VERSOS CADUCOS

Poeta sugerido: Verónica Pedemonte

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Yo, cuando acabo un verso no reviso
que prefiero ayudarle a otro a nacer,
disfruto contemplando que ese guiso
preparado está ya para comer
y ascender al paraíso.

Trato de que el siguiente sea más listo,
que guste y que atraiga y que emocione,
aun cuando yo a las loas me resisto,
que quien vaya a leer lo galardone
cuanto hubiera previsto.

No pretendo que crean me doy el pisto,
que yo no sé escribir, eso es palpable,
lo mismo que no sé blandir el sable
y oculto que al nadar yo nunca embisto
y evito ser amable.

Mas cuando leo algunos, me consuelo,
en cambio ante maestros siento envidia,
que a mi, les reconozco, me fastidia
verlos sucios, tirados por el suelo,
cual vil toro de lidia.

Comprendo que mis versos son caducos
que llevan ya el morir en su ADN
¡qué más da si no llegan a penene!
por más que le adecente con mil trucos
no hay nadie que los frene.
©donaciano bueno

Los versos son como los hijos para una madre, nunca los ve feos? Clic para tuitear

Penene: Profesor no numerario que, en un centro de enseñanza público, tiene un contrato temporal y no tiene plaza fija.

POETA SUGERIDO: Verónica Pedemonte

Verónica Pedemonte

Liberta

Ando como liberta por la calle,
sin marca, sin collar y sin el nombre
de mi dueño, clavado a sangre y fuego.
Circulo libre por el cuerpo que amo,
sin limitar el tiempo ni el espacio.
¿Necesitas mi hálito de vida,
fue suficiente pagar con el impuesto
de los años indefensos y tiernos,
de los oscuros pozos llenos de amor
a todo trance, de héroes desnudos
que me amaban aún sin esperanza?
Un tiempo sin cartílagos, ni huesos,
que se deshace espectral y amarillo
como el recuerdo de un antiguo baile.
Adiós mi amo, la cinta de mi cuello,
rota en la liza de los brazos que aman,
hoy, en mi alcoba, ya no la encontrarás.

Temerarios

Hay que encerrarse en la caligrafía
atribuirle al nombre un número,
soportar con paciencia la etiqueta
y no inventar el mundo cada tarde.

Hay que aceptar al general en jefe,
hay que encogerse si la cama es corta.
Dormir de lado si la ves estrecha,
estrujarse los pies en los zapatos.

Aunque conozco gente temeraria
que ante la duda, caminó descalza,
asimiló las deudas, perdonó los errores,
le dijo adiós al general en jefe,
dentro de la mejor caligrafía,
y se atrevió a vivir a su manera.

Un corazón de primera

Tú pasas por la vida sin rozarla,
que no te toque el hierro del esclavo
que con cualquier limosna se alimenta.
Tu vida es un convite para nadie,
tu corazón un bote salvavidas
sólo para pasajes de primera.
Tu cuerpo amante vive hipotecado
sobre cualquier prebenda medieval,
sin embargo de sesgo me contemplas
siento latir tu sangre precintada
ese alazán que va a romper la cincha
que se horroriza de los mausoleos
y que quiere vivir, a tu pesar.

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