LOS SUEÑOS ¿qué son los sueños?/

Tania Ganitski (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Dónde estarán los sueños que he tenido
desde el último, ayer, hasta el primero,
si acaso para sueños hay granero
que se haya a tantos granos resistido.

Los sueños no entretienen. La memoria
no guarda en sus cajones los engaños.
ni entienden de rumores ni de apaños,
de lo que nunca ha sido ni es. Ni historia

algún día tendrán, ni quien la escriba
pues no gozan de sabios confidentes
capaces de pintarlos consistentes.
y es incierto que van a la deriva.

Los sueños son del alma la pabila.
Los sueños son la mente que cavila.
©donaciano bueno

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Tania Ganitski

EL MUNDO va a acabarse antes que la poesía

y habrá nombres
para diferenciar el olvido de la fauna
del olvido de la flora.
La palabra esqueleto solo se referirá a los restos humanos
porque habrá una forma particular
de describir el conjunto de huesos
de cada especie extinta.
Habrá un nombre para designar la última chispa de fuego,
un nombre primitivo como el del maíz,
y otro para la transparencia del río
que muchos se habrán lanzado a atrapar
al confundirla con sus almas.
Las crías nacidas ese día no se tendrán en cuenta,
pero la palabra parto sustituirá la palabra ironía que ya habrá sustituido la palabra tristeza.
Y habrá un léxico de adioses,
porque se dirán de tantas formas
que llenarán un libro entero, que es lo que quedará del amor,
de la literatura.
El mundo va a acabarse antes que la poesía
y la poesía continuará afirmando su devoción
a lo perdido.

DICEN que la última llama

se encenderá
en el océano.
En el vientre de la ballena
que hospeda los mitos olvidados,
en su canto,
que conjura el retorno de los dioses.
Pero yo he escondido
unas cerillas
para amparar las llamas
de la tierra.

LOS CABALLOS no iban a vivir

tanto tiempo.
Pero encontraron ofrendas
en el sueño de los muertos.
Allí pastan, beben agua y, a veces,
se acercan a las manos
cubiertas de panela
que brotan como flores dulces
a su alrededor.
Doblan el cuello y reciben la ternura
que también debió extinguirse
hace tiempo.

EL RUMOR DE LA NIEVE

Me preguntaste por el venado
de cola blanca,
por qué justamente ese.

Porque va desapareciendo,

la punta blanca de la cola
solo es el comienzo,
después se extiende por todo su cuerpo.

Las orejas son más resistentes
y demoran en perderse
en el rumor de la nieve.

En parte por la pasión
de sacudirme la voz de encima,
como un animal mojado;

y en parte por asemejarse al olvido.

Tuve que haberte hablado
del parentesco
entre los animales y la música;

decirte que hablo del venado
como pongo una canción para desaparecer.

MONTAJE III

Los caballos en los sueños
tienen hambre y sed.
Donde había hierba
solo hay tierra árida,
los pozos y las lagunas
se secaron.
De vez en cuando pasa un lobo
o un perro
olfateando la nada.
Entran por un lado y salen por el otro,
como en un escenario de teatro.
No me sorprendería
que fuera solo un perro
o solo un lobo
disfrazándose.

CRECÍ EN UNA MONTAÑA

embrujada por indios
que se lanzaban de peñascos.

Sin tiempo de decir sus últimas palabras,
sus últimos suspiros exhalaban mariposas.

En la montaña nadie se pregunta
hacia dónde vuelan estos insectos
o cuánto tiempo duran,

sabemos que no se puede retener
el suspiro de un suicida.

POR LA NOCHE canté

una canción de cuna india, me dolía
la mandíbula
porque hay que mover la boca
de otra forma.
Los sonidos precolombinos
vienen en distintos tonos como las sombras
me dolían los ojos también.

PÁJARO DE FUEGO

Dejé entrar a un pájaro de fuego.

Apagué la luz
para vaciar el espacio
y solo verlo a él.

Voló sin quemar el silencio,
un pájaro
de llamas inofensivas.

Si el fuego no se propaga,
el agua no puede
apagarlo, dijo la bruja.

Desafiante,
me mojé las manos
y le rocié el ala que más ardía.

Ahora guardo
un pájaro herido
que no come de mi mano

en una caja de madera
que no se quema.

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