A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Poeta sugerido: Manolo García

 

A ese que escribió Platero, y en su nombre, Juan Ramón,
dedicar mis versos quiero para hacer que el mundo entero
disfrute con el salero del burrito remolón,
pequeño, peludo, blando, deshuesado y pinturero.

Platero, mas que burrito de peluche y de algodón,
se ha colado de rondón en el fiel del alma humana
plasmada con filigrana del inocente trotón,
pletórico de alegría del que la bondad emana.

Y el yo, que con tanta destreza y habilidad relata
su luna de acero y plata, que ha llegado al corazón,
remozando la emoción del crisol que lo aquilata.

Allí en donde hasta la muerte va exudando poesía
va primando la armonía y ausente está la razón,
es ternura, es emoción que orquesta una melodía.
©donaciano bueno

Juan Ramón Jiménez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica Platero y yo.

POETA SUGERIDO: Manolo García

Manolo García

De Arena en los bolsillos

Por si el tiempo me arrastra
a playas desiertas,
hoy cierro yo el libro
de las horas muertas.
Hago pájaros de barro.
Hago pájaros de barro y los echo a volar.
Por si el tiempo me arrastra
a playas desiertas,
hoy rechazo la bajeza
del abandono y la pena.
Ni una página en blanco más.
Siento el asombro de un transeúnte solitario.
En los mapas me pierdo.
Por sus hojas navego.
Ahora sopla el viento,
cuando el mar quedó lejos hace tiempo.
Ya no subo la cuesta
que me lleva a tu casa.
Ya no duerme mi perro junto a tu candela.
En los vértices del tiempo anidan los sentimientos.
Hoy son pájaros de barro que quieren volar.
En los valles me pierdo,
en las carreteras duermo.
Ahora sopla el viento.
Cuando el mar quedó lejos hace tiempo.
Cuando no tengo barca, remos ni guitarra.
Cuando ya no canta el ruiseñor de la mañana.
Ahora sopla el viento.
Cuando el mar quedó lejos hace tiempo.
En los valles me pierdo,
en las carreteras duermo.

No estés triste

Prueba a ser una nube, a flotar, alcotán sobre praderas.
Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos,
A sentirte arcilla y caña de ribera.
Laurel en gota que espejea
Y errar cometa vegetal sin hilos
Prueba a surcar ríos aunque el agua solo llegue a tus rodillas
O te cubra y esté fría.

Verás que hay más
Que la corona de espinas bajo la que te resguardas,
Verás que hay más,
Verás que el mundo gira más.

Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.

Antes que la tristeza sea de suela de zapato
Humildad y camino
O letra de abecedario,
Ser látigo y restallar a la modorra los sentimientos,
Ladera para que resbalen las penas.

Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.

Prueba a ser arlequín,
Regalar inasible tu entereza.
Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos,
Sentir que reverdeces, que creces en la entrega.
Tropel, caudal de mieles turbias,
Barquito liberado a la corriente.
Prueba a surcar ríos aunque sean ramblas de cantos
Si consigues alejarte de ti misma.

Verás que hay más
Que son rosarios de lamentos bajo los que te marchitas,
Verás que hay más
Verás que el mundo gira más.

Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.

De nunca el tiempo es perdido

Una encina, un sol que es un espejo. Un viñedo, el sabor de unas piedras con sal.
El musgo del espíritu dormido, blanquearlo con cal. Una siesta y el olvido.
Clavellinas, enero y su reflejo. El viento de la vida, Carmencita bajo aquel cerezo.
Nardos y una copilla de orujo. El olvido, dibujado con tinta en tu ombligo.
El olvido, sesteando a la brisa de un pino.

El tambor del trueno en la tormenta.
No hayan caminos donde deban haber selvas.
Vida silvestre que deslumbra en los barrancos.
Jarabes de rosas de aromáticas lenguas.

Clavellinas febrero y sus promesas.
El cortejo de las fieras,
verdes mariposas como hojas de enrededadera.
Solos, ante campos dormidos.
Fuimos, somos y el olvido.

Pájaros de barro

Por si el tiempo me arrastra
a playas desiertas,
hoy cierro yo el libro
de las horas muertas;
hago pájaros de barro…
hago pájaros de barro y los echo a volar.

Por si el tiempo me arrastra
a playas desiertas,
hoy rechazo la bajeza
del abandono y la pena.
Ni una página en blanco más.
Siento el asombro de un transeúnte solitario.

En los mapas me pierdo,
por sus hojas navego.
Ahora sopla el viento,
cuando el mar quedó lejos hace tiempo.

Ya no subo la cuesta
que me lleva a tu casa,
ya no duerme mi perro junto a tu candela.
En los vértices del tiempo
anidan los sentimientos.
Hoy son pájaros de barro que quieren volar.

En los valles me pierdo,
en las carreteras duermo.
Ahora sopla el viento,
cuando el mar quedó lejos hace tiempo,
cuando no tengo barca, remos, ni guitarra,
cuando ya no canta el ruiseñor de la mañana.

Ahora sopla el viento,
cuando el mar quedó lejos hace tiempo.
En los valles me pierdo,
en las carreteras duermo.

Vestido de Hombre Rana

Vestido de hombre rana, un domingo te vendré a buscar
como van todos los novios a sus novias a buscar,
y una vez a la semana por tu ausencia me pondré a llorar,
inundando mi escafandra con lágrimas de verdad.
Bailaremos agarrados con la música de un grupo compresor,
y con aire comprimido brindaremos por la dicha del amor.
Vestido de hombre rana, mis poemas te recitaré,
arrancando de tus ojos lágrimas de agua de mar,
y una vez a la semana a la iglesia acudiré,
a rezar por tu cintura a algún santo de verdad.
Convertidos en paganos subiremos a algún monte a meditar,
a adorar becerros de oro y quemar barras de incienso en un altar.
Comeremos las raíces de las plantas que más nos hagan soñar;
para interpretar el mundo, suponiendo que haya algo que interpretar.
Bailaremos agarrados con la novedad de un paso singular,
y con aire comprimido brindaremos por la dicha del amor

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