SERÁ LO QUE DIOS QUIERA

Amalia Iglesias (sugerido)
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Quiera dios que yo me haga millonario,
quiera dios que tu madre sea abuela,
quiera dios que te enseñen en la escuela
a escribir como dice el diccionario,
quiera dios no te saquen una muela.

Quiera dios que la vida te sonría,
quiera dios que la herida no te hiera,
que los malos se quemen en la hoguera,
que la sombra no se haga más sombría,
que tu madre no sea una cualquiera.

Quiera dios que un buen día salga el sol,
no te subas a un tren y descarrile,
que tu vida se anime y te espabile,
ni te ocurra cantar el Cara al sol,
no te tachen de ser correveidile.

Quiera dios te susurre un pajarito
y te diga lo guapo que tú eres,
y que sepas hacer bien los deberes
calmando incontinente el sambenito
quiera dios que tú seas lo que quieres.

Quiera dios no te ahogues en la duda
y saltarse no quiera a la torera,
su experiencia se muestre menos cruda,
no te suelte jamás que me la suda,
quiera dios mas será lo que dios quiera.
©donaciano bueno

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Amalia Iglesias

(Premio de poesía Adonáis en 1984,  Alonso de Ercilla del gobierno Vasco 1995, con el accésit del Jaime Gil de Biedma en 1996 y el Premio Francisco Quevedo de poesía 2006)

De luna acuática y ballenas

A Unica Zürn y Luisa Castro
Noche profunda de luna acuática y ballenas.

Escuchas
cómo nutre a las piedras esta luz aturdida;
el viento tiembla
-tremor de lecho sobre el lomo del mar-
entre sus lentas fauces
otras voces rozan apenas tu pozo de ansiedad,
leve murmullo.

Profunda luna de noche acuática y ballenas.

La claridad renace como una grieta en la penumbra,
tal vez desciende del otro lado
de unas manos abiertas para ti,
la densa irrealidad que tibia ondea
tu sueño más anónimo.

Y aún seguirás en la playa
a la hora en que se duerman los albatros,
predestinada a recoger eternamente la lujuria del agua
y un laberinto de algas ascendiendo a tus sienes
cuando toda la sed es muerte inaplazable.

Oyes tu desnudez,
oyes nadar más lejos su imperio ensimismado
-la luna está besando sus grandes ojos tristes-
y susurras un nombre: “Moby Dick”
con el agua en los labios,
ahora que todavía sabe a sal su piel de luna

más profunda de noche acuática y ballenas.
De “Memorial de Amauta” 1988

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