¿QUÉ MÁS DA?

»El Poeta sugerido: Xánath Caraza

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¿Y qué más da si yo no entiendo nada,
por qué será que siempre me confundo,
por qué la mar conmigo es despiadada
y ahora el viento me arrecia ya iracundo?

Si limpia yo mantengo la mirada
y todo pareciera que está oscuro,
escasa de esperanza y de futuro
se encuentra ya nublado o no ve nada.

¿Y qué hice yo, qué fue que la ceguera
tan pronto hasta mi umbral se haya acercado,
a qué viene el castigo sin pecado,
que tengas que enviarme a la tronera?

Si, humilde, yo con poco me conformo
y puestos a pedir no exijo nada,
aquí quiero pedirte a mano alzada
sumerjas al que escribe en cloroformo.
©donaciano bueno.

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POETA SUGERIDO: Xánath Caraza

Xánath Caraza

Espuma sangrante

Para los 43 estudiantes de Ayotzinapa

Este mar que lame el arena,
olas hambrientas,
testigos sonoros,
luna de agua con ojos quietos.

Inmóviles palmeras mudas frente a mí.
Caminan los rayos del amanecer en las calles,
marchan ante el contenido rugido del mar.

Aves migratorias en el horizonte,
con ellas vuelo.

Arena salmón lamida por la espuma sangrante
mientras cuarenta y tres niños perdidos
gritan en sus líquidas rojas entrañas.

Aullidos sordos, aullidos sordos
en este mar estático que ruge,
ruge mar, ruge, ruge sus nombres
para la eternidad.
(11 de octubre de 2014, Acapulco, Guerrero, México)
[Poema incluido en Ocelocíhuatl, Mouthfeel Press, 2015]

Aterrizando en St. Louis, Missouri

La misma noche que aterricé en St. Louis, MO
se subastó el traje de león cobarde
de la película el Mago de Oz.

Esa misma noche al tocar tierra
la mujer junto a mí me preguntó
qué si St. Louis, MO era mi último destino
ella no estaba segura de poder
llegar a casa porque la calles
estaban tomadas.

La noche que aterricé en St. Louis, MO
mi vuelo llegó retrasado.

La misma noche que aterricé en St. Louis, MO
el aeropuerto estaba lleno de policías
con perros que olfatearon mi maleta
llena de libros, mis armas secretas.

La misma noche que aterricé en St. Louis, MO
pensé en el río Hudson
en los colores que absorbí
en ese otoño amarillo de hojas de árboles
de ginkgo en la acera en Brooklyn
frente a la galería donde había leído.

También pensé en la noche de tormenta
en el cuarto piso donde el viento
aullaba frente al Hudson
y yo en pijamas escuchaba
hipnotizada sus ritmos.

La misma noche que aterricé
en St. Louis, MO me urgía llegar a casa
y escribir un poema.

Esa misma noche, en el aeropuerto,
me pregunté si no estaba en Latinoamérica
donde ver pasar policías armados
en las calles es el pan nuestro de cada día.

Esa misma noche cerca de las 8 y media
Ferguson se llenó de llamaradas.

Esa misma noche algo dentro
de mí se rompió de golpe.

Esa misma noche sentí
que eran 43 + 1.

Esa misma noche
sentí tristeza.

La noche que aterricé
en St. Louis, Missouri.

La noche que aterricé
en St. Louis, Missouri
me recordó que la vida
no la tenemos comprada.

Que es frágil, que no es nuestra,
que aquí estamos de paso.

Me recordó que soy afortunada
de escribir estas palabras,
de tener el espacio donde
manifestarlas.

Me recordó que tengo una voz
que quiero usar apropiadamente.

Luego pensé, al aterrizar en
St. Louis, MO que esos 43 + 1
no estaban, que no estaban,
que nunca leerían mis palabras,

que esa noche que aterricé en St. Louis, MO
hacía frío y que las imágenes
en el televisor de uno de los bares
frente a la sala E22 eran de fuego puro,

que era lunes 24 de noviembre
en St. Louis, MO.

También pensé en una noche en
la playa, en una fogata tan grande
que alcanzara la luna.

La noche que aterricé en St. Louis, Missouri
pensé en ti, Michael Brown, pensé en ti.

Pensé en ti, niño perdido, pensé en ti
pensé en ti, 43 + 1, pensé en ti
pensé en ti, en ti, en ti, en ti
en ti, en ti, pensé, en ti, en ti
en ti, en ti, ti, ti, ti, pensé
esa noche, al aterrizar.
[Poema incluido en Ocelocíhuatl, Mouthfeel Press, 2015)

I.

Llueve en el fosforescente verde matutino.
Descubro entre la cibernética tinta negra,
entre un desconocido norte que es mi sur,
palabras entretejidas con miedos,
sentimientos disfrazados de distancia,
muros metálicos dividen dos países,
dos corazones, madres e hijos,
padres y hermanos, pasado y presente.

¿Qué nos hace diferentes?

Somos manos que escriben,
que trabajan, limpian y guían
en la oscuridad más grande.

¿Qué es una frontera?

Límites creados,
culturas forzadas
a darse la espalda.

Llueve en el fosforescente verde matutino.
Descubro entre la tinta negra
de esta pantalla de luz artificial,
los hombres y mujeres sin nombre
que apenas dejan rastro de
su existencia en los desiertos.

Anónimos seres que nunca
serán reclamados.

Esperan las madres orgullosas
a los hijos e hijas tragados por
la flamígera arena del desierto.

Rojo atardecer llena mi pantalla
y la tinta negra empieza a sangrar.
[Poema incluido en Tinta negra, Lobo Estepario Press, 2016]

Hoy mujeres y hombres

Ciudad con campos de flores rojas,
cada pétalo lleva el nombre
de estudiantes que conocí.

Hoy mujeres y hombres.
Ya no niños inocentes
ni adolescentes rebeldes.

¡No hubo tiempo!

Hoy mujeres y hombres
que demandan justa causa:
el derecho que no se debe de prohibir,
derecho a ser educados,
a ser parte de la ciudad.

En las ciudades
donde los derechos
de igualdad no han nacido,
donde la voz de aquellos
que atravesaron la frontera
sea tan válida como la de los demás,
las calles están vacías.

Quiero recordar el color rojo
de los campos floridos,
el reflejo del sol y del agua,
la fuerza de sus palabras.

Ya no hay niños inocentes
ni adolescentes rebeldes.

¡No hubo tiempo!

Solo mujeres y hombres
forzados a crecer.
[Poema incluido en los poemarios Conjuro, Ocelocíhuatl y las antologías, Poetry of Resistance: Voices for Social Justice y Resist Much/Obey Little: Inaugural Poems to the Resistance]

Naturaleza

La que se mueve fuerte
produce flores rojas embriagantes
y los poemas más sensuales.

Está lastimada.
Sangran sus cañones,
sus montañas se desgarran.

Su corazón rojo profundo tiembla.
Vibra su centro enardecido,
las casas caen.

Granizadas de plata
cubren los verdes campos
con la ira azul de ehécatl.
(Kansas City, otoño de 2012)
[Poema incluido en Sílabas de viento, Mammoth Publications, 2014]

Corazón de agua

Corazón de agua gira
origen del universo,
borbotones de historia líquida,
zafiros de las entrañas de la tierra
se desbordan por doquier.

El agua canta en su nacer,
en su correr por las arterias,
fuente redonda,
chorro de fuerza
fuente de vida,
ecos lacustres,
centro de la tierra.

Universo de agua,
baila con la corriente,
penetra las grietas,
llena la fuente que sana,
que baña, que lava el dolor.

Gira agua en mi tintero,
penetra esta página blanca,
márcala e inserta tus raíces líquidas,
expande la vida, fluye, fluye,
canta, canta, agua, corazón de agua,
gira, chorro de fuerza, eco lacustre,
báñame, vibra, llévate el dolor.
(En el aire, 8 de julio de 2015)
[Poema incluido en Donde la luz es violeta, Mammoth Publications, 2016]

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