AMIRA

Menchu Gutiérrez(Poeta sugerido)

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Amira significa en árabe princesa.
Amira huele a espliego, tomillo y mejorana,
frescura de la escarcha y el sol de la mañana.
Amira sabe a besos rellenitos de fresa.

Amira reproduce una dulce melodía.
Amira, palaciega, es el nombre de una diosa,
jilguero divertido cantando al medio día,
de mi jardín florido la rosa más hermosa.

Amira es mi regalo, la ninfa pizpireta
que garabatos pinta y sonrisas sobre el agua,
la musa y el aliento a los ojos del poeta
en busca inspiración la noche y la mañana.

Amira es muy sensible, el nombre del que aspira
a descubrir del cielo su espíritu en un hada.
Yo el hada ya encontré. Mis ojos son de Amira.
Regalo inesperado. ¡Libélula dorada!
©donaciano bueno

A mi hija Amira por haberle dado al que esto escribe la oportunidad de ser su padre.

POETA SUGERIDO: Menchu Gutiérrez

Menchu Gutiérrez

AÚN ARRASTRARÍA EL MAR VIVO HASTA LA PLAYA…

Aún arrastraría el mar vivo hasta la playa,
por un instante de madrugada roja que te viera.

EL MURO ESTÁ LLENO DE NEGROS PÁJAROS…

El muro está lleno de negros pájaros,
sin aire, sin palabras.

Yo buscaba otro camino
lejos de adivinar el pasado
que han puesto ante mí como horizonte.

MI CASA SE OLVIDA ENTRE RAMAS

Mi casa se olvida entre ramas.
Cuelga la noche.
La luna gota a gota
templa el abanico del cántaro.
No me mira nadie.
(Poemas del libro La mordedura blanca)

Desplegó el mantel…

Desplegó el mantel y dispuso doce platos,
doce copas de vino, doce tenedores, doce cuchillos…
y se sentó a esperar, de espaldas a la mesa,
la llegada de sus invitados,
e imaginó:
once troncos erectos sobre once sillas,
y sus once cabezas servidas ante sus once platos,
y pensó:
‘Es una imagen justa.
La boca que alimenta el propio oído,
los ojos que buscan su propio reflejo…
justo es que estas cabezas cubran los platos
de esta cena no compartida’.

Cuatro poemas

Pienso toda la noche en el ramo
y en la figura que con la madrugada
se recorta, caída en el jardín.
Vienen con máscara los poderosos mirlos
y hunden sus picos de oro en la sombra humana
¿Y por qué fluye?
Vetas de sangre abiertas
recorren los brazos derribados en la hierba.
Cerca, la leña dispersa
devora su misterio.
¡Fuera verdad el ramo!
¡Pero los ramos se hicieron con manos dormidas!
Finos trazos de tinta
rayan el dibujo del horizonte,
golpeados por el sonido de mi corazón
que tiembla.
– – –
Resplandece la noche
y su mirada es venenosa,
las estrellas montaraces
se arremolinan en torno a los ecos.
La barca va por el río incendiado
prendida en el pulso que nutre mi corazón,
los graves timbales portan el peso de las sombras,
cortejo que avanza por las orillas,
y los remos son ayes
escritos en las llamas.

Mendiga brújula,
la deriva es el susurro
que viene del fondo del mar.
– – –
Brilla contra el corazón
el sol de la muerte.
Acequias duras llevan
la vela bañada en sangre,
ramas y cuerda que ataba la vida.
– – –
El ojo de cíclope
en la corteza del árbol
sobrevuela en círculos mi frente,
como airado mal sueño
perdido en una caracola.

Corre una brisa

Corre una brisa de invisibles, millares
gotas de agua,
por mi corona de noche
y almendra laminada.
Corre entre dos bocas
un solo hilo de almohada
es un telar callado
la noche.
Envejecen los paisajes,
depositan sus perfiles
en cristales distantes
los cabellos del río,
y no canto,
que estoy quieta en la nota,
alto estambre
del amor.

Rumor de diez noches…

Rumor de diez noches en diez diferentes estancias.
Después, se dejaba dormir. En vano yo retaba al sueño
gentil de su cayado, lo salpicaba con el rocío que germina
en las palmeras; invariablemente era su presencia y no la
mía la tentadora, la travesía, el cuidado, la gangrena.

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De nacaradas fuentes mi espíritu ha saciado inalcanzables ansias de experiencia de vida estudiando corrientes…
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