SE FUE AQUEL HOMBRE/

Carlos Ernesto García (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Se fue aquel hombre que todo lo sabía,
que asesoraba él mismo al ignorante,
el que era ingenuo y el que era un petulante,
agnóstico, el ateo, el que creía
de la verdad supina un fiel marchante.

Y un día se fue, se fue, ¡quién lo diría!
el tonto el haba, el listo, el Presidente,
y el que allí asó la manteca, el indigente
mutis haciendo en la misma cañería,
entre lamentos y gritos de la gente.

Y esta mañana se fueron un montón,
un barrendero y un cura, un empresario,
y algunos más que vivieron del erario
con sus vergüenzas al aire, sin calzón,
y hasta es posible se fuera algún Notario.

Se fue el que vino a ser un dependiente
y al que el destino forjara un maleante,
el bueno, el justo duraron un instante,
todos unidos rodando en la pendiente
el que era honesto o fuera un traficante.

Todos marcharon en tanto que otro vino
desconociendo que el mismo toma el guante
así que sueñe que aquí vino triunfante
para ahogarse en su soplo en su camino
o en el requiebro de algún sueño menguante.

Uno tras otro, que aquí nadie se queda
cual pasajero que embarca sin destino
cada uno a cuestas que es reo de su sino,
todos se secan cual seca la arboleda
así parezca que fuera un desatino.

Conozco alguno que mira hacia otro lado
y se hace el longis* porque no ver quisiera
pasa en silencio sabiendo que le espera
y es que su tiempo pronto se habrá acabado
esté de acuerdo, lo dude o así no quiera.
©donaciano bueno

* darse por no enterado 

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Carlos Ernesto García

YO NO TENGO CASA

La mitad de lo que amaba ya no está conmigo
Unos (casi todos) se han quedado
Otros simplemente partieron

Mi hermano urgentemente me escribe de México:
La casa se derrumba
hay que venderla
y pienso:
es qué aún tenemos casa?

Mi padre se quedó sin comprarse aquella camisa
o aquél pantalón que tanto le gustaba
sin ir al cine los domingos
sin viajar con el que tanto soñó
y se conformó con visitar un parque
en donde mirarle el rostro al caballo
y al general que lo montaba en una estatua
Todo por comprarnos una casa
Una pequeña y modesta casa donde vivir
y a la que hoy solamente se le ocurre derrumbarse

Por mí
que se derrumbe si quiere
Si la mitad de lo que amaba ya no está conmigo
si los niños no se amelcochan frente a la ventana
y si a mi hermana se le quebró la sonrisa frente al espejo
aquella terrible noche de junio
antes de la tormenta y el canto del gallo
si el llanto metálico de un niño
no me provoca una tremenda ternura
que haga nacer una canción de amor entre mis manos
por mí que se derrumbe;
y que vuelvan a construir un día si quieren
pero será sobre cenizas

Mi voz
no vibrará más en sus paredes
Tus cartas de amor Mariana
no llegarán con su olor a perfume hasta mis manos
Al caer la Navidad estaré siempre lejos
y solitarias habitaciones poblarán la casa
que según cuenta mi hermano en su carta:
ya perdió sus primeros cristales

Está bien
que se derrumbe si quiere
si es así
olvidarla será mi venganza
porque yo hace tiempo
mucho tiempo
que no tengo casa.

BREVE POEMA DE AMOR

Vos sabés que yo
vengo de la melancolía a la melancolía
que confundo todos los lugares
la Plaza del Zócalo
con el Parque Ula Ula
el Danubio con el Lempa
a los niños andaluces con los de Panchimalco
la torre de París
con las de electricidad que daban frente a mi casa
allá en San Martín
cerca de Suchitoto


la verdad es que lo confundo todo
hasta el color de tu pelo
con la espesa oscuridad de los cafetales.

CON MALA LETRA EN LA PARED

Las calles tomadas
por el espectro de los ausentes

Apenas sí hay tiempo de leer al paso
unos versos escritos con mala letra en la pared
Pero… ¿Dónde está el poeta?

Camino entre las esquinas sigiloso
mientras por una cuneta
avanza con desgano (como no queriendo llegar)
un hilito de sangre
que se perderá en la cloaca.

PRIMER BESO

A una muchacha cuyo nombre no recuerdo.

Cuando te besé
(Fue en casa de una amiga tuya
que me gustaba)
era la primera vez que te besaban

Sentí tu cuerpo temblar contra la tierra

Nunca más volví a verte ni besarte
pero cuando te recuerdo
no sé por qué
aún siento tu cuerpo temblar contra la tierra.

ANACAPRI

Apoyo ligeramente mi cuerpo
en una esfinge de granito.
Una joya más
colocada en los jardines
de la excéntrica Villa de San Michele
desde donde se contempla a lo lejos
entre la bruma de la mañana:
el Golfo de Nápoles.

Murmuran los lugareños
que en Anacapri Alex Munthe
fue un refinado anfitrión
del viejo Nietzsche
de Gorki y de Lenin.
Tres caballeros
como Emiliano Zapata
como Pancho Villa
de mirada felina
de atusado bigote.

A QUEMARROPA EL AMOR

Guardo como pequeñas piedra de mar
días de nieve
regiones habitadas por el miedo
incendios de miradas devastando las calles
reinos de abejas y de hormigas
silvestres floraciones de palabras
atardeceres bajo oscuras arboledas
lápidas polvorientas
sobre historias personales
mesas de café
desde donde controlábamos las piernas
de una mujer que no nos hizo ni caso.

Alojo recuerdos como piedras de mar
y ninguno termina de hacer daño
en la palma de la mano
donde los aprieto con indecente esperanza.

Son recuerdos
como los de un gato en el jardín
con una bala entre las patas
¿O será alguien cargando su revólver?
De un gato que llora en el jardín
¿O será mi madre
que no está en casa desde ayer?
El recuerdo de un hombre que salta la verja
y yo no tengo tiempo
ni ganas para recibirlo.

Los impactos rompen la puerta
mientras irrazonablemente
la luna se aburre allá arriba
y saltando el muro
caigo en un estanque dorado
a salvo de la ballena que arrasa.

POR EL LENTO RENCOR DEL AGUA

A Rigoberto Paredes
Amenaza la memoria.
Camina entre manoseados papeles
con los pies prestados.
Peligrosa la memoria.
Se desnuda y combate en plena calle.

Alta suena la voz del que reclama
y los constructores del verso
ya no son volcán inactivo
tierra baldía
machete sin filo.

Juicio final – Blas de Otero
Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de suenos: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Peque. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrera la muerte un día de éstos,
esplendidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparo los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Cai. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, mas altos.
Llegaré por mis pies, para que os quiero?
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras esas y de suenos esos.

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Ya sabe que es mayor, mejor, que es viejo,la muerte va pisando sus talones,que escaso anda de vicios y pasiones,y de cerca precisa un catalejopara…