MATAR EL TIEMPO

Mi Poeta sugerido: »Carlos Catena Cózar

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Yo voy matando el tiempo al tiempo que él me mata,
con el que bien me trata yo intento ser atento.
Como soy educado yo sé decir lo siento,
me excusen, no es preciso que estén dado la lata.

Mi tiempo es muy valioso, que al menos es de plata,
pues para el que esto escribe su tiempo es como el oro.
le mimo y con cuidado, yo guardo mi tesoro
así que otros opinen que solo es de hojalata.

Sería un mentiroso del mismo presumiera
así que un arrecife le aceche al roble recio
para absorberle su alma y hacerla prisionera.

Pues que anda tan escaso, permiso aquí pidiera,
-a quien le corresponda le pido ponga el precio-,
para seguir gozando, si fuera una quimera.

Y si él porque está lejos mi ruego no entendiera
valore el atenuante, pues goza de mi aprecio,
permita que disfrute de ver la primavera.
©donaciano bueno.

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¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:
Miguel de Unamuno Una mera elucubración sobre el valor, relacionado con los metales, que el tiempo tiene para cada uno de nosotros y la necesidad del mismo para finalizar esta quimera que es la vida.

MI POETA SUGERIDO: Carlos Catena Cózar

Carlos Catena Cózar

PAISAJE CON MURO BLANCO (1910)

Gabriele Münter ha pintado este cuadro
mientras yo –un siglo más tarde– pienso en ti
ahora palpo el cuadro y lo nombro:
ojos nariz gorro barba
la luz del ocaso en Estiria, tu nombre
Kandisky y el muro blanco que contiene
la masa oscura de tu idioma
el desengaño de Gabriele ante tu indiferencia
–Kandisky no responde a mis cartas–
un idioma que oprime como la masa
de la montaña: oscura subordina aliena vence
la sombra del amor es alargada
si nadie la corta ahora mira aquí:
cómo Kandisky en esta nube
se casa con otra ahora mira aquí
cómo yo en el poema
te observo (el muro que sostiene)
ahora mira aquí cómo Gabriele
contempla el desastre la mañana después
del amanecer juntos el último beso
los colores dicen que ya nunca

HISPANISMO

de su nombre nunca nadie pronunció la ese ni la uve
en el colegio dejamos de usar el color carne:
coloreábamos de marrón el tronco y la tierra
también el niño o la mujer que cuidaba viejos
nuestra única referencia eran los carteles de Cáritas
que decoraban el libro de religión y la sacristía
hablábamos con él por benevolencia
pero aguantábamos la respiración si se acercaba
solo yo conocía ya la pena y por eso quise
que me contara de su país y de los basureros
quise crear de su boca a mi oído un puente de madera
sobre el océano una intimidad de tienda de campaña
desde su belleza subordinada hasta la mía de niña
un día le mandaron leer en voz alta y yo levanté la mano
solo tenía siete años cuando pregunté al maestro
si algún día Steven dejaría de hablar como un pobre.

De Los días hábiles.

mi padre me dice:
tardé cuarenta años en cobrar lo que tú cobras
yo pienso en 2008 las noticias y los titulares
mi primo Alberto exhausto de poner azulejos
trabajaba a destajo alicataba cien pisos al día
mi padre decía: no puede ser
tardé cuarenta años en cobrar lo que él cobra
nunca esperó nada de sus hijos (mi padre)
nos dio la impaciencia las letras una casa amplia
en el colegio los niños nos llamaban vagos
por no mancharnos nunca las manos con cemento
miro hoy mis manos aún limpias de camino al trabajo
mi padre repite: no puede ser
tardé cuarenta años en cobrar lo que tú cobras
con el mal augurio abro el ordenador accedo al sistema
lamento las ocho horas que me quedan y pienso
que el estallido de la burbuja inmobiliaria fue un alivio
para los que ponían azulejos a destajo
– – –
intento construir una casa donde quepa mi abuela
mantengo el orden según sus enseñanzas
lo cocino todo con aceite de oliva
y desconfío de los que tienen dinero
la imagino sentada a esta mesa
en la que nadie nos comprende
lamenta al mirar por la ventana
la lluvia fatal para una cosecha que no existe
he colocado una estampa de su virgen en mi escritorio
he pedido a una gran empresa tecnológica
permiso para rezar el Ángelus cada mañana
desde este tiempo sin memoria
imagino una sesión de espiritismo con ella:
tras de sí las tierras que sembró para nosotros
frente a mí la ciudad que no construyó nadie
sentada en su sillón mi abuela observa
cómo el vaso estalla entre mis manos
– – –
si mi hermano saltara esta noche desde el puente de Brooklyn
cuánta literatura por escribir me dejaría en herencia
esta casa cómo será esta casa tras la muerte de mi hermano
si tendré que adoptar su talante tranquilo y de arena
llevar puesta la cadena de oro que arranquen de su cuello
o usar el iPhone que dejó cargando antes del salto
quién mandará de vuelta su ropa para que yo la lleve
y todas sus cosas para que yo con los años las tire
en qué idioma será la llamada y quién la hará
sonará también de madrugada o modificarán
los husos horarios los clichés del poema
vendrá la policía americana a interrogarnos o quién
nos meterá si no los dedos en los ojos:
¿sabía usted de la soledad de su hermano
del fracaso al que se enfrentaba cada mañana?
¿tenía usted conocimiento de su tristeza
de las veces que faltó a trabajar sin excusa?
¿le habló alguna vez su hermano del miedo
sobre el que usted tanto escribe? Y sobre todo,
¿se siente usted culpable por haber pensado
en el suicido de su hermano?

TINDER MAKES ME SAD

hay 70 personas en 10 km a la redonda que querrían
tener una cita conmigo sentarse al otro lado de la mesa asomarse
a este vacío que me habita deslizo el dedo y repaso
estos 70 hombres con padres madres y aspiraciones
toda una vida detrás de una foto y siento que la tristeza
ya no es tan bella esta fragilidad esta palidez
esta vulnerabilidad que me cercan no son ya poesía
no sé qué contestar cuando preguntan mi rol en la cama
solo quiero que sus brazos contengan mi figura
que el vacío que me habita dentro devuelva el eco
a alguien si ninguno de estos setenta hombres
pensará en mí en la soledad del insomnio si ninguno
cogerá aviones de su país al mío ni asistiría
mañana a mi entierro si realmente a ninguno
le interesa mi rol en la cama por qué no ser sincero
contestar da igual no importa yo solo quiero tener a alguien
de la manera que tienen
los que tienen algo
– – –
cuando estés cansado
los pies no te respondan
y el tiempo nunca acabe
cuando cierres los ojos por la noche
la oscuridad sean números
el silencio órdenes
cuando estés harto y quieras irte
ven entonces aquí conmigo
porque una vez dijiste –qué joven–
contigo yo lo aguantaría todo.

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Hoy voy tomando notas mientras camino, la vida así me paso tomando notas, las palabras…

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