A UN TRONCO DE ÁRBOL

»El Poeta sugerido: Leopoldo Díaz Vélez

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A ese tronco patoso, desmochado
por el paso del tiempo cohibido
que apenas si pervive deslucido
mirando siempre al cielo ensimismado.

Por mucho que lo intentes ¡presumido!
-tu torso sudará sangre aun cortado-
pues nunca vivirás, pues, compungido,
de tu alma ya el futuro han desgajado.

Y aunque un retoño verde te ha salido
y el sudor de un labriego hayas calmado
no pasarás de ser, mustio, un tullido,
del bosque serás siempre el rey pasmado.

De nada te valdrá que el corazón
el hacha al descubierto haya dejado,
¡tu eres ya poco más que un cortezón
incapaz de sentir ni una emoción
lloroso y triste tronco desolado!.
©donaciano bueno

“Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.”
Antonio Machado

A ese maestro de maestros que es don Antonio Machado: Para escribir de Castilla/ hay que leer a Machado de una forma tan sencilla/, Antonio ¡qué maravilla! y pensar que es sevillano.

POETA SUGERIDO: Leopoldo Díaz Vélez

Leopoldo Díaz Vélez

Quién Tiene Tu Amor

He recibido una cartita tuya
Donde me dices adiós, sin alma…
Yo me pregunto cómo puedo ahora
Seguir viviendo si tú no me amas…

¿quién tiene tu amor
Ahora que yo no lo tengo?
Dime de quién es
Y quién se ha llevado tus besos…
¿dónde reinará
El dulce mirar que no siento ya?
Yo no sé
Porqué te perdí sin quererlo.
Hoy tengo ante mis ojos
Una foto donde estás
Sonriéndome, última limosna que me das…
¿quién tiene tu amor
Ahora que yo no lo tengo?
Dime de quién es
Tu vida que ayer mía fue.

Entre las cosas de tu adiós insistes
En recordarme tu amor lejano.
Yo me pregunto: si eso ya no existe
¿por qué te empeñas en tanto daño?

Entre Tu Amor Y Mi Amor

¿Por qué mirás así
y no confiás a mí
tus hondos pensamientos?
Si vós sabés que yo
te supe comprender
en todos los momentos.
No quiero que ocultés
ni dudas, ni rencor,
que puedan deshacer
nuestro amor.
¿Por qué mirás así,
haciéndome sufrir,
y castigas mi alma?

Entre tu amor y mi amor
debe existir la verdad,
ya no podemos jugar
con nuestras almas los dos.
Entre tu amor y mi amor
hay cosas para pensar,
y una promesa ante Dios
que es imposible olvidar.
Y vos podés curarme,
curarme tanta herida,
salvándome la vida
con sólo amarme más.

La vida me enseñó
a ser como soy yo,
sufrido y comprensivo.
Por eso sé que al fin
nos vamos a entender,
si sos como te pido.
Vení juntito a mi
y hablá como sabés
de cosas que ocultarme querés.
¿Por qué mirás así,
haciéndome sufrir,
y castigas mi alma?

El Solitario

La vez que me dijiste que no, que no me amabas,
oscureció mi cielo y un puñal me desgarró.
Mira, soy el solitario que envejece de tristeza,
sin fe, sin esperanza, sin consuelo ni ilusión.

Mira, mira, mira, mira,
mira, como estoy penando,
mira como estoy sufriendo,
mira como estoy llorando.
Mira, mira, mira, mira,
mira como estoy penando,
mira como estoy sufriendo,
mira como estoy llorando.

Busqué en otros amores amor, pero imposible,
la boca que besaba no tenía tu dulzor.
Mira, soy el solitario que envejece de tristeza,
sin fe, sin esperanza, sin consuelo ni ilusión.

Muchachos Comienza La Ronda

Muchachos, comienza la ronda
Que el tango invita a formar
¿quién, al oir el arranque
De un son tan brillante,
No sale a bailar?
Yasí enredar su emoción
A esta canción
Que en nuestras almas se ahonda.
Muchachos, comienza la ronda…
Vayan pasando al salón.

No se pierdan ni un compás de este tango
Que va cautivando rebelde y dulzón.
Entre vueltas y requiebros galantes
Imaginemos hoy vivir el tiempo de antes;
Ese tiempo feliz
Del chambergo bien gris,
El piropo locuaz
Y el farol de arrabal.
No se pierdan ni un compás de este tango…
Así, al escucharlo, ¡qué lindo es bailar!

Oyendo este son tan porteño
Revive mi corazón…
Mientras entono este tango
Me voy oluidando
De todo dolor.
Su musiquita cordial
Y sin igual en nuestras almas se ahonda…
Muchachos, comienza la ronda…
Vayan pasando al salón.

Qué Habrá Sido de Lucía

¿qué habrá sido de lucía,
Que era tan rubia y era tan mía?
¿qué habrá sido de lucía,
Que no la vi nunca más?
Su pena-pena de tango-dejaba añorar
-de tango y calle cortada?…
Y con pena se alejó acobardada
De mi querido arrabal.

Fue un pasaje de novela nuestro querer,
Tema humilde y sensiblero.
Un pedacito de cielo
En sus ojos pude ver
Y en ese azul puse un sueño
Y en ese sueño mi fe…
¡cosas lindas de mi vida
Que después, después lloré!
¿qué habrá sido de lucía, tan mía?
¡y tanto como la amé!

Una pena deshojada
Sobre recuerdos en esta pena;
Una estrella de esperanza
Que ya no quiere brillar…
En esta vida, mi vida, que muerde al rodar
Una canción ya perdida;
Canción de besos y frases queridas
Que no viviré más.

El Picaflor Del Oeste

Nací en un barrio pobre de casas sencillas
de patios con malvones y olor a jazmín.
Humildes ventanitas, faroles de esquina,
pero de gente honrada, modesta y feliz.
Fui dueño de una chata con dos percherones
y un zaino cadenero de estampa ejemplar,
pintada de celeste, lucía el renombre
con que la muchachada me supo adornar.

Yo soy, yo soy,
El Picaflor del oeste.
Todo un señor,
aunque decirlo me cueste.
Sencillo voy
porque conservo ese rango,
del tiempo flor,
cuando era tango mi tango.
Yo soy, yo soy,
un tipo bien conocido,
embajador
de aquel pasado florido.
Y estoy,
penando por un olvido
que no ha querido consolar
mi corazón.

Las cinco de la tarde marcaban la vuelta
y enderezaba el tranco para el corralón.
Y mientras descansaba, con las riendas sueltas,
iba silbando un tango sencillo y dulzón.
Después los matecitos, de tan cariñosa,
cebaba la viejita, de mi corazón,
prendían la llamita de una milagrosa,
ternura que embriagaba de dulce emoción.

Yo soy, yo soy,
El Picaflor del oeste.
Todo un señor,
aunque decirlo me cueste.
Sencillo voy
porque conservo ese rango,
del tiempo flor,
cuando era tango mi tango.
Yo soy, yo soy,
un tipo bien conocido,
embajador
de aquel pasado florido.
Y estoy,
penando por un olvido
que no he podido arrancar
del corazón.
Yo soy, yo soy,
de un tiempo que ya pasó.

Salimos a Bailar

Mientras solloza el tango y estás conmigo,
Será como ninguna la noche de hoy.
Te queda tan pintado ese vestido
Que estás resplandeciente en el salón.
Tu andar y tu sonrisa me han embrujado,
Dejame confesarte lo que sufrí
Pensando en este baile tan esperado
Sabiendo que estarías cerca de mí.

¿salimos a bailar, sueño querido?
Que tengo tantas cosas que decir;
No importa que te envuelva el torbellino
Del baile, cielo mío y sufra más así.
¿salimos a bailar, sueño querido?
Que en cofre de oro traigo para vos,
Este cariño santo que para darte vivo
Y esta esperanza mía de que me des tu amor.

El mechoncito rubio sobre tu frente
Te hace una cara dulce y angelical,
Estando así, los dos estrechamente,
Mil rosas de ilusión florecerán.
La noche tiene un alma iluminada,
Dejemos dentro de ella la sensación
Feliz de nuestras almas enamoradas
Al mágico conjuro del corazón.

La Uruguaya Y La Porteña

Yo tengo dos amores
Que son como flores
Que aroman mi alma.
Y son, agüita para calmar mi sed
Canción de amor para mi dolor.
Ternura pura que cura
Cualquier amargura,
Cualquier sinsabor.
Los dos, son dos amores que tengo
Caricia y ensueño de mi corazón.

Uno es beso y luz de luna
Y es su vida mi fortuna,
Uruguaya que por santa,
Tiene un altar en mi alma.
Y la otra es mi porteña,
Mi porteña, inolvidable,
Sol de amor inigualable
Que el entibiar desempeña.
Es la uruguaya, mi madre
Y la porteña, mi dueña.

Ternura pura que cura
Cualquier amargura
Cualquier sinsabor,
Es la uruguaya, mi madre,
Y la porteña, mi dueña.

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