YO HE VISTO/

Beatriz Spiegel de Víquez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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He visto. He visto a dios en mi azotea
y en mi mente febril a dios he visto,
lo mismo que yo he visto cuando mea
el niño que alargando se recrea
el pis que hace regar dándose el pisto.

Y yo he creído acertar a ver e insisto,
a un tal King Kong luchando en las peleas,
cual si fuera Mahoma o Buda o Cristo
y en sueño he visto a dios. no me resisto
allí donde yo voy aunque no creas.

Pues creo en él cual creo en los desiertos,
que existe el mal, tropel de calaveras,
muertos de hambre, de sed, de hechos inciertos
de niños que al nacer ya nacen muertos
y el cansancio que sigue a las esperas.

Y creo en esos seres que inventaron,
al tiempo que taparon sus miserias,
al mismo dios, Y es que necesitaron
creer ser ellos dios, que ellos lograron
dejar sólo de ser monos de ferias.

Comprendo, sin dudar, de ti me fío,
tristes que si no, no hay más remedio,
vivimos en constante escalofrío
soliloquios, lamentos, cieno impío
¡venga dios y nos libre de este asedio!
donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Beatriz Spiegel de Víquezs

Beatriz Spiegel de Víquez

La receta

Amanece: un sol de plata
va llenando la pradera
de mil brillantes que tiemblan
de emoción entre la hierba.

Caminito del poblado;
se divisa una pareja;
al mirarla, se diría
que no camina, que vuela.

Ella lleva entre sus manos
una niñita pequeña;
él va mirando el camino
con ojos donde la pena
habla del dolor que siente
por llevar su niña enferma.

Llegan por fin al poblado,
todo en él denuncia fiesta:
las mujeres con sus galas,
los caballos, la barrera,
las cucañas desafiantes
que hacen volar las quimeras;
pero indiferente a todo
pasa veloz la pareja:
que la niña se les muere,
que no han venido a la fiesta
sino en busca de un remedio
para salvar a la nena.

Al llegar ante el doctor,
la colocan en la mesa,
con una angustia infinita
que sólo el rostro refleja.

Hay un silencio de muerte,
hay un silencio que pesa
como loza de granito,
sobre la pobre pareja.

De pronto el doctor se vuelve:
_“Está muy mala la nena,
si no la atienden ligero,
es posible que ella muera.
A mí me deben diez pesos,
preparen esta receta”.

Romance de la niña triste

Triste, muy triste, la niña
de la montaña bajaba;
sus dulces ojos tenían
el fulgor de la esperanza

Salió de casa solita
con el alma apretujada,
pues dejaba moribunda
a su madre que adoraba.

Tierno corazón de niña
gemía mientras caminaba:
“Salva, Dios mío, a mi madre;
Diosito, a mi madre salva”.

Nunca supo cuanto anduvo,
sus angustias eran tantas;
el cielo no la escuchó,
la niña agotó sus lágrimas.

La encontraron muertecita:
sus ojos ya no brillaban…
Tarde de luto en el pueblo.
A la pequeña amortajan.

¡Temblores de bronces roncos
y sollozar, de campanas!

La señora pata

¡Qué raro camina
la señora pata!
Parece que fuera
bailando una danza.

Se mueve de un lado,
la cola levanta. . .
¡Qué gorda y pesada
la señora pata!

Noche de alegría

Viene Nochebuena,
viene Navidad,
y con ella el Niño
que es luz y bondad.

Dicen que le trae
preciosos juguetes
al que ha sido bueno
en los doce meses.

Yo creo que lo he sido,
¿qué dices papá?
¡Sueño con la noche
de la Navidad!

Madre

Madrecita santa,
madrecita buena,
cuando tú me cantas
se duerme mi pena.

Dulce madrecita. . .
Madrecita buena. . .
Blanca margarita,
preciosa azucena.

El mar es pequeño,
grande mi cariño;
porque eres mi sueño,
mi sueño de niño.

Mi libro

Hoy tengo mamita,
un amigo nuevo.
Dice la maestra
que es bueno y sincero.
Que si yo lo cuido,
que si yo lo quiero
él ha de enseñarme
a ser siempre bueno.
Míralo: ¡es el libro
mi gran compañero.

Mi bandera

Banderita de mi Patria
con tus colores tan bellos,

yo te llevo banderita
en el fondo de mi pecho.

Cuando, graciosa, te miro
elevarte hacia los cielos,

me siento muy orgullosa
de haber nacido en tu suelo.

Deidad – Amado Nervo

Como duerme la chispa en el guijarro
y la estatua en el barro,
en ti duerme la divinidad.
Tan sólo en un dolor constante y fuerte
al choque, brota de la piedra inerte
el relámpago de la deidad.

No te quejes, por tanto, del destino,
pues lo que en tu interior hay de divino
sólo surge merced a él.
Soporta, si es posible, sonriendo,
la vida que el artista va esculpiendo,
el duro choque del cincel.

¿Qué importan para ti las horas malas,
si cada hora en tus nacientes alas
pone una pluma bella más?
Ya verás al cóndor en plena altura,
ya verás concluida la escultura,
ya verás, alma, ya verás…

Comentario:Sobre mi……..Amado Nervo era el seudónimo de Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo, o en realidad, así trascendió en gran parte del mundo. La verdad es que su padre modíficó su apellido de Ruiz de Nervo a simplemente Nervo, y le dio su nombre a su hijo, Amado. El propio escritor ha bromeado con que parte de su éxito puede deberse a la sonoridad de su nombre. Se destacan en este poeta del movimiento modernista nacido en 1870 en Tepic, sus poemas La sombra del Ala, En paz, Orfertorio, Me besaba mucho, Una flor en el camino y Madrigal.
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