LA ESPERANZA Y LA MANUELA

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(en clave de humor)

Salí a la calle en busca de esperanza
la calle aquella noche estaba oscura,
tenía un halo triste de amargura,
no pude soportar tanta tardanza
mi mal no tiene cura.

Tocaban las campanas a maitines,
se sabe la paciencia no es de humanos,
mas quise allí agarrarla con mis manos
corriendo a perseguir sobre patines
cual tirios y troyanos.

En medio del fragor me di la vuelta,
-ocurre cuando sientes que has perdido-,
te sientas a pensar por qué habrá sido
y llegas a entender y a darte cuenta
que el mundo ya se ha hundido.

Dejando mi pañuelo por si acaso
debiera de emerger como una vela,
me fui dando puyazos con mi espuela
creyéndome ya próximo el ocaso
a hacerme una manuela.

Y en esto en el que el clímax arribaba
volví a creer en dios, tocando el cielo.
Llegué a dudar si aquello era un señuelo
pues cuanto más movía disfrutaba
calmando el desconsuelo.

Me dije, ven aquí, tú, vil gusano,
la vida es muy bonita, si hoy te ahogas
preciso no es recurras a las drogas,
haz uso solamente de una mano
verás te desahogas.
©donaciano bueno

Hacerse una manuela: masturbarse, hacerse una puñeta, una paja. También se dice “hacerse una chaqueta” (v.) o manuelear. 

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