MIS FACTURAS IMPAGADAS

»El Poeta sugerido: Enrique Fernández Granados

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Un día llegará que Hacienda quiera,
de la empresa he de hacer tabula rasa,
pondré en un gran letrero: se traspasa
o se vende por si comprar quisiera,
y alguno lo anotara cuando pasa.

Y así pondré el final a mi negocio
al que en vida tanto esfuerzo dediqué,
le pondré un candado y diré que
he roto la baraja con mi socio
recordando aquel día en que empecé.

Haré cuentas, diré, no me hice rico
que ya al final de todo acabé a pachas
pues buenas he tenido y malas rachas,
a obreros liquidar me costó un pico
y allí sólo ya quedan cucarachas.

Y aunque buen siempre he sido pagador
es posible que quede una factura
-prometo compensarla con ternura-
sin pagar. Perdón pido al acreedor
pues que ayer ya lo hice a el señor cura.
©donaciano bueno.

Comentario del autor sobre el poema: La vida es como un negocio. Dura lo que dura y al fin un día pone el cartel de se vende o se alquila. Nunca, Se traspasa.

POETA SUGERIDO: Enrique Fernández Granados

Enrique Fernández Granados

Los fantasmas

el arte de olvidar comienza recordando

alúmbralos escúchalos una vez más
devuélveles un cuerpo
a tus fantasmas

esa demorada forma de decir adiós
a lo que fue y amaste y ha brillado
con su huella imperfecta pero firme
en el recuerdo de las cosas
que guardarías como un tesoro

hay que amarlos hasta que se vayan
mirarlos hasta que desaparezcan
oírlos hasta que el silencio
detenga al fin su corazón
herido todavía de palabras

pudieran ser a través de tu llegada algo que no se ha ido
del todo o un mendicante
amor que ha extraviado en alguna encrucijada
su camino de regreso
o solo cierta vieja luz
que por momentos vuelve

no huyas de ninguno
recuerda que todos como tú mismo están de paso
dales audiencia y justicia
con la misma dignidad que a los vivientes
pues si los ignoras
habitarán tus actos
porque también forjan los eslabones de tu miedo

déjalos alumbrarte desde su ausencia
acaso el itinerario de vivir
requiere presenciarlos
y ellos son la mitad de su belleza

y ten en cuenta que el arte de aprender
también comienza recordando.

La higuera

Creo que fueron los mejores años de mi vida
los que no comprendí
y sólo pasaron
aquel verano donde rompimos los frascos delicados
de la infancia
aquellos días de sol
donde guerreamos y caímos
llenos de música de ruedas
de sangre en las rodillas
ese lugar veloz
donde no éramos sino velocidad.

A LIDIA

¿Qué soy falso y aleve,
traidor y vil, y pérfido y malvado?
Y… ¿qué más? ¿Nada más te han declarado
los pétalos de nieve
de la cándida flor que has deshojado?
¿Que yo no tengo amor, que lo he fingido,
que Irene, diestra en la maldad me incita?
¿Que no te quiero, no, ni te he querido?…
¡Vaya una mentirosa margarita!

EL VINO DE LESBOS

Si queréis de mi lira
oír los sones,
dadme vino de Lesbos
que huele a flores.

Y si queréis que dulces
amores cante,
venga Lelia a mi lado
y el vino escancie.

Pero no en cinceladas
corintias copas,
¡porque el vino de Lesbos
se liba en rosas!

El Amor nos lo brinda,
y el que lo bebe,
¡arder en sacro fuego
feliz se siente!

Es suave como el néctar
que, en los festines
del Olimpo, Ganímedes
alegre sirve.

¡Que venga Lelia hermosa,
y sus hechizos
celebraré en mis cantos
bebiendo vino!

Veréis cómo la niña
si oye mis coplas,
me da vino de Lesbos,
pero en su boca…
¡Porque el vino de Lesbos
se liba en rosas!

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Cuando tengas abierta una herida y quisieras la pena curarla, cuando sientas que el alma…

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