HOY TE HE VUELTO A VER/

Laura Sam (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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El río en que de niño me bañaba
de nuevo he vuelto a ver,
sentado en esa orilla él me miraba
mientras yo con la mano acariciaba
viendo el agua correr.

Sorprendido, expectante, estaba el puente
a que llegase yo,
el agua iba nadando sonriente
salpicando a favor de la corriente
en un do mi re do.

Los chopos recostados en la orilla
me hacían reverencias,
que aún se acuerdan de niños la pandilla,
desnudos y sudando la papilla
plagados de imprudencias.

Las aves aún seguían susurrando
contándose sus cuitas,
un pobre renacuajo salpicando,
los peces con sigilo insinuando,
las hierbas carmelitas.

Por lo demás, el río vivo sigue,
quizás algo más seco,
los cangrejos cayeron en declive,
se afana en ver el mar y se desvive
tirándole los tejos.
©donaciano bueno

[/responsivevoice] La vida es como los ríos, ya lo dijo un buen poeta Clic para tuitear

Comentario del autor sobre el poema: Los ríos cambian permanentemente, sin embargo cuando los visitas al cabo de un tiempo parece que siguen ahí inamovibles al desaliento.

POETA SUGERIDO: Laura Sam

Laura Sam

Esquizofrenia

Acostumbrarse a la pequeña muerte del paso de cebra
pararse en verde habituado al rojo
la realidad no se reduce a líneas blancas sobre asfalto
sino al ojo
que sabe distinguirlas de lo oscuro.
Cruzo hago fila de farmacia
consumo cápsulas que demuestran su eficacia
lo dice la publicidad

SACIE SU ANSIEDAD SOCIAL

comprar ánimo es legal
si usted tiene el alma sucia ¿verdad?
Nada que no arreglen diez miligramos de diazepan
el psiquiatra prepara mis dosis extiende recetas
la dieta de pastilla con pastilla domestica mi neurosis
reduce mis crisis nerviosas aumenta mis náuseas
me dicen ya eres normal
y con un mililitro de Risperdal aplaco la psicosis
pierdo materia gris
pero aún sé
distinguir el arcoiris.
Diagnosticado a los veinte
muerto a los dieciséis
esquizofrénico paranoide
así es como vosotros me llamaréis
un nombre para todos los trastornos emocionales
y multinacionales avalando investigaciones
que crean medicación para tales enfermedades
y después
usted tiene una discapacidad del sesenta y cinco por ciento
eso
eso es sinónimo de límites que acotan cárceles
rejas que visten de traje oficial
el destino de este pobre animal
conejillo de indias de los putos psiquiatras
sus máscaras
industria farmacéutica
toda esa mierda
convirtiéndome en carne de psiquiátrico.

Pero hay algo que no puede doler
hay algo más allá de este cielo ámbar que no debe doler
y es la vida temblar de verme amar la vida hasta el desangre
palpitar sincronizada con el tiempo de mi cuenta atrás
sin saber si a alguien le importará
qué hueco dejo cuando me arrastre
su silueta de luz perdida en ruinas de bancal de nadie
hay algo
que hace mías sus cadenas
pero no puedo
hacer eslabón del reloj
ni sucumbir a la condena del tiempo
que ser aire que levanta fuego y amontona marea
es lo que quiero
y tú
entiérrame en tu vuelo si has de hacerlo
pero no hagas míos los insomnios
para soñarte en vilo y esperarte con el filo del ojo abierto
que yo quiero ser viento.
Hay algo que no debe doler.
Y es la vida acojonándose
de verme correr hacia su entraña
arrastrando en la memoria
el perfil de todas las montañas que corono
arrastrando su mentira de asegurarme el mañana para robarme el hoy
ser un animal domesticable vivir encogiéndome
hasta dejar de ser quien soy
hay algo
más allá de lo bello
y no se puede etiquetar con un sello
no se llama esquizofrenia
la enfermedad se llama miedo
los locos son los cuerdos
y quiénes los cuerdos
quiénes
si no ellos.

Equilibrio

Equilibrio.
Era la suma de la falta de papel higiénico
en mi nuevo cuarto de baño
y las pocas ganas de cagar.
Equilibrio.
Era saberse amado hasta el infinito
y ahondar aquel vacío, hacer hueco
en mis cavidades emocionales
para tal muestra de amor.
Rellené el hueco con un dolor incompresible.
Amor había sido una palabra hasta el momento,
innombrable, innaccesible.
Equilibrio.
Era que te echaran de aquel trabajo de mierda
de una vez por todas
y no darle ya la más mínima importancia
al borboteo constante de un destino
que se enganchaba cual alambre de espino
a todos los salientes de esta piel degastada.
Equilibrio.
Era una pregunta.
¿te has corrido?
Equilibrio.
Era omitir la repsuesta
y dejarlo claro con otra pregunta.
¿Y tu?
Omití en mi silencio demasiados orgasmos.
Aún así ellos se hacían llamar machos.
Aun así,
Pagué caro el precio de un amor
demasiado sofisticado para un alma prostituida.
Amor vestido de gala sobre la madera vieja
de la cubierta en aquel barco a la deriva ausente de la vida.
Equilibrio.
Era dejar de creer en la suerte y
luchar, y
sentir bajo techo
que la lluvia duele cuando cae tan fuerte.
Equilibrio.
Eran las sirenas sonando por la ciudad
en busca de un cadáver recostado
sobre alguna cama, en el portal número 3
el piso segundo,
mientras en algún hospital una madre
destrozada traía un nuevo dolor al mundo.
Equilibrio?
Pienso en esa palabra
mientras el peso de la balanza
me deja caer de un lado, un día,
me lanza, me eleva, me escupe hacía el abismo
con la misma fuerza
que el llanto del recién nacido.

elcazadorcazado

Le dí mi último filtro.
Le dí mi último papel.
Le dí un ibuprofeno tambien.
Más tarde me daría cuenta de que tambien era el último.
Mi último ibuprofeno.

Se haría el cigarro,
con mi último papel, mi último filtro.
Le dije que no,
podría haber fumado con él,
pero estaba segura de que él solo me dejaría con la colilla.

AMOR

Amor,
pellízcame,
no vaya a ser
que esté viviendo
sin saberlo,
la realidad.
Pasado continuo.
Presente simple.
Futuro imperfecto.

EL FINAL

la suciedad esta en el alma
el alma en los ojos,
en una mirada
he visto
quien eres
y he salido corriendo.

Tarde o temprano

Tarde o temprano
volverás a hundirte en mí,
como el Titán lo hizo bajo el mar,
tu piel bajo mi isla,
Finisterre, Costa da morte,
que más da,Andrea Hübnerbesarás la tierra que
formará orgasmo helado
sobre estas aguas,

tarde o temprano
el gran hundimiento
de tu boca roja en mi lengua firme,
en mi noche triste y sola,
me encontrarás en esta pecera gris,
pero esta vez creo saber que

a nadie salvaré
a nadie salvaré

mientras jodidamente olvido
en qué momento dejé de esperarte.

Cobro sentido
como la lluvia
sólo
cuando empiezo
a caer.

A veces
solo unos pasos
bastan.
Para andar todo el camino.

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