Lamento

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De la humilde escarpia algo oxidada de mis pensamientos
voy colgando recuerdos casi olvidados de mi infancia,
testigo impenitente de ingenuos lindos sentimientos
y otrora procelosos, para reconciliar mi alma.

Aunque viejos son e incluso algunos de ellos malolientes,
-angustias, penas, preocupación, rencor, desesperanza-
todos a una, lapas asidas, anidan en mi mente
y aunque débiles me afloran y me inspiran la nostalgia.

Aquellos sueños oníricos que un día florecieron,
maltrechos se han vuelto ahora evocaciones sin palabras,
sonidos sin audio, ausentes sensaciones que ya huyeron,
vientos sin aire o tenues fuegos de pavesas macabras.

¡Qué hay de mis ayes!, de aquella sed saciada y hoy sediendo,
límpida agua que fluyendo me regalaba los oidos,
los cantos de cisnes que otrora embriagaban mis sentidos,
silencios, unicamente son que asiste a este lamento.
©donaciano bueno

El tiempo es una constante en nuestra vida. Cuando somos jóvenes, creemos que nunca acabará y cuando observamos que nos está yendo de las manos, tratamos de apurarlo al máximo. Nostalgia… la vida parece ser constante añoranza. Cuándo será el día en que aprendamos a vivir hoy como si fuera ayer, y cómo si no existiera mañana?

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