REFLEXIONANDO

»El Poeta sugerido: Vicente Amador Flor C

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Existir, ser, estar
y mirarse al espejo cada día
creyendo en lo que refleja y no dudar
si esa mueca que es de susto o alegría.

Vivir, contar, cantar
en la ducha las coplas que quisiera
que te acerquen al pasado; y recordar
que es vivir lo que entonces él viviera.

Sentir, soñar, amar,
querer tocar el cielo con las manos
esperando ver que dios al despertar
te quiera a ti igual que a tus hermanos.

Y al viento contemplar
cómo acaricia y besa tus mejillas.
Y, sin verle, de su gesto disfrutar
y el olor de las lindas florecillas.

Andar y recortar
el tiempo de esta vida tan pequeño,
sabiendo que nuestro fin ha de llegar
dejando para el fin el mejor sueño.

Éste soy yo, un juglar,
un poeta subido en una nube
que disfruta en su atalaya al contemplar
como allí, lo que baja, siempre sube.
©donaciano bueno

Vivir es observar la vida,

POETA SUGERIDO: Vicente Amador Flor C

Vicente Amador Flor C

Evocación

Retornando al Ayer de nuestra vida
hoy me siento sin ti como el viajero
que busca en vano un amoroso alero
en una gran ciudad desconocida.

Hoy nada te suplico ni te exijo;
es inútil soñar el alma nueva;
y sin embargo el corazón te lleva,
como un niño que lleva un crucifijo.

Por sendero distintos trajinamos
y el parque donde siempre nos juntamos
sólo existe a través de un espejismo.

Hoy, con la angustia del que nada espera,
en mi dolor, parece que tuviera
el corazón al filo de un abismo.

Desolación

He muerto para ti. Pero no hay duda
que fue tu amor tan puro como un cielo
y que tu mano de impiedad desnuda
me dio a beber la fuente del consuelo.

Hoy me atormenta una tristeza muda
y abrasadora como lava ardiente.
Hoy mi recuerdo a mi dolor se anuda
para clavara espinas en mi frente.

Lejano amor, ¡oh adoración tan alta!,
me siento solo, tu piedad me falta.
Y suspirando, el panorama abarco

tal como un viejo capitán marino
que se abandona tristemente al vino
desde la noche que perdió su barco.

En el mar

Apaga el sol sus luminosas fraguas
y sobre el mar — cuya belleza asombra —
yo te siento venir como la sombra
del divino Jesús sobre las aguas.

A mi doliente soledad te sumas;
en mis saudades silenciosa rondas;
mientras mutila el seno de las ondas
la nave airosa entre un albor de espumas.

Más, de repente sueño contemplarte
muerta, mientras levanta su estandarte
la noche acribillada de luceros.

Y en el confín del mar triste me pierdo.
Y se quedan mis ojos prisioneros
del inmenso dolor de tu recuerdo.

LA ORACIÓN DEL OLVIDO

Llora el recuerdo triste su elegía
y el corazón en su dolor te evoca;
alma yo sé que nunca serás mía
y sin embargo pienso que algún día
he de juntar mi boca con tu boca
en un beso de dulce idolatría.

Bién sé que soy un loco incomprendido
que en vano adoro una quimera santa,
inútil es pensar que si he perdido
el ave de tu amor que ya no canta
como ayer en el huerto florecido.

Hay algo en tu amor, algo tan triste
como el último adiós de tu mirada,
sé que no volverás, la frágil nave
de nuestro amor ya se perdió y la vida
con su tristeza demasiado tarde
que no hallarás la dicha ya perdida.

Dicha imposible, corazón herido,
amor lejano, dulce edén perdido,
templo olvidado donde hoy en día me pierdo,
en él tan solo tejerán su nido
los pájaros errantes del olvido.

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