LA SOLEDAD DEL ESCRITOR

»El Poeta sugerido: Noni Benegas

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Para pensar y soñar
y para escribir, poeta,
hay que subirse al altar
y en el mismo profesar
la soledad del asceta.

Y en su mente penetrar
aislándose del mundo,
y hundirse en lo más profundo
del alma, y allí esperar
que el sueño sea fecundo.

Y a los poetas leer,
a Machado o Baudelaire,
y de sus fuentes beber,
y escuchar a esos profetas
sin jamás desfallecer.

¡Cómo colmar, soledad,
las horas de tu silencio
para contar lo que pienso
y así saberlo contar
sin echarle mucho incienso!

¡Ojo, evitarás caer
en loas ni complacencia!
Conservarás la inocencia
siempre hasta ya envejecer
mejorando tu sapiencia.

Y cuando la inspiración
entre por tu celosía,
ponte el himno a la alegría,
lanza un grito de emoción
y da un salto de alegría.

Más si aun así la pedrea,
ni a los dioses invocando,
te ayuda en esta tarea,
vuelve, estruja la mollera
y a dios con el mazo dando.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Noni Benegas

Noni Benegas

La Balsa de la Medusa

Sobre un tema de Géricault

Para comprar y vender
para salir de una infancia
aliviarla
de su carga de adultos de balsa de la Medusa
destinados al infierno de un mar en tinieblas:
la muerte huellas,
sin Géricualt, sin Velázquez, sin Dickinson o Lispector
sin palabras para decir el horror de la muerte tan sabida,
del rostro de boca contra la baldosa
del hilo de sangre de novela policíaca, o mal
film de guerra, o “El 41” que quedó para siempre de espaldas
en Siberia, o pájaros inevítales de la carroña del hígado
y Prometeo desmayado en el intento.
La roca viva, deslizante como una calzada de lava,
el paisaje subterráneo de las flores secas entre las páginas
de los libros olvidados
el cinturón de oro, de ocho graves kilos que hunde a Rimbaud
hasta la rodilla en su infancia.
Para negociar una infancia y comprar la vida,
la libertad.

La casa

Cómo disolver una casa, la estructura
de canela simple, sólida en la memoria
los travesaños de letras de molde
y las ventanas que enmarcan un único paisaje
lívido, de la infancia
Cómo estallar la ceniza y absorberla
por un agujero negro, o mejor luminoso, clarísimo
que brille hasta el fin y se apague
cómo no entrar ni salir, que no haya un porche
ni una escalera, ni una sala, ni una madre
al fondo de un sillón y un hermano por siempre en el baño
descubriendo su adolescencia
Cómo, una vez la casa quieta, borrar
la ausencia del padre
instalada con rabia de polvo en el vacío.

De: La balsa de la Medusa

Catrin Wels-Stein
Las Palabras…

Las palabras
-dicen-
componen, reparan,
sueldan los engarces
entre hueso y hueso
los suspiros
organizan los alientos
sístole-diástole
encarrilan los pasos
remontan las huellas
llenan las sombras

Las palabras
-dices-
son un hilo
te conducen

las palabras
frías
piden, exigen, invitan,
a darte calor
por ellas

un batido, un aleteo, un revuelo,
roces, sedas, ovación súbita
o latido
ronco, huero, hondo
hasta la formación
de sentido
subido, oído, transido
su función:
mantenerte vivo

Las palabras
al sol
ropa tendida
o arañas bajo la luz
escamas
torpedos veloces del agua-espacio
proyectil de algas, flecos de sentido,
desmoronamiento
polvareda
palabras-bomba
hacen la ruina
la memoria.
De: Las entretelas sedosas

Inscripción

No debería dejarse
al arbitrio de lo fugaz
la frágil sustancia del poema

decidido
entre un borde peligroso
y su rescate.

De puro extrañamiento

De puro extrañamiento
tengo la herida;
de puro borborito
ensimismado
y atracón de pena
como anfetas,
pero más largo,
extenso, curvo,
un vuelo por allí,
ese horizonte que sube
y se disloca
y no parece haber
medida o límite,
y sube y se dispersa
y sube y vamos todos
arriba
subiendo
allá nomás.

Otra luz

a Paul Virilio

A tientas por la casa
con pasos de tiza,
con la luz de los sueños
tan pronto opaca o radiante.

¿Quién alumbra esa pantalla
en el cerebro a oscuras?

Como la piel se aja desde dentro
el misterio de ese fulgor persiste.

La foto final

La foto debajo de la foto
íntima
día tras día
preparando
la foto que importa.
La juventud recogida
con una pala.
La pala cava
invisible.
De El ángel de lo súbito, Noni Benegas, FCE, Madrid, 2014.

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Y así encogido de hombros estoy en el parajerepasando el camino, harto de caminar,el andén…

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