VIVIR ES CONSUMIRSE POCO A POCO

Antonio Lucas (poeta sugerido)

EL POEMA Lee otros poemas ESPIRITUALES

 

Vivir es consumirse poco a poco
igual que hace la vela
que queda sin pabilo en la candela
haciendo como dicen se hace el loco
cuando algo hay que no cuela.

Consumirse es gastar, es desgastarse,
hasta la extenuación,
tirando los despojos del arcón
obviando que al final puedan mofarse
las gentes del montón.

Poco a poco es igual a lentamente,
así, sin darte cuenta,
buscando el esquivar a la tormenta
al tiempo que te vas por la pendiente,
poniendo tu alma en venta.
©donaciano bueno

Cada día más, un día menos Clic para tuitear
Lee/escucha otros poemas, éstos de Antonio Lucas

Antonio Lucas

(Premio Loewe (2014)

FUERA DE SITIO

Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
unas pocas palabras, unos seres exactos,
unas horas muy lisas, una playa (quizá)
donde el daño no acecha.

Imagina la vida como no lo es ahora,
no quiero decir como algo perfecto,
sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,
un tributo al azar sin otro destino
que el confín fugitivo de un eco sin rostro.
Y después cualquier cosa.

Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.
Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,
celebrar lentamente que aniquile mi huella,
mi escritura de hombre, mi certeza de surco,
ser la alta misión de lo que nunca concluye
como no cierra el mar su recado en la orilla.

Pero no es estar quieto la razón ni la meta,
sino un querer más pequeño, una conquista más clara:
ver la vida llegar de su noche a tu noche
en un cuerpo ajeno,
pronunciar su silencio,
abrazar su alambrada,
desear su vacío,
delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,
hasta el tiempo sin tiempo
del país que no haremos.
(De Los desengaños)

Tregua

La vida se concreta mejor en lo pequeño:
la templanza maternal del agua,
el cara o cruz de los viajes que no has hecho,
los árboles que trepas,
el amor que parte en dos
su evidencia y su dominio.

Para vivir no es conveniente dar rodeos
ni buscarle a las preguntas su respuesta en la respuesta.
A veces es mejor confiar en quien no sabe
y aprender de sus cautelas,
como aprende el animal a desapasionarse,
como aceptan las montañas ser final y antes del mundo.

Sabes que hay cosas de ti que no te pertenecen:
ser niño y persignarse,
demonios clamorosos,
la costumbre de besar a los extraños,
la monótona conciencia de la culpa,
alegrarse en carnaval,
creer en dioses.

Pero eres parte de tu siglo, de su bárbaro jolgorio.
Millones de hombres que se matan,
y se agotan en oficios rigurosos,
y hablan entre sí aunque no laten por nadie,
y sólo han aprendido a estar ya solos.
Solos como cuelgan los disfraces.
Solos como dos espejos solos.
Solos como suena el llamarse incluso Antonio.

Por eso que vivir se concreta en lo pequeño.
Ahí donde te miran unos ojos,
donde piensas en alguien y lo salvas;
donde alguien piensa en ti
y da tregua a tu destino sin saberlo.

Traición
No existe la verdad, tú lo decías.
Y si existe una verdad siempre es culpable
de cerrar así otras puertas más exactas.
Yo te miraba para vivir.
 
Conozco el extrarradio de tu infancia.
He visto las máscaras más necias de cuantos te quisieron.
Amé tu cuerpo y la ruta de sus bordes.

Estaba en ti de siempre,
como se ama a quien un día se abandona.

Y el aire era aquello que de tu ser me invadía
con su disfraz de vela,
con su milagro de palacio.

‘si después de morir nos levantamos’…

Alguien debiera callarme ahora,
decir la fecha de mi muerte
como se pronuncia un bosque,
una fuga, un violento fruto, una célula que arde.
Dejar inscrita en mi sangre la llamarada
que labra lo que el olvido dispensa.

Y que en mi juventud sin afán se disuelva,
sonriendo a lo oscuro y al azul de las cosas
que no hemos probado,
como si huir fuese estar libre.

Como si ser libres fuese algo más que el silencio
entre dos seres vencidos
por sus alucinaciones.

No te pierdas todas las Noticias de hoy sobre Literatura
pág. anterior
siguiente