TE PERSIGO

Poeta sugerido: Julio José Leite

EL POEMA Lee otros poemas FANTÁSTICOS

 

A cualquiera que me lea aquí le digo
que agradezco a quien conmigo pedalea,
mas no crea por leerme ya es mi amigo
aunque mi única ilusión es que me lea.

Que estos versos que en el aire ahora escribo
son el trigo que difundo en sementera,
voy trillándole en las eras y que exhibo
deseando que mi mies guste a cualquiera.

Que las noches son más largas si el olvido
no hace ruido y que se esfuma en el aliento,
como un cuento es que argumento se ha perdido
o vacío se ha quedado el fundamento.

Mas si veo tu atención no la consigo
te propongo te detengas un momento
a gozar de mis poemas hoy conmigo.
Y aun así si no lo logro o crees miento
¡te persigo, te persigo y te persigo!
©donaciano bueno

¿Qué sería de los que bien o mal escribimos sin la esperanza de que alguien nos leyera?

POETA SUGERIDO: Julio José Leite

Julio José Leite

Preguntita

Y si dios
fuera una trucha
enorme y saltarina,
una arco iris
con un cielo al fondo
y todo el viento?

Y si mi padre Vital
me esperara
sin sangre en la boca
en la otra orilla de la vida?

Queseyó

Con su noche de pelos
sobre el lomo,
con su tierra
juguetona de pezuñas
y su constelación canina
brillándome a la vera
inventando humo de amor
–aliento amigo–,
Queseyó camina…
Estoy solo y mi sombra
se llama perro.

Premio

Tres búhos
palmean la ira
que tengo por espalda.
Estoy construyendo
con mi húmero
un puñal filoso y pálido
para matarlos.

Manifiesto

No creo en los grandes
hacendados de la poesía,
en los latifundistas de la tinta.
Creo
en el ovejero de las letras,
que con los perros rigurosos
de las situaciones cotidianas
van trashumantes
con su piño de ideas
afrontando cuero al cielo
la palabra
para darnos abrigo.
Ellos son los que saben
que no es cuestión
de esperar la esperanza,
sino de ganarla.
Los arquitectos de la literatura
que sigan con sus escuadras,
compases y balanzas.
Nosotros,
–peones constantes–
a fuerza de imagen
construiremos
la justa casa del hombre.

El viento un corcel

galopando mi nada
infancia rota.

POEMA A TODAS LAS MUJERES QUE AUN ME SUSTENTAN
ESTO DE SER UNA JIRAFA

Cuando Niño
Lo femenino era mi madre,
Las ovejas, la luna
Y las yeguas.

Cuando joven, yo y mi timidez,
Algunas amigas difíciles
Por ser de pueblo “chico”
No por “santas”…
Yo y mi puta timidez…

Cada polvo
Tiene lugar oscuro
Nombres y apellidos
Que no digo como escarcha,
Como casa prestada con acuario
y vecinas chismosas y carentes de mis peces.

Quince años de iglesias falsas,
Piedra Buena, un burdel,
Más tarde sobre el gris
Y el frío de mis playas
En Río Grande….
Luego el amor,
Después el amor,
Siempre,
El amor.

Hoy las amo a todas en silencio
Y las extraño
Y las sueño…
Voy a morir prontito,
Solo como poeta
Voy a morir prontito
Entre sus piernas.

Traigo una camisa blanca,
Un pantalón azul,
Un aro que cambio
Como viento piedra
En la oreja izquierda
Soy
Tan simple y complicado
Como el abrazo que les di
Con mis ojos y mi lengua
De ganas de hijos que hoy,
Me pesan y sustentan.

Ah mis mujeres poesía
Pocas, muchas, pero buenas,
Gracias por esta tristeza
Que me cuelga
Cuando regreso a sus pieles
Hoy, ausencia.

Mañana cuando viaje al comienzo
Me iré amándolas
Como a barquitos
Que siempre navegan
Por el mar de mi saliva ginebra.

Les agradezco,
Todo el olvido y el odioamor, todo,
Me lo merezco…

Por suerte tengo el corazón
Más grande que una jirafa,
Pesa siete kilos
Y no alcanza
Para dejar estirado
mi largo cuello
Hacia el alimento verde
De la palabra que cuelga,
que huelga en esta isla.
Soy una jirafa ramoneando encorvado,
hojitas de lenga

MATEMÁTICA DE LAS MANZANAS

A Repetto, Linscken y Fesquet
Y a algunas tristes profesoras de mi secundaria

Una manzana
puesta en la mesa
vale para cinco
diez o los que sean.
Una manzana
mordisqueada
a hurtadillas
tiene sabor a vergüenza.
Uno por diez
es igual a veinte,
uno por uno
igual a nada.
Anto,
nunca me gustaron
las manzanas,
mas la tuya,
esa,
la repartida,
tenía y tiene
el dulce sabor
de la revolución.
Eso es la vida,
así lo creo
y que así sea…
Si no es así,
dividan mis ojos,
mis dedos,
mis neuronas,
todas mis vísceras
y los pocos cielos
que me quedan,
estaqueen mi piel
sobre el techo
de una fábrica
o empálenme en Ushuaia
sobre la casa de gobierno,
si eso no basta
atrapen cuatro guanacos,
monten en ellos
alimañas de traje
o uniforme,
y a lo Condorcanqui
desguácenme
hacia los cuatro extremos
y déjenme tirado
sobre la mesa
de la tierra helada
como una manzana…

que de cada pedazo
saldrán semillas
calladas,
inquietas,
de ojos vivaces,
semillas
–niñas y claras–
como tu porfía,
Anto
de cambiar esta matemática.

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