EUTANASIA MENTAL/

Luis Álvarez Piner (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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¿Acaso el mundo es gris o son mis ojos grises?
quisiera conocer si es temblor o llueve fuera,
lo que percibo a mi alrededor son cicatrices
o sombras sólo son de mi inquietud sincera.

Si es que a nuestro planeta le sangran las varices
o los seres humanos se han convertido en fieras
¿dónde está dios? ¿por qué es que a tantos infelices
hay que enviarles antes de nacer a las trincheras?

¡Atento! la muerte siempre acecha tus narices
en esta sociedad de humanos sin entrañas.
Los que mandan han desenfundado las guadañas
para eliminar a las hierbas malas, sus raíces.

Sociedad del bienestar, llamada, es lo que dicen,
¡fuera estorbos! ¡y que oficien ya su funeral!
verdugos afilen bisturí pues se predicen
tiempos duros, esfuerzo y trabajo sin igual.

La torre antaño firme de la fé y los principios
ante el vil dinero se amilana y languidece,
velando sus vegüenzas -aquí me faltan ripios-,
egoísta, se achata, se humilla y se envilece
y, abúlica, esta humanidad mira y fenece.
©donaciano bueno

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Luis Álvarez Piner

ES SIEMPRE DIEZ DE ABRIL

Es siempre diez de abril
si el aire consagra con un error de palmeras
la confianza en los círculos polares

Pasada la línea de angustia en que los polos cambian su edad
por los animales que agrandan con discreción los desiertos
por la otra parte de la nieve
hay veda según los cánones

Me diréis son axilas de algún ángel
prestigiando cenizas de nieve en nombre del desvelo
clima incapaz de obtener el aliento póstumo de los exploradores

No es hora ya de acontecer
el eco maternal de la limosna súbita
Alégrase la luz sin poderlo evitar
aunque el cielo multiplique por tus ojos la posibilidad de estrellas

Quién eres tú podador del alba
noticia sentada por conveniencia en la humareda de las rosas

Por la palabra me perteneces
por la palabra donde existes
por las junturas que desprenden el convenio del cielo en tus ojos

Pero si es siempre diez de abril
y no hay condena para la luz en los pies del apóstol
consagremos la sangre hecha llanura
y el rocío que traduce el abismo de la trastienda de las flores

Mira En tanto al norte de este mar concluye el arpa

alejándose en ángeles manumitidos aunque condenados a necesidades luminosas

La increíble leyenda de la sangre
ceniza de nieves calientes a lomos de corzas que ignoran su otoño

Ven en tanto a salvarme de esta luna en la alcoba de los muertos
y a darme el mérito de un confín de transparencias
Tengo tan sólo dos o tres palabras
y una benigna prisa de latido

Acude en presto amor oh diez de abril
antes de que todo sea resuelto en amapolas

ME dispongo a ser eterno aunque tarde

por principio o color de mis ojos
adalid al arbitrio de un tiempo escaso
en motivos de paloma

Como hombre me dice la tierra
no son palomas sino vértebras dedicadas a la oración que se orientan
por los intersticios de un agua delicada
procurando sobreponerse a su dignidad de lágrimas
No son sino islas de amor varadas a destiempo
Un racimo de uvas al poniente

Erguido estoy bosque marcado de sueños de almohada
en el preámbulo del decreto celeste
que obligará la tala de algunas hermosas leyendas

Según la moda es la lluvia detenida en la luz del oeste
quien cierra en un horizonte estos pocos millones de seres

Aritmética en dulces tiempos
hasta donde la luna no ha de llevar su palabra
máquina de palidecer minutos
ser eterno es sufragar nuestros límites
venidos de lejos sin prevenir al paisaje
cuando apenas lo cubre la luna menguante

Quién se atreve a apoyar sus manos en las rodillas de la luz
delicioso légamo de vientres pulpa de horrendas llanuras
aunque la tarde al ser mirada fijamente cambie de carácter

Ser eterno es decir
una memoria de música espantará todos los astros
y el hombre doblado por su gesto
coincidirá con los rezos
desprendidos de los niños cuando aún no ven del todo
porque madre es tan sólo una espesa arboleda
y no hay suficientes bacterias de amor

La última la pequeña dosis de oráculo

EN esta isla derivada del calor yo no sé

si tu seno dispondría bien la siesta
para el silencio comprometido en los pies del hermano
que pasará de un sueño a otro las sílabas de tu nombre

Se busca nacer montañas cuando se miente
Se arranca de estos muros la sombra para el contagio
Se puede cambiar por metal la voz de los que cantan

La yerba sería capaz de sostenernos muertos
por su propio prestigio
Creyéndose cansado de amar a Dios se cubriría de flores nuestro cuerpo
Sobre el vientre qué felices las rosas más tibias
Pero no Es todo en vano en este país de flores anchas
educado hasta en sus aves por las manos que cambian el destino del viento
inútil el esfuerzo de nuestra geografía
concreción de fenómenos que buscan su centro

Yo derivo hacia esta isla el nombre que el hermano
tiene cuando el calor dilata las sílabas y completa tu seno
Sólo dos o tres flores de diferencia Acaso la montaña
el contagio de la montaña da la voz de la siesta

Yo sostengo la creencia de que después de todo
el mundo es esto y esto y esto
Apenas un manojo de peces rubios te lo explicaría
Se pudiera decir
el mundo penetra por tu dedo índice
Tu cabeza lo espera apoyada en la siesta

Pero todo es en vano
Es ya muy tarde para que me creas
y ni acaso mil cítaras de pronto lograran convencerme
Es ya tan tarde que se te hace
en la saliva un pequeño archipiélago con mi nombre

PERO en verdad Dios mío

yo no soy un ángel completo
Aún me faltan dos o tres horizontes
para obtenerte sin volver la cabeza

A pico de paloma
yo aconsejo hacia hacia tus pies mis últimos papeles
porque puedas venir a mi palabra

Dios tú sabes pisar mi goma sin recursos
encontrar en mi piel un silencio de muerte
y caer en hilos de araña a través del rocío natural
que mis valles levantan para lubrificar tus dedos

Por qué pues no te abres y te desprendes
de los frutos
que han de colocarse a lo largo en mi médula
hasta el color caliente del espejo
maduro ya de ti cuando te hablo

Arría arría globos para que muera
Esta constelación
será mi cabecera

Destilado y dormido como los ríos inútiles
caes en licor de sombra de mis labios pero largo
largo y sin intervalos como un clima

pero también redondo como una campana
que cuenta horizontes de lago infinito haciendo la noche

VA a caballo sin sexo la noche

Sombras levantan sus pezuñas
Sus rodillas de narciso imponderable
se quiebran inútiles en una lluvia fina

Cae y se levanta y vuelve a caer
en la trampa tejida por los búhos
que contratan las maderas del cadalso
Y en las guirnaldas arrojadas a la orilla
por las estrellas ya difuntas
se pierde su noticia

Y sobre la blanca camisa del caballero
cae la noche

En principio es exactamente esto
Al primer contacto de esa sombra atormentada
que limita al circo en la hora de los atletas
al contacto que hacen los muertos de frío
sobre el cristal la noche cae irremediable

Pero en torno por referencia y mientras gira
la mano de los ciegos busca un valor semejante
a las palomas idas muy de alba

Son los polluelos que rodean la cabeza del astrónomo
y llenan de temblor doméstico las órbitas más frías

Las órbitas de esa ruleta de creer y no creer en que a pesar de todo
se juega a la noche cuyas rodillas devuelven los narcisos a sus espejos

FRENTE al buen tono sembrador de carácter

en arenas insolubles que pierden silencio
me digo a mi mismo
He aquí la vida
hermosa voz de mapas difundiendo hasta la fe
el color suficiente que al final se abandona
a orilla de unos ojos que se desbordan de creer
Todo perpetuo y sin limites como la definición de rosa

Continuamente se resbala y se pide perdón
en pequeñas dosis por si acaso y sin embargo
continuamente los buques se embriagan en alta mar
y el vendaval sacude los astros sin luz
ya fuerza de aros el pájaro siente el horizonte

Continuamente me diferencio de los dioses por la edad
y la música desemboca por mi alma en un ancho delta
Se miente fuera de hora y sólo por excepción
para que la niebla corone la ociosidad de los lobos

Así es el paisaje para nosotros
nosotros los que somos tan sólo razones de felicidad
frente a las montañas violentamente impuestas
por esa luna que de pronto pregunta si ya es hora
de que los pianos llenen de claridad sus cajas oscuras

Como los árboles erguidos por unanimidad frente al tiempo
que una vez discutidos se quedan en las márgenes
somos aún algo pequeños
tal vez algo pequeños
para creer en Dios y tener algún secreto

Entre los dientes y los días
el horizonte abre silencios en la historia de los colores

Breve interpretación de nuestras distancias
la historia del color
Su desnudez lamida por corzas perdidas en el trópico
trasciende hacia arriba mariposas y reduce cenizas hacia abajo
Para no ser culpable
cada uno diga a su sol a qué hora ha de ser el ocaso

MADRE el abanico apoya sobre tu alma

aquella rosa que yo te adquirí para nacer
reanudando el cristal de ventura en que miramos
.hasta la unidad portadora del vaivén de la cuna y el sepulcro

Algo se queda sin embargo madre
entre los días y las noches caídos sobre las ciudades
que calientan un poco la palabra destino
Entre las sílabas amargas quebradas al embeleso
de tantas celdillas ocupadas en consumirte

A pesar de estos manjares precipitados que sacudes
y que te aman con sus sabores tan llenos de porvenir
hablando con voz de la tierra desde tu corazón

algo se queda sin embargo madre
en el éxtasis de los dedos afilados por la obediencia
en esa caricia encontrada en el no saber decir
tengo miedo de ir creciendo e impedir que te mueras

Es un pan de sabor pobre aunque caliente
cuando ya es de noche y se encuentra la casa vacía

AQUEL hombre experto en sus barbas regulares

era tan dueño de sus ojos
como la cortesía del humo
Ligero como en una caricia primordial olvidaba
su último vocablo
Apoyado en la música requería su ascenso
y el mérito de la lejanía acontecía en vano

Delicia de esperar de rodillas
en el principio de cada color
y de ahuecar la frente para los pájaros hambrientos
Lenta delicia viaducto delicado entre dos suspiros
con un poco de miel para las abejas jubiladas

Más allá del niño que sostiene sus ojos
con densidad de papel verde aun dentro del otoño
aquel hombre experto amanecía de garganta
obteniendo la melodía
de dos pájaros al cruzarse
sobre esa hora que endurece las palabras

El traía en la yema de sus dedos
cinco llamas de mártir sobre todo
en los guantes enanos que traen la gloria de las estrellas
en los vientos que pasan
sin rozar su caída de ojos

SALVADA al fin de las aguas

la montaña atardece o más bien ancla sobre un color
dogmático para los animales silvestres

La rodean orillas donde el mármol desnuda
los turistas que piensan ir a Grecia
reduciéndolos a grandes dunas en el aire sin voluntad
y que crecen a cada campanada

Todo se desperdicia un poco
por temor a que rotas las posibilidades nocturnas
las palabras ulceradas produzcan contagio
en el vado en que las orugas descargan nuestra sangre sobre el verso

Todo pudiera suceder
no habiendo otra conciencia que la sangre de los testigos
por encima de la montaña
que hace antiguos y hermosos los héroes ,

Pero al héroe le salvan sus alas y no sus cabellos sin estrellas
y al mármol los relámpagos que encanecen los animales feroces

Sólo de algún hermoso mineral sometido a concordia
y obtenido en el sueño preciso de las murallas
de esta correlación entre el héroe y la orilla
se salva la presencia del tiempo

Del tiempo que infla la montaña
del tiempo que se alimenta de las voces sin eco
del tiempo en cuya ensenada se acomodan los náufragos
del tiempo que está llenando de astros nuestra memoria

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