VERDAD DE PEROGRULLO

»El Poeta sugerido: Vicente Acosta

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¿Decidme quién soy yo? No me conozco.
Por más que lo he intentado no consigo.
Ayúdame a aclarar, tú que eres mi amigo,
y sabes que me pierdo, que me embosco,
si es cierto soy aquello que persigo.

Decidme si es que soy más que un atrezo,
enseña que es colgada, de un adorno,
un fiasco incalculable del entorno
inútil de alcanzar a su aderezo,
el eco de un ladrido sin retorno.

Un dios que ser creyó, venido a menos,
que ha trocado en lamento antaño orgullo,
un ladrido, no más, dentro un barullo,
de ideas y pesares tan obscenos
que nada soy, verdad de Perogrullo.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Vicente Acosta

Vicente Acosta

Contrastes

Del carcomido tronco
Brota lozano el pámpano florido;
Flota el astro en los pliegues de la sombra
Y nace a orillas del pantano el lirio.
Debajo la onda amarga
Yace la perla: al borde del abismo
Tiende la flor sus pétalos de seda
Y vaga en medio del silencio el ritmo.
Duerme en la nube el rayo
Como el delito en la conciencia; el limpio
Fulgor del sol empaña espesa niebla,
Siempre una sombra eclipsa su áureo brillo.
Tiene insectos la rosa
Y rasgos de belleza el tosco ídolo:
Flores hay en la tumba, impuro cieno
En el fondo del lago cristalino.
Gusanos mil rebullen
En la dorada poma; junto al risco
Colúmpiase la rubia espiga; esconde
En su concha tesoros el marisco.
Como el beso en los labios
Y la mirada en las pupilas, trinos
Duermen en el boscaje, del que un arpa
Es cada rama y cada eco un ritmo.
Hay risas que disfrazan
La convulsión del odio comprimido:
Carcajadas que son una agonía,
Y lágrimas que son un lenitivo,
Y senos de alabastro
En cuyo fondo se revela el vicio,
Como el monstruo que yace bajo la onda
O el áspid en las flores escondido.
Las aves cuando vuelan
Surcando los espacios infinitos,
¿Quién sabe dónde pararán el vuelo
Y sobre qué árbol construirán su nido?
¿Quién sabe lo que dice
De la ola aprisionada el ronco grito,
Lo que brilla en el fleco de la estrella,
Lo que encierra la gota de rocío?
¿Qué murmuran los ecos
Sobre la copa de enhiestado pino,
Lira de melancólicos arrullos
Que pulsan leves, invisibles silfos?
¿Qué hay en el matiz vago
Del celaje, cual velo suspendido
Por la mano de un ángel en el cielo?
¿Qué en la queja, en la nota, en el suspiro?
¡Esta es la ley del mundo!
¡Siempre el misterio a la existencia unido!
¡Este el destino que el Supremo Artífice
En la conciencia universal ha escrito!

Claroscuro

Hay horas en que siento
cansancio de la vida, aburrimiento,
en que en el mar de sombras en que lucho
me echo a pensar que ya he vivido mucho.

Y es que llevo un vacío
en el alma, tan hondo y tan sombrío
como esta inmensidad de mi deseo
que me hace suspirar por cuanto veo.

Y me asombra, me extraña,
bajo este afán eterno hecho montaña,
que aún esté en pie luchando con porfía
sin que haya encanecido todavía.

Pues para un joven viejo
que se ve del pasado en el espejo,
que no ama y de no amar se está muriendo,
la vida no es la bulla ni el estruendo:
algo que está en todo
y no está en nada, con el mismo modo
que, invisible, está el aire por doquiera
e impalpable la luz, vaga y ligera.

No sé si parto o llego,
no sé si en sombras o si en luz me anego,
mas siento, de los años a medida,
que me voy aburriendo de la vida.

Canción del lunes

Fumas y cabes en un cenicero,

contemplas apagada
por el fuego
tu casa;

y miras la traición
del hombre al hombre
víspera
de otro día
sin mañana.

(La traición,
esa mano
que lava la otra
mano,

cuando las dos
emponzoñan
la cara).
Orden social

Enseñan a escribir en las escuelas y a leer
entrelíneas en las cárceles,
persuaden a los gatos regándolos, rociándolos.

Contradecirlos
es hacer un nido
en el sombrero
del espantapájaros.

En la otra vida
allanarán la imprenta
donde publica hojas
inéditas el árbol.

VIENTOS DE OCTUBRE

¡Salud, vientos de octubre, bien venidos!
¡Al romper en alegre sinfonía,
Recordáis con tristeza el alma mía
Tiempos mejores para siempre idos!

La cometa de vuelos atrevidos,
Pintoresca y triunfante, que ascendía,
Y una puesta de sol, que era una orgía
De luces y matices encendidos…

Mirándose en el río gemebundo
Los cocoteros de sonante palma
Con su verde abanico siempre abierto…

Las golondrinas aturdiendo el huerto:
¡Sólo flores y luces en el mundo,
Sólo cantos y sueños en el alma!

Puercos pecadores

Puercos, pecadores.
Me voy porque
No tengo casa como ustedes.
Pero ya
sabe lo que son la Difunta Correa.
Ya le avisé a la Virgen, que tiene
mi carta.
¡Este es el escudo de Dios!

Luna de pueblo

Y hay en el mundo a toda hora un
eclipse de hombres.

Las nubes
En este caserío donde rondan
aullándonos los hombres y los ríos.
Donde en una emboscada,
en el desierto, la vida.
Víbora en combustión de sangre fría.
La que desmemoriados recordamos,
la vida.

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Yo llevo a pasear siempre conmigo a un lado a mi cerebro y su talento,…

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