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Mi poema: 'RETRATO DE UNA PLÁCIDA MAÑANA'

Mi Poeta sugerido: Chicho Porras

MI POEMA…de medio pelo

 

El río anda empujando la corriente
haciendo sobre el agua malabares,
los chopos larguiluchos de esos lares
lo aplauden de una forma displicente
soltando de su leño lentamente
el lastre a cada hoja y sus pesares.

La luz de esa mañana en la neblina
asiste perezosa y somnolienta
fingiendo la función se representa,
mirando con sigilo a la colina
que nace y la que apenas se adivina
cual fuera que el pasar no tenga en cuenta.

Un tanto más arriba unos pinares
ajenas van soltando la tamuja,
al tiempo en que en el suelo se dibuja
un puzzle con sus piezas singulares
dispuestas a mostrar sus avatares
cual fueran soliloquios de una bruja.

En este panorama monacal
tan lleno de perezas y desganas
irrumpe el repicar de unas campanas
y todo aquí se torna un carnaval.
La radio ya ha cambiado su dial,
da paso a otras contiendas más mundanas.
©donaciano bueno.

Después de la #tempestad viene la #calma, después de la calma... Clic para tuitear
MI POETA SUGERIDO: Chicho Porras

Chicho Porras

BELLA DURMIENTE

Ni es bella, ni duerme,
Es un puñado de letras organizadas
En varios pedazos de papel
Escritos hace quién sabe.
Ella, durmiendo no, despierta siempre,
Y se pasa los días uno a uno contados
Dos tres cuatro,
Resignadamente,
Cinco seis, siete
Sentada en un rincón de la casa
No duerme
No come,
No anhela,
No siente el cuerpo que debía
Poseerla.
Por eso, ha decidido dejar de pensar
No volver a decir palabra,
Y solo refugiarse
En los secretos más profundos
Que habitan al borde de su conciencia.
La Bella Durmiente desquiciada
La Bella Durmiente intolerable.
Con el ropón de rosas azules
Las sandalias amarillas
Y ese dolor en el pecho
Que podría llevarla hacia otro mundo.
Mientras los días pasan
Y los sueños se evaporan
Los príncipes se pierden
En tierras indefinidas…
Las aves vuelan hacia otros cielos
Donde enanos hermosísimos
Se esconden por lugares invisibles.
No hay nada que hacer: la voz
De ultratumba se acerca a la mujer…
No quieres vida
No deseas ser libre
No eres un ser humano.
Fantasmas de colores paliduchos
Entonan una balada prehistórica
Sin solución alguna
Desde un rincón de cuarto oscuro…
La Bella Durmiente
Hace mucho
Que no duerme…
Hace mucho, mucho
Que no duerme:
Pero tampoco duermen
Las palabras
Ni los cuentos
Ni los libros…

ESE VIEJO RUIDO

Ese viejo ruido y la mirada
De la lechuza que se fuga
En el silencio de la noche,
Corriendo detrás de un sueño
Hecho polvo por los años perdidos.
Ese vendaval de palabras oscuras
Que va cayendo a pocas junto al rocío
Vertical del tiempo.
Esa quimera, esa lucha
Esa visión antigua y destartalada
Donde nos unimos como encadenados
A resistir cualquier inclinación
Del beso.
Esos labios marcados por las sombras
Que gimen un popular estribillo
De cadencias,
Más no abiertos, a la par
Sino más bien al toque
De la lengua
O la fiebre.
Esa luz circular que baja
Por mi cabeza hasta oler tus motivos
Conjugados a mis penas,
Y gira y gira y gira la realidad
Solitaria y gira…
Y los pasos van quedando atrás
Marcados por un deseo inútil
De saber que ya no nos amamos
No nos amamos
Ya no nos amamos…
Que un pájaro tiñe
De azul añil el corazón de tu pecho
Bajo las ropas sucias
De la próxima aventura.
Y gira, y gira la realidad
Y seguimos a pocas, muriendo.

FEOS

“Todo lo feo debilita y deprime al hombre. Le sugiere la decadencia, el peligro, la impotencia.”
Friedrich Nietzsche

Los jornaleros son feos
Con sus casacas amarillas
Y esos hocicos de puercos
Achicharrados bajo la resolana más impía
De la estación estival…
Son feas las putas viejas
Con sus pellejeras de mil metros
Colgándoles de las caderas,
Y el esófago tan hinchado
Por años de tragar pecadillos inestables.
Son feas las bailarinas, mejor
Si el pelo lo tienen desmoronado
Y grasoso,
Y el dedo gordo del pie lo esconden
Como una enorme piragua
Aguardando el momento
De los desquiciados fouttés
En la escena nocturna.
Son feas las vecinas chismosas
Con caras de yeguas y lenguas quilométricas
Las que se posan por los huecos
De los postigos
A denunciar con sus babas perniciosas
Lo que no les importa.
No obstante: existen feas extraordinarias
De talle finísimo y caras de jirafa
Que se atreven a caminar
Por un parque, al mediodía, sin taparse la cara:
Son feas extranjeras o maestras solteronas
Algunas, son dentistas con peste en la boca
Y cajetillas de dientes hechas de mayólica.
Otras veces, es horriblemente feo un mago de circo
Que busca ilusiones fugaces en
Su consciencia de culpable.
Son feos también los bodegueros, Dios nos ampare,
Luciendo unas caras grises
Marcadas por la venta constante
De libras de aceite y jamón
Batiendo la monotonía
De estar, por horas, cruzando de un lado a otro
De un mostrador destartalado.
Son feos mis primos, mis hermanas
Mis tíos son tan feos que nunca los invito
A casa por temor a que me espanten,
Son feos un par de amigos olvidados
Que se han ido secando a solas
Como ramas de un árbol en invierno.
Feos, también, los encuentras en los bares en la madrugada,
Cuando las estrellas se hacen las ciegas
Para no dejarles la oportunidad
De verles el resplandor sideral
Que expulsan de sus jetas descascaradas.
Son tan feos los taxistas
Que ellos solos se hunden en las sombras
Del taxi masticando saliva
Como los dromedarios.
Al contrario de toda esta fealdad
Cochina y malparida,
Por ejemplo: los asesinos son hermosos
Llenos de pelos, escondiendo siempre el puñal
Bajo un pecho acalorado
O una bolsa prieta pegada a sus espaldas.
Hermosos son los traidores
Espías y chismosos
Escondidos detrás de altas tapias
De cemento y alambradas de púas
Para evitar todo posible escape
Hacia la vida.
Son aún más hermosos
Los condenados a muerte
En su silencio de años
De horas
De nostalgias
Que solo esperan
La voz del verdugo, tan hermoso como ellos,
Para finalizar
Sus vidas
Con esa calma divina que les llega
De una sociedad perfecta.

Sepan que fuimos amigos

A Narciso
(al enterarme recientemente de que yace en un asilo de ancianos
padeciendo de alzhéimer).

Su nombre estaba escrito
Con gotas de agua
Y sombras de otros mundos…
Era su oscuridad el amplio
Refunfuñar del sol
Cuando retoza con el final
Del mundo
Su voz era la voz del desatino
Con pelos y milagros
Hundidos en un abismo
Donde sólo alumbran las estrellas.

Su piel más que piel era la última cosecha,
La fruta que se madura,
Semillas patinando
Con la lluvia en los surcos de la tierra.

Cargaba con el andar de un santo.
La frente perfecta de un polígono
Llenaba casi un tercio de su cara…
Poseía el arte de expresar la palabra soledad
Con acento de otras dimensiones…

Amigos fuimos para siempre; una misma
Realidad de aquel entonces,
Y así fue cayendo la luz de la conciencia
Formando un lago
De cromosomas fijos al encuentro
Del alga con la intimidad de los gusanos…

Hoy yace solo, solitario, soliloquio
En su cueva de ermitaños
Ya no recuerda a nadie, ni siquiera su nombre,
Pasan los días, pero para él
Seguirán siendo los mismos…

Quien tenga un poco de piedad
Me escuche…
Quien piense en una eternidad
Que me perdone.

La muerte pasa por el SW

(a la memoria de un amigo que falleció antes de comenzar a vivir)

Viene la muerte, sí, ya viene;
Naipes en mano
Colorete en los labios,
Vestida de azul Prusia
Y tacones de cuña.
Alta y vieja, la muerte
Con sus mil y una gangarrias
Guindando de un cuello
Que posee el olor
De la sangre cuando no coagula…

Pasa la muerte, no tocará una puerta
Prefiere escurrirse como una araña
Desleal a las moscas que la inundan…
¡Llega la muerte a tiempo!
Siempre a tiempo.

Pasa y pasará, mientras
La vida,
Llena de enfermos
Y locuras ambidiestras
Le esconda el apetito de sus dudas
En una hora desconocida,

Son las tres en punto de la tarde;
Sepan que la muerte ha llegado en un tranvía,
Se bajará con lentitud fantasma
Y muy despacio
Caminará sin rumbo
Oliendo el panorama de su empeño.

Mientras repetirá con voz fingida
En su silencio mortal:
Vengo a morir;
Vengo muriendo hace siglos
Enseñando a morir:

Mientras por el cielo: la tarde cuelga su estola de sombras
Sobre el mundo.

Fugaz

Fugaz, tal vez, o manso
Hipnotizando la gloria de la vida,
Con hoy, mañana, nunca
Tocando las espuelas del minuto:
Nace el tiempo
Por una calleja oscura
Fría, aislada del mundo
Festejando una memoria
Que siempre será
Una visión remota…

Obviando la razón
De que brotó
Para burlar las horas,
Los días y las noches…
Y así poder quemar con reprensiones
Los tantos olvidos…

Estamos sujetos a su ira
A su voz de extraterrestre planetario.
Su canción vieja implica,
De vez en cuando, nociones de un futuro,
Pretéritos pluscuamperfectos
De verbos agotados de existir…

Sin embargo, sigue aquí con nosotros:
Azadón en mano,
Correa para amordazar palabras,
Pinchos de antepasados,
Hechos polvo.
Y allá, lejos, perdidos,
Cerca del final de algún camino
Vamos nosotros detrás de él
Rezando en varios idiomas
Que ya nadie comprende.

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