TODOS TENEMOS EXCUSAS

»Mi Poeta aquí sugerido: José Luis Pérez Pastor

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Excusas, ¡ay amor!, tenemos todos,
excusas y razones para odiar,
para algunos gritar de malos modos
mandando a algún tipejo a pasear.

La vida, tubería es con recodos,
donde vas aprendiendo a navegar,
a veces como abstemios o beodos
y al final naufragando en alta mar.

Y tú, simple, un diablo eres sin sustento,
sin nada que llevarte al paladar
que a veces está triste, está contento,
o ahoga su lamento sin parar.

Que el rencor sólo mata al que lo sufre.
si el odiado no se entera, no hay rival,
sin infierno ni hay diablo ni hay azufre,
sólo existe ya el pecado venial.
©donaciano bueno

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Hay personas que vienen a este mundo para hacer el bien a los demás; otros en cambio, presos de sus filias y sus fobias, sólo se dedican a joder al prójimo. me quedo con los primeros.

MI POETA SUGERIDO: José Luis Pérez Pastor

José Luis Pérez Pastor

DRÁCULA POST COPPOLA

Denn die Toten reiten schnell

Señora Harker, no haga mala sangre
y déjese llevar fuera del tiempo.
Ojalá todo fuera de otra forma
y no fueran tan frías las mortajas
(ojalá usted aún siguiera siendo
la libre y grácil señorita Murray).
Para poder huir de los salones
de té y de sus abtrusas porcelanas
y escapar de jardines esculpidos
sólo ha de pronunciar mi antiguo nombre.
Yo le daré el amparo de la niebla
y aquella voz que de siempre ha escuchado
al mirar hacia el mar o el horizonte.
Ábrame por la noche su ventana,
sin ceder al temor de lo inseguro:
confíe en el aullido de la noche
(porque los muertos, Mina, viajan rápido,
avanzan al final de cada sístole
y nunca podremos escapar de ellos).

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

No fue por el dolor de haber perdido
todo aquello que nunca será nuestro,
ni por sudar el pan de cada día
con la sangre agotada en los pulmones,
ni por ver en el otro, el semejante,
la sombra de un aullido agazapado.

Fue por la chispa, el pulso, ese zumbido
que acompaña el febril descubrimiento
en la sien y en las trémulas costillas.
Fue por cada peldaño sobre el aire
y por todos los puentes de la Tierra.
Fue por andar. Fue por alzar la vista.

Recuerda cada vez que desfallezcas
por qué huimos, amor, del Paraíso.
De Rosebud, Tres fronteras, 2015

Penélope

Cansada del estruendo del banquete
que roe su firmeza cada día
la reina se retira, absorta y fría,
al telar donde devana y comete

el crimen de engañar a las arenas
en espera callada de un vacío.
Sieempre teje -y desteje- allí un navío
que pasa junto a rocas y sirenas.

A veces en el tálamo incompleto,
en las noches azules, que son grises,
un sueño busca que esperanza irradie.

Y a veces se despierta del asueto,
y tiembla sudororosa y grita: ‘¡Ulises!’
y solo escucha: ‘nadie, nadie, nadie!.

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