ABRIR LA BOCA/

Ángela Segovia (poeta sugerido)

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Es cierto que la vida es un suspiro
y el soplo dura apenas tres minutos,
tres minutos que adorno de atributos
y entre besos y abrazos les estiro.

Que acudir a una cita es un apuro
cuando el alma se encuentra enamorada,
hoy me pongo a soñar, y una palmada
en la espalda me anima, Estoy seguro.

Que hay palabras que mueren de repente,
que aunque dicen hablar no son oídas,
pues ya están por el tiempo muy raídas
y el sentido han perdido, que está ausente.

Y hoy quisiera ser dios, gozar del mundo
y del resto que pasa ya olvidarme,
y en los años de infancia allí quedarme
durmiéndome en el sueño más profundo.

Y renacer, si debo, en la palabra,
en verbo, la verdad me gustaría,
de modo que al que es lerdo pediría
que para hablar su boca nunca la abra.
©donaciano bueno

Que en boca cerrada... ya se sabe, no entran moscas. Clic para tuitear
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Ángela Segovia

Canción de la muerte

Alguien dijo que la muerte iba tocando
¿Y qué toca?, pedí.
Guarda, toca una película del ojo.
Y esos ternerito que ha tropezado
una pata con el hierbajo
¿no lo nota?
Se está tomando un
Clasic Chocolat Brown
la muerte
ha! En una casa lila
quise vivir una vez
pero vino la muerte a buscarme
y me sacó del tendón
flores deslizaban
por la tierra
como si nadaran amor
en agua
en las gafas de sol
reflectaba
y la muerte
no estaba
estaba y no estaba.

«LA CURVA SE VOLVIÓ BARRICADA»

Lo más raro que sé
Cuál era sinceridad
venirnos a nacernos acá, entre las fábricas puños
un vaho
milimétrico borda
un segundo el frío
no es la noche que avanza
son los raíles que van
contra el morir del tren»
Hay punzadas, como decíamos, para Europa: En «vuelan»:
tan europeo aquí, plagas del euro
pulmones medio llenos de aire siempre
y ese deseo des…eh de sed
desola
supongo
que estoy necesitando escribir
y mira cómo sale y versa y carta
pero es tan trágico a la vez, que envuelve
encruda
enquista
y.

de visos verdes

el sonido de la mañana
blanqueando la vista del desconocido
qué hermoso,
bajo la lluvia
corre un muchacho con un carro
los árboles se arrumban
y su mirada sigue
batiendo la blancura
un minuto más un
minuto en el “background”
y la pantalla infinita de su desarrollo
donde todo ocurre
creerás que está pasando dice el desconocido
con terquedad recorre una ciudad antigua
y fuerza su lengua
para llegar de punto a punto
en el bosque allá
las máquinas cavan hoyos sin descanso
el desconocido mira el fondo
barrido por lombrices
su cuerpo no balancea
el cielo que lo persigue
cambia colores
él está allí
coloca unos papeles
y mira el anfiteatro llenarse
“J.C.” grita, “son las ruedas de las maletas
los tanques ya no asaron”
Pero J. C. se aleja
corriendo bajo la lluvia
y se golpea en la sien

—————sin título———-

un día entero en recuperar la amargura
tras olvidarla por exceso de actividad
volver a la inacción es duro , clava la culpa y no puede parar
su afilamiento
lucha ahora por la parálisis, ahora contra ella
en el umbral eternecido
lucha con y contra un leve movimiento que extraiga
del contorno carcelario
la mano corneada, seca como desierto de foto y sus marcas geométricas
no quiero hacer retórica no quiero hacer retórica
pero sí algo extraño.

FINE del mundo

El patio:

Dos niñas están sentadas
Una dice que el mundo se acaba
¿Por qué?, dice la otra
Mira, llueven águilas, dice la primera
Omg, dice la segunda
¿Cómo lo dice?
No sé, tal vez sólo lo piensa
Se tapa la cabeza mientras es verdad que caen águilas del cielo
No es que estén muertas, pero han caído todas a la vez, como cansadas
¿Cómo distinguen eso?
Están las águilas de pie medio tambaleándose con los picos abiertos

Les falta el aire
Ya no salen volando
Caminan entre los pájaros ellas
Las niñas
Son muy pequeñas
Miden lo que una mesilla de noche

Llega el profesor de filosofía, un escocés
Es gigante, Nial
Hace mucho que no me pasaba esto, dice
El cielo está naranja
Aunque no atardece, tampoco amanece
Es un problema con el trocanter, dice (va cojo)
¿Ves?, dice la primera niña
La otra gira la cabeza despacio
Y se desmaya
Shh
(¿Está jugando?)
*
Las habitaciones:

Llega el novio: ¿Te importa que me afeite?

No me gusta esta barba, parezco un idiota
La novia está sentada en la cama con un cigarrette
Llega el profesor de filosofía, un escocés
Es gigante
Dice: fuera pasa algo
Dice: he leído una carta en la que alguien se despedía
de un modo misterioso
Este es el final, está hecho para ti
A tu medida
Adiós
querido
La novia ha abierto la boca y se tambalea
Respira con dificultad
El novio sostiene en la mano la cuchilla
en la mano el espejo
da un color naranja
sobre su cuello
Suena la misma canción
que antes
Pero más lenta
Como si se muriera
¿Quién?
El mundo, dice la primera niña
El mundo el mundo
Su carita en la ventana
Asomada
Contra goterones
De barro
Y ya
está sola

Final:

Vas a volver a colapsar
Ha dicho la niña
A un águila
Y el pájaro
Se ha desmayado
Shh

José Antonio Labordeta
Hablo, por hablar,
hoy que está desierto el mar
y una paz agreste invade
estas turolenses llamaradas
de fuego y de dolor.

Hablo del día a día que sucede,
de las tardes que adiós nos despedimos,
de los hijos que llegan,
de las tierras que acogen nuestros cuerpos
y de todo aquello
que va formando, al fin, nuestra figura.

Del paso indefinido
hablo también

y hablo, para quedar en paz con mi conciencia,
del tiempo jamás recuperado,
huido entre sonrisas, adioses y lágrimas,
que nadie reservó para el otoño.

Hablo del campesino y de su hondura,
del herrero que fragua su tristeza,
del minero que invade las entrañas,
del poeta que, a solas, agoniza.
Hablo de mi mujer y su esperanza.

Y hablo de este pequeño dios
que ha entrado en casa,
después de tantos días esperado.

Hablo y hablo
y nunca sé por qué guardar silencio.

(Cantar y callar)

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Máquinas y trabajo, se habla mucho¿es verdad que el robot quita el trabajo?¿viviremos sin horas a destajo?¡vaya contrariedad!, eso yo escucho,¡que venga ya el relajo!.

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