintado a lápiz
Inocultable en su propia torpeza
¿Para qué sirve un elefante?
Es igual a un poeta
No sirve para nada
Inútil de tan gris
Un mamífero sólido
La conciencia del mundo
Una montaña que anda
certera y convencida
de su porte imponente
de sus debilidades
Cada quince minutos
alguien mata a un gigante
A este ritmo asesino
en pocos años
África quedará huérfana
de su memoria prodigiosa
No azotará la tierra
el tremendo retumbar de sus patas
Imposible salvarlo de las balas
Solo puede ocultarse un elefante
en una manada de parientes
Con el último caído
el motivo trivial del exterminio
se esfumará de golpe
El marfil de sus cuernos
será apenas recuerdo
en collares y adornos
La codicia es más grande
que cualquier elefante
Sin la bestia suprema
cambiará todo
Estaremos más solos
que cuando éramos niños
y un bicho de ese porte
podía balancearse
sobre la tela delgada
de un poema.

MEMORIA DE UNA CALLE

El sol sale en el río
y se oculta detrás de la plaza
La calle tiene niños
árboles añejos
empleados de banco
maestras
rateros
Otoños amables
langostas a montones
álbumes de figuritas
imposibles de completar
La calle tiene baches
juegos simples
sillas en la vereda
Inviernos atroces
desaparecidos
gordas con ruleros
perros temibles
vecinas con piernas tan largas
que les llegan hasta el suelo
Un dentista
Jimena inalcanzable
Un pequeño almacén
Veranos con siesta
Mi madre baldeando la escalera
Helados de palito
Una casa abandonada
en mitad de la cuadra
Cinco amigos
Viejas chotas
que no devuelven la pelota
Primaveras dulces
sueños abandonados
primeros besos
El tiempo no pasa en esa calle.

EXTREMA NECESIDAD

El que duda no ama
me arrojaste a los ojos
En modo espanto
y evidente despedida
El deseo tiene filo en el mango
Extraña vocación por las heridas
Nadie huye sin querer
Dijiste
sin la mínima agitación
en los labios
El miedo tiene
la seguridad de los presidios
Hace confortable el desierto
más extenso
De ese infierno vuelvo
envuelto en tus banderas
Por la extrema necesidad
de escapar de tu olvido.

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