HALLÁBASE DORMIDA MI ESPERANZA/

Gladys Carmagnola (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Hallábase dormida la esperanza
en un lleno de duda en mar incierto,
penada sin piedad al desconcierto
cual sombra que se mueve en una danza.

Atenta que encontraba el cielo abierto
lanzarle quiso un reto a la porfía,
no uno sino dos y aún tres había
perdido que le daban ya o por muerto.

Y en esto que la duda espabiló
cual prende en un momento la pabila
que en esa coyuntura andaba ausente.

Un beso que bullía en el ambiente
atrevió se a posarse en su pupila
y el dilema del sueño se ausentó.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Gladys Carmagnola

Gladys Carmagnola

ESPERA

Viene la Cruz del Sur a nuestra cita
cada noche, invariable.

¿En dónde estás? ¿Qué órbita navegas
que no te han visto por ninguna parte?
¿Cuál es tu ruta? ¿La velocidad
se mide en años luz, o eso era antes?

Hace ya tanto tiempo
practico la costumbre de esperarte.
Mientras, la Cruz del Sur
simula acompañarme.
(¡Quién sabe dónde está
cumpliendo su misión infatigable!)

Cada vez que la miro
siento aquí, en el torrente de mi sangre,
como una invalidez
irremediable.

No llegues, por favor,
demasiado tarde.

CUESTIÓN DE GEOGRAFÍA

Lo repetía mi hermano:
El amor es cuestión de mera y simple geografía.

Y debo reconocer que estas palabras
en apariencia ridículas
son
la verdad más legítima.

El ser humano que somos,
gesticula, sueña, grita,
y depende de los pasos
más, o menos, que camina:
de una muralla, un portón,
un arroyo, una colina.

Nuestro mundo, aunque parezca quietecito,
gira y gira.

El hombre de ciencia busca;
a los abismos del cosmos se apeligra;
se acoda sobre el brocal del mundo
y allí investiga.
Lo que ignora, se lo calla;
y lo demás, lo publica.
Se extasía ante la imponente
majestuosa maravilla
que ama porque la conoce,
y más, porque la imagina.

¿Y a amar sólo cuanto ponen a tu vista
sin protestar te resignas?
Pues, se diría que no
a juzgar por la frecuencia
con que tornas y retornas
y escarbas y recuperas tu voz de la hojarasca a la poesía
-dar y darse, y recibir amor:
Sí. Claro:
como decía mi hermano:
cuestión de mera y simple geografía-.

CONFESIÓN

Sí.
Yo llamé a tu puerta día tras día
y mendigué cuanto pudieras darme
-como una pordiosera-.

¿Por qué hablo en pasado?
Todavía
tiendo mi mano a ti cuando la tarde
disimula mi angustia y mi vergüenza.

Te amo más que nunca
y tu avaricia me duele siempre igual;
pero dejarte,
yo,
Poesía,
¿dejarte?

¡Muerta!

CANCIÓN

La canción tiene cuchillos
que hieren, hoy más que antes
-mil puñales asesinos
a los que no acusa nadie-

cuchillos que desde el viento
con el filo de la tarde
apuñalan la palabra
y entre estertores y sangre
dejan una que otra lágrima
(¡Eso no me lo arrebaten!)

cuchillos que se refugian
cobardes, en cualquier parte,
mientras en el aire crece la canción
con letras que son cadáveres.

MISIÓN DIPLOMÁTICA

De chica, yo quería
pertenecer al cuerpo diplomático.

Apenas pude, redacté una larga
solicitud de empleo.
La guardé bien doblada
en un sobre oficio americano
y anduve por ahí
buscando a quien pudiera dársela,
a quien pudiese ofrecerme, oficialmente,
un cargo autorizado,
permanente,
de embajadora.

El sobre se me ajó
y la solicitud envejeció inevitablemente.

Y ya no preparé solicitudes
porque entendí hace tiempo
que no hay empleador
para quien quiere ser embajadora del viento,
de la lluvia,
de los pájaros,
de las cosas que son o que no han sido,
del tiempo
que se aferra en seguir
mientras nosotros vamos y venimos;
mientras nosotros
venimos
y nos vamos.

Ya no presentaré solicitud para un empleo
que ejerzo
sin autorizaciones ni decretos
ignoro desde cuándo.

Si defrauda mi voz
la representación que usurpo
y me cancelo la licencia
o me jubilo por invalidez,
siempre seré, a escondidas,
embajadora de mi vocación y de mí misma.

Por entenderlo, gracias.
Por disculparme, gracias.

ORIGEN

Porque los sueños mueren
nacen los suspiros
y viven en nosotros
minúsculos o inmensos,
pálidos o encendidos.

Sí.
Tú te irás.
Para entonces, tal vez ya habré partido.
Y cada cual caminará
-sin detenerse a investigar su origen-
con su dosis de amor y de suspiros.

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