A VECES ME PREGUNTO…/

Isolda Hurtado (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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A veces me pregunto si estoy loco,
a veces no sé bien si estoy aquí,
si existen las estrellas con que arropo,
pudriendo si se van poquito a poco
sufriendo o apiadándose de mí.

A veces cuando nace la mañana
se acerca a consolarme el desconsuelo,
tendiendo a predicar con su sotana,
invitando a subir hasta el nirvana
y ruedo en mi torpeza por el suelo.

Hay veces, lo que ocurre con frecuencia,
que mudo me comporto ante la duda
que calla y no responde a mi insistencia,
mi súplica no atiende, sin clemencia,
y siempre que la llamo ella estornuda.

Que fruto fue de sueño que nací
y anduve divagando en un ensueño
y en esa nebulosa me escondí,
hoy me paro a pensar temiendo sí
tal vez alguna vez yo fui mi dueño.
©donaciano bueno

¿Conoces a Isolda Hurtado? Lee/escucha algunos de sus poemas

Isolda Hurtado

CRISTALES

De puras lágrimas crecían begonias
en la ventana
lejos dejaba el gorrión el bosque
para posar su canto
sobre el tejado

danza tímida de zapatillas rotas
acariciaba el ritmo
la ilusión a media luz
pequeña y honda clavada al pájaro
mirando

la flor abriendo el amanecer
venía.

SOLSTICIO DE INVIERNO

Signos diferentes golpean el mismo camino
desde la primera piedra circular.

¿Cuántas horas sonó el tambor
tu mirada ronca
hasta elevar la danza divina
cuando la nube gris reverdecía
y todo era silencio en el ritual?

Tu seña se perdía en las estepas del papiro
cuando en el río se ahogaba el tallo
en remolinos
y el viento soplaba el envés de la hoja.

¡No te basta el calor del invierno
y el verano de sombras!

Quizás una lluvia desierta
o una ocre sonrisa te acerquen

Huye del vértice sin nombre
sin rostro…

Máscaras reclinadas al vidrio
para ver el otro lado
del vértigo
en silencio
gritan.

EN SOL MAYOR

a Karla, Blanca y Carola

La fiesta sigue a la sombra
de las voces
que rompen de amor
la incertidumbre
entre la multitud

Enciende la palabra la línea
solitaria
la extensión que imprime al tiempo
su memoria

¿Qué hacés cuando el trueno rueda
sobre la piedra
negra de tanto brillo?

¿Qué hacés cuando te ciega desnuda
la luz herida?

¿Qué haremos cuando la piel
cansada extienda sus estrías largas
del camino
cuando se acerque la mano al lirio
para buscar su aroma
el mismo y diferente aroma?

Entonces regresará al viento
el aullido primigenio
al tono sostenido
del concierto
en el alma.

Ciega quedó la luna

Llegó la noche de rostros acabados
la flora muerta, la fauna extinta
¡Lecturas erradas desde milenios!?escribía ella
mientras el agua dejaba como grieta seca
el alma.

Algún día regresará
el canto verde
de las cosas, dijo.

Florece el naranjo

Es hora de prolongar el ritmo donde reposa el silencio
crear vértigos
tal vez el horror
afilar la ironía
morirme de risa de mí misma
acariciar los bordes del mutismo a pura palabra.
Al sol oculta su luz cada amanecer
En el tiempo mi espacio se agranda o disminuye
Y mi amor enloquece
Las palmeras se agitan altas tras su fondo verde
las hormigas en fila disponen bajitas
faenas largas en corta vida
mas ni alta ni larga es mi espera.
Al labrar la tierra perfilan un sabor agridulce ciertos frutos.
Sí. Así las horas pálidas de espanto me enterncecen
hasta explayar mis ansias sobre las avenidas
donde posa la tristeza.
Allí todo es mío y nada tengo
florece el naranjo
cuando el polvo barre la tarde.
Agosto 30, 2000
(De Florece el naranjo, CNE, 2002)

Dikt Bailemos

Ven

elévame en tus brazos
respira hondo

desciéndeme lentamente

gire mi paso contigo
tiéndeme otra aurora
arquea en tu mano mi espalda

mírate en mis ojos
rócense mi boca en tus labios
mi corazón sobre tu pecho

se pose tu instinto.

Ven

Bailemos.

Romero Solo – León Felipe

Ser en la vida romero,*
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

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