CUANDO NO PUEDA MÁS

Poeta sugerido: Guillermo Aguirre y Fierro

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Yo sé muy bien que el tiempo ya pasó
y sé muy bien que nunca volverá.
Por más que insista yo sé que se esfumó,
el tiempo fue, la infancia se alejó
¡qué lejos queda ya!

El viento se llevó aquello que soñé,
la edad de la inocencia, la ilusión,
aquello en que creí y ya no creeré,
aquello que esperaba y nunca ya veré
¡pues se echa ya el telón!

Que así me vaya, cuando no pueda más,
la vida rota esté ya en mil pedazos
aun quedará un resquicio en tus abrazos
y estando cerca yo sé me besarás
uniendo nuestros lazos.

Pues ten seguro, allí te esperaré
con la emoción del día en que nos vimos,
¡felices los momentos que vivimos!
que nunca en el futuro olvidaré
¡qué unidos nos sentimos!

Mirando ensimismado tu sonrisa
gozando el primer beso en las acacias,
allí donde empezaron las audacias
las ansias por amarnos tan deprisa
y a dios dando las gracias.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Guillermo Aguirre y Fierro

Guillermo Aguirre y Fierro

El brindis del bohemio

En torno de una mesa de cantina,
una noche de invierno,
regocijadamente departían
seis alegres bohemios.
Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el imponente
y profundo silencio.

El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se elevaba al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.

Pero en todos los labios había risas,
inspiración en todos los cerebros,
y, repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.

Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa y delicada,
la música de un verso.

A cada nueva libación, las penas
hallábanse más lejos
del grupo, y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.

Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarrillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos los pechos,
y la llegada, consecuencia lógica,
del “feliz año nuevo”…

Una voz varonil dijo de pronto:
-las doce, compañeros;
digamos el “requiescat” por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos…

– Brindo, dijo otra voz, por la esperanza
que la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.

Brindo porque ya hubiere a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul limpio y divino
no alumbrara mi sino
una pálida estrella: Mi esperanza.

¡Bravo!, dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y substancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
y brinde por… Europa,
ya que su extranjerismo es delicioso…

Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría,
y en el que hubo mujeres seductoras
y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía…

Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparce sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternuras,
de dichas, de deliquios, de desvelos.

-Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.

Brindo porque mis versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal y de granito,
del corazón de la mujer ingrata
que a desdenes me mata…
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!

Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague…
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.

Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones, y reír, y todo.

Se brindó por la patria, por las flores,
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llena de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.

Solo faltaba un brindis, el de Arturo,
el del bohemio puro,
de noble corazón y gran cabeza;
aquel que sin ambages declaraba
que solo ambicionaba
robarle inspiración a la tristeza.

Por todos lados estrechado, alzó la copa
frente a la alegre tropa
desbordante de risa y de contento
los inundó en la luz de una mirada,
sacudió su melena alborotada
y dijo así, con inspirado acento:

-Brindo por la mujer, mas no por esa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados.

Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos;
por la mujer que me arrulló en la cuna.

Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en pedazos
uno por uno, el corazón entero.

¡Por mi madre!.. bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.

Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía;
y lloró de alegría
sintiendo mi cabeza en su corpiño.

Por esa brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.

Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi madre, bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella…

El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y de amargura.

Otro romance maduro.

Morando van junto al prado
jardines de copa plana
son destrenzados los hilos
con pocos clavos alados.

Tiene un sencillo candado
cajón de los siete meses
los inventos horneados
de la picardía extrema.

Sella el rayo que matiza
un estribillo de nada
enamora y acompaña
con ceremonia sencilla.

Un nuevo bien comprendido
la suma antigua preciosa
mina de lucero y filo
complicado del querer.

Frío desagradecido
de encendedores no quiere
la maceta del jazmín
va alejándose de nuevo
minando todo el crepúsculo
viven como ven los vivos.

En medio coincide un pueblo
desde unos ojos y un todo
de blanco aprende el consuelo
y sale de nuevo al mundo
con un manojo de hechos.

Ya sin la zanja dormida
el recuerdo del principio
tarda una noche completa,
en cepos arrepentidos
va la tristeza volcada,
puja el resumen que puebla
el mediodía inocente
que surge con valentía.

Allí quizá pueda estar
iluminada mi torre
con un azul silencioso
de mariposas hermosas
que escapan de mis pesares,
la ristra de pormenores
que lleva al convencimiento
de círculo hueso y roce
en la duda descentrada,
en el deseo imposible.

Qué belleza lleva el canto
al comprender el desastre…
el pretendido de seda
precede al remedio pardo
cuando el celo del alambre
bebía geranio extraño
como un canario rizado.

Llega del Sur al instante
la lentísima soberbia
en los solapados montes
con la aurora suspendida,
en la espuma de los metros
progresaban margaritas
sendas de traca y espuela
y todos los llanos buenos.

Con promesa salpicada
para refrescar el viento
no puede enredar la cerca
la bufanda de los cuadros.

CHARLES AZNAVOUR …tema compuesto por Georges Garvarentz en el año 1962
Yo se muy bien que un día yo despertaré
y para mi el sol no brillara
el amor que te di no será ya tu amor

Por mi bien por mi bien
y sin dolor ni llanto yo me alejaré
derecho iré sin ganas de volver
sin mirar para atrás yo quisiera borrar
tu mirar tu besar
y tu voz mi amor

Y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto te dejaré
sin lágrimas y sin gritar
más temblará el fondo de mi piel
me veré libre al fin y el reposo hallaré

Por mi bien por mi bien
yo me iré a otro cielo y país
para olvidar tu frialdad cruel
y mis manos que están hoy repletas de ti
buscaran soñaran y tendrán otro amor

Y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto será mejor que pueda una razón tener
que ahogue en mí mis ansias de querer
y encontrar libertad para mi corazón

Por mi bien por mi bien
para soñar a otros brazos buscaré
y solo así tu nombre olvidaré
más tú nunca podrás a mi lado volver
y mi mal y temor y el dolor quedarán

Y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto yo no te dejare de amar
y por tanto por tanto yo no te dejare de amar

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