YO ESCRIBO POR PLACER/

Elaine Vilar Madruga (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Yo escribo por placer, es bien sabido,
y que lo hago como un divertimento,
tan libre como el aire, como el viento,
cual alguien que en la luna está subido.

Que al mundo mira y se halla sorprendido
ante una trama de un cuento que es cruento,
que duda si es verdad o es un invento
o es que más de la cuenta él se ha bebido.

Y llega a concluir, mucho lo siento
que en menudo vergel está metido,
no sabe la razón porque ha venido,
ni por qué ha de marcharse en un momento.

Y comprende que no sirve un lamento,
ni una soflama, réplica ni un grito,
que todo lo que piense ya está escrito
y sólo al fin le sirve estar contento.
©donaciano bueno

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Comentario del autor sobre el poema: Alguien sabe para qué escribimos a sabiendas de que pocos, salvo algún caso, van a ser leídos.

POETA SUGERIDO: Elaine Vilar Madruga

Elaine Vilar Madruga

Eleusis

“Dios habla a cada uno tan solo antes de hacerle…”
Rainer María Rilke.

en Sión
conocí
la paciencia desnuda sin ojos:
todo en ella sobraba.

los héroes subían por las laderas
con sus cráneos de hueso
con sus manos de hueso.
apacibles bestias
que subían
más hermosas que dios
indiferentes a eso que no pude darles
ni siquiera
quedándome
abajo.

Framboyán

atravesada por los pistilos
de la flor naranja de la muerte
espero la caída del árbol
el hacha
el sonido del fin.

el mundo arde en un llamarada
suda y tiembla
cuando llega el huracán
el trote de los vientos
la mano decapitadora.

caen
una a una
las flores/las hojas/ la esperanza.

bajo el flamboyán
también mi cabeza:

el otoño.

Ámbar

la isla habla de sus torceduras
como el niño muerto de la foto
que alguien nombró hermano/hijo/árbol familiar/espada.

la pared aun exhibe el cuadro de la sangre
en el diente de perro.
la mano del niño lleva la botella de ámbar
sobre el sello de la nuca.

aquel fue el año de la foto y el estero:
en los yaquis de la costa,
alguien descubrió al muchacho ensangrentado
que emergía
junto al cangrejo de lo eterno.

en la línea de la playa
surgieron después los rastros de dientes y uñas
como moscas empantanadas en ámbar.

nidada

el agujero de la ciudad era un nido de cuervos
y mi padre el de las plumas negras
volaba hasta el reborde del hotel
hasta las tejas rotas
para piar a gusto
mientras yo caminaba entre las calles
iguales a hollejos de naranja
con su asfalto roto por los muertos al partir
pero mi padre siempre el predilecto
cuervo de la nidada
me observa cómo no hacerlo si quería
cómo impedir que mi padre abriera el pico
desde la ventana más alta del hotel
y bajara entre chillidos y plumas a enredar mi pelo
y gritarme maldita vuelve a casa
cómo no hacerlo si podía si era mi padre y mi madre
y mi familia
si el hotel era su reino y ahí estaba
como el gran gobernador de la ciudad
que dictaba leyes con las garras
no importaba correr caminar rápido el intento de huir de aquel
hollejo
él estaba sobre mí
y decía aquellas cosas que escuché antes sobre la heroicidad
de las ciudades
sobre los negros las mujeres desnudas en el metro
los homeless de manos extendidas
que tenían un dólar más que yo en el bolsillo
no sé si he dicho que el umbral de aquel hotel era su tumba
su palacete su reinado
y nadie menos yo que nadie
podía ejercer poder allí
menos yo entre los cuervos hija de cuervos pero sin plumas
suficientes
para una huida

madre padre las calles de esta ciudad escupen alto
contra la ley de la gravedad contra la hipnótica manera de quedarme
quieta
no vale suplicar
solo es preciso bajar la mirada
pasar frente a la estatua mortuoria de un hotel
y mirar a padre en el ojo en el tercer ojo que le ha nacido en la cabeza
como una flor del primer día
avanzar pero no huir de la ciudad como un hollejo
donde los cuervos picotean ciertos dulzores de otro mundo
donde también yo me afano en abrir el pico
y llevar mi parte hasta la ventana más alta del hotel
para temblar luego y morir arriba
un ventisquero de plumas casi azules
caerán sobre el púlpito en las calles
sin aplausos ni escenarios
solo un huevo sobrevivirá
al tercer invierno.
Del poemario Las hijas del gulag (inédito)

(Cito)drama

nunca he pensado en la madre patria
bajo la forma del ombligo de una isla
paralizada mar adentro
con veinte libras de más
embarazada rota alta costura
hilo dentro del hilo
la madre patria
la madre guerrilla
la madre árbol
hilo bajo hilo
espasmo bofetón prueba citológica
(cito)drama
de la niña llorona
hilo desde el hilo
la madre patria abriendo su agujero
para enterrar los números de la resistencia
pasiva
solo pudo ser
hilo por hilo diente por diente
jamás pienso en ella en su reborde
puñal en el corazón
tatuado asco
no-sé-qué-cosa indefinible
desde el muro el hilo me detiene de saltar a otras dimensiones
parada no-sé-dónde (psicoanarquía) tú no podrás no-sabes-cuánto-cuesta
ni-adónde-vamos
pero sí que la meta está más allá
del hierro en tu corazón de mosca
hilo-no-sabes-por-qué
la madre patria no tiene rima estibadores de versos campeonatos
para ver quién el de la nariz más larga
el rostro más feo la oreja de lobo más tiesa por encima del disfraz
quién el rey de los campos de marte
quién el rey del hilo sobre el hilo
quién el huérfano de tanta madre patria
que no cabe
dentro de sí misma.

Del poemario Las hijas del gulag (inédito)

elefantopía

pastan los elefantes en las carreteras
se han apropiado del mundo
que dejamos atrás
cantan otras músicas
y también vacilan a veces
como ancianos con las piernas rotas
se ayudan se tropiezan sueltan maldiciones
con las trompas sucias
de un fango antiquísimo
un fango antes de dios
que se ha acumulado en la carretera

no es el ascenso hacia un nuevo tipo de vida
ahora que hemos dejado
de comunicarnos
por la telefonía móvil
vía satélite

hello hola bon voyage arrivederchi il mio cuore

una patana que bota agua antes de hundirse
aceptaría
que los elefantes son ahora los dueños del mundo
los amos de la creación
inapetentes de otra cosa que no sea
este silencio de elefantes
entre una pata y otra
qué puede importar
qué raíz vieja
qué puede sobrevivir
de il mio cuore
de las arias de pavarotti
de las galas macedonias
o los museos de cera
enterrados están
en las colinas de los muertos
luego de los créditos
de la película

entre lodazales
marchan los elefantes
reservan los aplausos
para sus hijos
juntan las patas
en un bamboleo un juego un concepto
de morir de pie
como los héroes

ningún elefante se arrodilla
ningún elefante olvida
ningún elefante perdona los errores del pasado
ningún elefante camina solo.
Del poemario El ojo de equus (inédito)

erzsébet báthory odia a los caballos

declaración

mi mejor amiga erzsébet báthory
no era precisamente condesa
ni precisamente sangrienta
había heredado su apellido
de cierta dinastía de patriarcas
grandes hombres ellos
obsesionados con las propiedades sanadoras
de la mandrágora y de dios
cuidadores de caballos desde el siglo uno
antes de cristo
el erzsébet también era una herencia
pero esta vez de su abuela
que había marchado en auschwitz
junto a una fila de perros alemanes
la frase no es metáfora
quiero aclarar canes de alemania
nacidos y criados en nobles casas de alemania
comedores de pienso alemán
desde sus primeros días como perros

mi amiga en consecuencia
odiaba a los patriarcas
a cualquier cosa que oliera a hombre
en consecuencia detestaba a los perros
sobre todo los pastores alemanes
y sus ladridos de fin del mundo
animales que obedecían órdenes
en idiomas guturales
órdenes semejantes a achtung o quién vive
en consecuencia no soportaba
el recuerdo de su abuela hambrienta
en los pabellones de las mujeres
con las tetas escuálidas después de haber compartido
el último pan
con una polaca embarazada de ocho meses
en consecuencia nunca hablaba
de la raíz de su nombre

prefería llamarse nadie
como cierto héroe
de cantos épicos

mi mejor amiga erzsébet báthory
nunca conoció una tina repleta de la sangre
de muchachas
menores de quince
vírgenes
menores de quince
no le apetecía la juventud
que según ella
no se disfruta y termina
como un establo sin heno
lleno de relinchos y de yeguas

puede que eso le recordara a los patriarcas
a su abuela
o a su nombre
pero erzsébet también odiaba
a los caballos.
Del poemario El ojo de equus (inédito)

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