SUEÑOS II

»El Poeta sugerido: María Cristina Azcona

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Sueño que bajo del cielo
recostado en una nube
que me desliza hacia el suelo
y de pronto, sin permiso, va y me sube.

Que me arrastra la corriente
de un tumultuoso aguacero
y trato cual un barquero
con fuerza, de amarrarme a un clavo ardiente.

Soy como soy ¿cómo soy?
ni sé y miento si me entero,
raudo a todos lados voy
aturdido, sin saber qué es lo que quiero.

Cuanto más creo, más dudo,
más seguro estoy, mas ciego,
yo no soy nada sesudo,
por no creer, ni a mi mismo yo me creo.

Que venga dios y lo vea,
no puedo pensar, no quiero.
Que nadie al mirarme crea
soy valiente, cual atrevido torero.

Soy como aquel penitente
que soporta una condena.
Es mejor ser alma en pena
que vestido, mortaja en cuerpo presente.

Estulto, soy indigente
que camina a la deriva,
que pasa por esta vida
tan ausente, que siente que nada siente.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: María Cristina Azcona

María Cristina Azcona

El pobre el sol y la luna

La luna reluce en espejos de agua.
De ingenuo esplendor su grácil figura.
De plata es la media faz que fulgura.
Sutil navega en su eterna piragua.

El sol aflora en carroza leonina
Y de oro pinta la beldad oscura
La noche de irse no lleva premura.
La luna mana su luz mortecina.

Mil trozos de prisma en cien mil guedejas
Agobian, fluido de plata, el paisaje.
La bruma la envuelve y ella se aleja.

Un pobre está quieto y quedo murmura:
¿Si Dios no me amara ¿Haría que encaje
Mi esencia en medio de tanta hermosura?

La paz

Plena de cien canciones ella avanza.
Por lomadas o ríos ya se asoma.
Con fulgor de blancura azul alcanza
La oscuridad del alma cual paloma.

Deja estela de gloria en la confianza
Que al corcel de la furia presto doma.
Tras su paso gobierna la esperanza
Conquistando a la brisa con su aroma.

Se transforma el desierto en la pradera
Si su tibia presencia ya es caricia.
Trastoca al frío otoño en primavera.

Al corazón, del odio y la avaricia
Con sereno silencio ya libera.
Puede hacerse real si hoy hay justicia.

Niño laborable

“Hoy será un domingo más que agradable
Sin duda.” Afirma el diario matutino.
Para José, quien es aún un niño,
No es esta expresión muy razonable.

Su padre lo obliga con voz de sable
A cubrir la esquina, a que revenda flores.
Su madre se ha ido, a huir de dolores
Que le hacían la vida insoportable.

“Deme una moneda, señor, vecino.”
Cómpreme una solita, sea amable.”
“Es para el pan y no para el vino.”

Pero la gente sigue imperturbable
Sin ver que José carente de amores
Es hoy un niño más que laborable.

La flor de la paz

Abre sus pétalos de terciopelo
Mientras la cubre gélido rocío,
Hecho de lágrimas que forman río,
De los que sufren sin tener consuelo.

Rosa el fulgor ya desvanece el frío
De su color bajo un celeste cielo.
Ya ni el dolor, el miedo o el flagelo
Sobreviven ante su aroma pío.

Quiere darnos paz bajo un sol dorado,
Esmeralda el cáliz, la faz sedosa…
Sentir que al fin el mundo está cambiado…

Flor que nos da su fruto, generosa…
¡Debería crecer sobre este prado!
¡En vez de muerte vil y guerra odiosa!

Las margaritas y el cisne

Verdinegras, las aguas estancadas
Quietas están como un espejo oscuro.
Súrcalas blanco cisne sin apuro.
Suave, en silencio, las alas plegadas.

Margaritas, al verlo alborotadas
Lo saludan detrás de verde muro
Dejándose caer abandonadas
Al embrujo del blancor tan puro.

De pronto al cisne espanta cruel sonido
Dejando a sus amigas sin amado.
Huye, blanco de miedo, estremecido.

Así el hombre deja al mundo devastado
Y yo doy testimonio consabido
Del horror de éste, su mortal reinado.

Oración de alternativa

¿Por qué el alma establece alternativa
Entre el buen obrar y el mortal pecado?
Sería más fácil que mientras viva
Se inclinara siempre hacia el mismo lado.
¿Por qué no se escabulle fugitiva
Hasta arrodillarse ante el Dios amado?
Y deja de negarse a ser soldado
De la sangre de Cristo rediviva.

Pero Tú la has querido traicionera
Que cada vez que pueda te ofendiese
Como si fuera por la vez primera
Y al encontrarte tu perdón pidiese.
Dejaste que se afirme en la quimera
Para que luego a tu redil volviese.

Oración del cartonero

Señor que sin desprecio me miraste
El día que encontré una cruz de acero,
A Ti no te repugna un cartonero
Si hasta a los pecadores Tú salvaste.

Jesús, te juraría que me hablaste
Y no me digas que no soy sincero.
De mi pobreza nunca te burlaste.
Sólo dijiste bajo “Yo te quiero”.

Que a tu Santa María Madre quiero
Que le encargues para mí un recado.
Que si de pronto sin querer me muero

Después de por ahí… haber pecado,
En la gran puerta del infierno, espero…
Que nunca te separes de mi lado.

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Regálame una luna de cristalcon tu cara pintada en el espejo.No preciso del marco, me…

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